
Casi toda la temporada 25/26 ha sobrevolado el espiritu de Mahler por encima de la Alhambra, el Generalife y la Casa Museo de Don Manuel de Falla con el Auditorio incluido.
Ya lo decía MAHLER, sobretodo a su fiel Bruno Walter: “que su tiempo llegará… que en menos de 50 años después de su muerte, las salas de todo el mundo se llenarán de público para: aplaudir, reír y llorar con sus sinfonías”
Y, como ocurría casi siempre con sus predicciones, esta también se ha cumplido exactamente como decía.
Resulta imposible negar que, a punto de cumplirse 115 años de su muerte (18.05.1911) programar en cualquier lugar del mundo un trabajo suyo es sinónimo de gran expectación con total asistencia de público.
Todo lo anterior, ha sucedido en “Garnata” ( así llamaban los árabes a nuestra Granada) durante esta temporada a punto de finalizar.

Programar en una ciudad como esta, con su orquesta al frente: la quinta,la tercera, la cuarta con los Ruckert-lieder, el Adagio de la décima y La Canción de la Tierra en un ciclo MAHLER, es para mí un acto de enorme valor profesional teniendo en consideración las exigencias técnicas de todas las obras citadas.
Como descarado mahleriano que me considero desde hace medio siglo, no podía estar ausente en estas cuatro citas; por otra parte desde que se creó la orquesta conservo muy buenos amigos entre sus atriles, profesionales que en el presente ciclo han puesto toda su alma y su buen hacer musical para que estos conciertos coronaran un rotundo éxito.
Imposible también obviar el excelente recogimiento del público granadino que cada tarde llenaba la sala; ni la más minima “tos” ni caídas al suelo de objetos ruidosos, etc. algo que, lamentablemente, no observo en otras salas españolas.
Por razones obvias que saben quienes me conocen, me abstengo de hacer crítica a este ciclo mahleriano/granadino, además no es mi profesión crítico musical, pero sí puedo decir que, a la finalización de cada uno de los conciertos el “respetable” asistente a los mismos, se pronunciaba conforme salía de la sala con frases muy elogiosas a todos los intérpretes.
Igualmente, todas las recensiones que se han ido generando en diferentes medios y revistas especializadas de música, se pronunciaron muy favorablemente en cada uno de los conciertos.
El agotado espíritu de MAHLER ha sobrevolado a otro de los muchos lugares del mundo a los que tiene que acudir, porque raro es el día que sus tristes o alegres notas no suenan en algún lugar del planeta.
Visto y oído lo interpretado esta temporada en Granada, me resultaría muy extraño que, en la inminente temporada 26/27 (próxima a presentarse) no estuviera presente MAHLER en las cercanías de la Alhambra, si así fuera no te lo pierdas, porque se grabará en tus neuronas para siempre además de haber disfrutado de una estancia en una de las ciudades más bellas del mundo.

Primavera 2026










