
“La verdadera paciencia nace de una gran tenacidad “
(NOVALIS)
Pocos, en el mundo del Arte, han aplicado la tenacidad que argumenta Novalis en su cita.
Giuseppe Verdi, nacido en Roncole (Italia) en 1813, ya desde muy pequeño comenzó a utilizar la tenacidad cargada además de firmeza. Si, porque aunque en 1832 fue rechazado como alumno en el Conservatorio de Milán, tuvo suficientes agallas para seguir con su vocación y demostrarnos su enorme talento.

De su perfil humano destacaría su gran interés por el progreso social, la cultura, la empatía y como consecuencia de esta su enorme afán solidario en especial para los de su profesión (músicos) enorme afán general, en este sentido véase la construcción y mantenimiento de una Residencia para músicos desamparados.
Su poder creativo (entre otras 28 óperas y varias piezas religiosas) le convirtieron en uno de los grandes pilares del Romanticismo dramático y en ocasiones lo coronó como líder carismático de las reivindicaciones sociales italianas en favor de la cultura y el progreso social.
Y, precisamente en ese sentido, recuerdo ver en la pantalla del televisor como los asistentes en la Scala de Milán presenciaban un programa que dirigía Ricardo Muti y estando presente el presidente Berlusconi, entonar todo el público el “Va pensiero” de la ópera Nabucco como signo de protesta por el abandono de las políticas culturales de Berlusconi.
No pretendo cansarles con datos de su biografía sabiendo que, en internet los posibles interesados, pueden obtener su conocimiento. Pero si dejar constancia de que su cortejo fúnebre en 1901 fue el más multitudinario que ha existido en la República Italiana, además el numeroso gentío entonando al paso, como no! Su “Va pensiero “ .

El origen de su afortunado RÉQUIEM se encuentra en la naturaleza de los vínculos que lo unían a Alejandro Manzoni (poeta). Se dice que, en un encuentro que tuvieron ambos personajes en Milán en 1872 el poeta le dijo al músico: “déjame estrecharte la mano más fuerte que de costumbre, pues temo mucho que no volvamos a vernos.” Unos meses después murió a la edad de 88 años y Verdi decidió dedicarse a la composición del Réquiem para estrenarlo en el primer aniversario de la muerte de su amigo.
Esta enorme joya de la Historia de la Música, según quien la interprete puede tener una duración de más de 90 minutos; consta de siete partes bien diferenciadas: Réquiem, Dies irae, Offertorium, Sanctus, Agnus Dei, Lux Aeterna y Libérame. Su plantilla interpretativa es: gran orquesta, coro mixto lo más grande posible y cuatro solistas (tenor, bajo, soprano y mezzo).
Las gradaciones dinámicas de la obra son abundantes, acompañadas de pasajes de belleza sublime que consiguen efectos emocionales de dramatismo sobrecogedor, algo que como saben dominaba a la perfección Verdi en muchas de sus óperas. Aunque se trata de misa de difuntos, su autor hizo muy bien con no renunciar en ella a su evidente vena operística ya que esa característica le fluía por las venas.
Parece ser que, a finales de febrero de 1863, Verdi llega a Madrid para asistir al estreno de su ópera “La forza del destino” cuya primera representación había tenido lugar en San Petersburgo en noviembre 1862. En Madrid, se le ocurrió visitar Andalucía y acompañado de su esposa Giuseppina llega a Sevilla el 1 de marzo 1863 hospedándose en la pensión Londres, esta pensión más tarde se convirtió en el Hotel Inglaterra de Plaza Nueva.
La brevedad de la visita sevillana, repleta de una agenda muy intensa dejó en su cabeza un recuerdo que llevó a la ópera y por ello Sevilla (ciudad de la ópera) le dedicó esta placa que se encuentra en el Altozano.

Su obra, año tras año está presente en Sevilla, bien sea en el Teatro o en cualquier iglesia de las muchas existentes en la ciudad.
En el próximo septiembre días 17 y 18 su arte y espíritu estarán en Teatro de la Maestranza con su Réquiem, véase cartel que adjunto:

Tengo la certeza, si decides acudir, que cuando vuelvas a casa una vez visto, serás otra persona diferente porque Verdi sigue conservando ese poder, la inmediatez emocional que volcó en la partitura será la causa de tu cambio y con seguridad te digo que no te arrepentirás de haberlo conocido.

















