MAHLER Y EL PERFECCIONISMO SIN LÍMITES

«Para estar donde hay que estar hay que ser un eterno aprendiz.»

(Gustav Mahler)

La frase inicial, en boca de MAHLER, lo dice todo sobre el asunto que hoy me ocupa.

Pero, sobre su incansable y permanente búsqueda de la mayor perfección posible en música, fueron muchos los que se pronunciaron dejando además claros testimonios.

Su asistente y amigo Bruno Walter, la famosa soprano de la época Anna Mildenburg, toda la plantilla de la Filarmónica de Viena, su escenógrafo Alfred Roller y hasta su propia esposa Alma por citar algunos más importantes.

Tuvo Mahler durante toda su vida tan interiorizado su alto concepto de la perfección artística que en ocasiones llegó a jugarle malas pasadas, una de las más sonoras fue recogida por el entonces racista: DEUTSCHE ZEITUNG ( el periódico alemán) que lo denunciaba así:

«Parece ser que Beethoven tenía poco talento para la orquestación porque escribió la obertura Coriolano sin clarinete en Mi bemol, de modo que Mahler lo escribió por él… Si, el señor Mahler quiere hacer correcciones , que se las haga a músicos judíos pero que deje a nuestro Beethoven en paz.»

En aras de su concepto de perfección, Mahler escribía en sus partituras muchas anotaciones en lenguaje extramusical para aclarar a los músicos las ideas que deseaba transmitir a las futuras audiencias.

Con la misma finalidad y desde que fue nombrado máximo responsable de la Opera de Viena (finales de 1900) llevó a la práctica infinidad de innovaciones que poco a poco fueron calando pese a ciertas críticas en las sensibilidades de los públicos

Y estas novedades fueron más allá de las representaciones operísticas : hacia el público que asistía a las mismas que dicho de paso casi siempre eran los mismos, no les permitía la entrada en sala una vez comenzada la función, tenían entonces que esperar al próximo entreacto evitando así molestias y ruidos. Prohibió a las voces solistas la práctica de la «cloque» ( dar dinero o entradas gratis a cierto público con el fin de que aplaudieran las intervenciones de los personajes más protagonistas) en momentos claves de la trama y para que el resto del público se uniera a ellos.

La gran mayoría de sus sinfonías eran objeto de constantes revisiones que, a su entender, mejoraban sustancialmente el resultado final de las mismas.

Mandaba construir bajo su vigilancia y control instrumentos de percusión (campanas, cajas de madera, etc.,) que sirvieran a sus ideas musicales conformes a su criterio expresivo.

Mahler era muy exigente consigo y con todos sus colaboradores, como judío decía al respecto: » Que por ser judío se le exigía y se esperaba de él mucho más que a cualquier otra persona.» También en cierto momento espetó: » Tendré que sacudirme primero el polvo de la tierra, antes de que se me haga justicia. Soy, según la expresión de Nietzsche, un hombre que no se corresponde con su tiempo. Esto es válido sobre todo para la clase de obras que hago.»

Acabo, en youtube dispones de muchos trabajos suyos interpretados por excelentes profesionales, no pierdas tiempo y disfrútalos!

Invierno 2022.

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