ADIOS A UN EXCELENTE MAESTRO!

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“Estoy contento porque usted es un hombre de la casa.”

 

Este verano musical, asiste con tristeza a la despedida de los escenarios de Bernard Haitink. Es la voluntad de una persona que, comenzó a amar la música a los 9 años gracias a la iniciativa de sus padres: llevarlo a un concierto y que a sus 90 años cumplidos cree, con toda la razón del mundo, que ha llegado el momento del merecido descanso.

Sus primeros pasos en música fueron en el Conservatorio de Amsterdam (su ciudad natal) estudiando violín, pronto compatibilizó el violín con dirección orquestal. Ingresó como violinista en la Orquesta Filarmónica de la Radio de los Países Bajos y siempre ha considerado que, para ser un buen director se debe pasar antes por un atril de orquesta; reflexión ésta que hoy en día intentan tirar por tierra algunos críticos de “tres al cuarto”.

Su profundo sentido de la rigurosidad en el estudio de las partituras, su sencillez distante con todo tipo de aspavientos y su excelente trato con sus compañeros músicos son sus grandes tesoros que aprecian todos los profesionales del mundo con los que ha trabajado y que se cuentan por millares.

Haitink

(Bernard Haitink en un gesto muy de su mano izquierda)

Su gran ocasión profesional y a la que debe parte de su gran éxito, se presentó en 1956 cuando la Orquesta del Concertgebouw se disponía a interpretar el Requiem de Cherubini a las órdenes de Carlo-Maria Giulini. El director italiano enfermó repentinamente y los músicos de la orquesta propusieron a Bernard Haitink para que los dirigiera; el triunfo fue tal que a partir de entonces comenzó un matrimonio musical Concertgebouw-Haitink que ha pasado a la Historia de la Música escrito con notas de oro.

Encontrarán en internet una excelente herramienta para profundizar en su biografía pero antes de finalizar explico el mensaje inicial con el que abro el post:

Cuando Haitink fue nombrado Director del Covent Garden en Londres ese fue el recibimiento que le dispensó el portero del edificio. Y según declaraciones de Haitink esa fue la mejor distinción que le han hecho en la vida. Todo, dice mucho de su persona.

Por si te apetece ver al Maestro en ejercicio, te adjunto el vídeo siguiente:

 

 

 

 

 

José Mel. Macias Romero

Verano 2019.

 

 

FELIZ CUMPLE QUASTHOFF!

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“Creo que el sentido del canto, en general, es conmover, sorprender al público con emociones, con el corazón y con el intelecto. Ese es para mí el sentido de hacer música.”

(Thomas Quasthoff)

 

Como si de ayer se tratara, sigo recordando el día que te conocí personalmente. 15 de marzo de 1977, acudías al Teatro de la Maestranza (Sevilla) arropado por un “bachiano” como Helmuth Rilling para interpretar la Pasión según San Mateo.

Estuvimos tan próximos, que en numerosas ocasiones y como resultado de tu extraordinario trabajo artístico y del énfasis que ponías en tu dicción al pronunciar un excelente alemán, llegaban a mi asiento minúsculas gotitas de tu saliva.

Como puedes comprobar 22 años no han borrado las huellas musicales que aquella famosa tarde-noche sevillana dejaste en las zonas de mi cerebro encargadas de la música; desde entonces te sigo como puedo y admiro tu amplio trabajo como barítono y en ocasiones bajo.

Respeto la intimidad con la que siempre tratas  tu fenotipo y no seré yo, precisamente, quien de ello me ocupe; si, el posible lector de este post, se siente interesado en ello, seguro que sabrá acudir a las fuentes pertinentes.

Thomas Quasthoff

(Thomas Quasthoff nació el 9.11.1959)

Te felicito por tu inminente 60 aniversario deseándote que ahora triunfes en la enseñanza con los jóvenes valores al menos de la misma forma que lo hiciste con tu preciosa voz por todos los escenarios del mundo, artistas y personas como tú hacen grande la música.

Dejo a mis posibles seguidores un vídeo en el que interpretas el aria de Papageno de la Flauta Mágica de Mozart.

 

 

 

José Manuel Macias Romero

Otoño 2019.

 

 

ES POSIBLE MEJORAR NUESTRO CONOCIMIENTO DE LA OCNE?

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Por supuesto que algunos lo saben, para los que se pierden en este mundo de siglas que nos ha tocado vivir la OCNE es la Orquesta y Coro Nacionales de España. Esta institución cultural-musical depende del Ministerio de Cultura dentro del organigrama del INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música) y tiene fijada su residencia habitual de trabajo en el Auditorio Nacional de Madrid C/. Príncipe de Vergara.

Son escasamente contadas las veces que esta institución musical sale de su habitat para mostrarse a los españoles que no residimos en Madrid, igualmente la televisión estatal la ignora sistemáticamente por lo que su importante actividad musical atiende casi exclusivamente a los aficionados madrileños que, además de contribuir como todos los españoles a su sostenimiento económico a través de los impuestos, tienen que costearse el pago de sus correspondientes conciertos.

OCNE

Se comprende que sería muy costoso desplazar a tantos profesionales por la geografía española para que los ciudadanos pudiéramos disfrutar de su excelente trabajo artístico pero, en una época como la nuestra donde lo audiovisual está adquiriendo por medio de las televisiones y de internet unas dimensiones superlativas, sería tan difícil que los ciudadanos pudiéramos ver sus conciertos de temporada como el aficionado al Real Madrid ve sus partidos?

Es de necesidad que el INAEM y Ministerio de Cultura se impliquen en un proyecto audiovisual, podría ser similar al Digital Concert de Berlín, para que todos los españoles tuviéramos la oportunidad de mejorar nuestro conocimiento de la OCNE, si este proyecto resultase inviable por su coste, al menos que se tome el acuerdo de televisar en directo muchos de sus conciertos.

Pronto la OCNE cumplirá 80 años y es penoso el escaso conocimiento que en el país hay de ella.

 

José Manuel Macias Romero

Otoño 2019.

¿POR QUÉ AHORA?

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“El arte de dirigir consiste en saber cuando hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta.”

(Herbert von Karajan)

 

Con frecuencia, en redes sociales y en reseñas-críticas de conciertos de música clásica, leo cómo algunos profesionales llegan a ridiculizar a jóvenes talentos de la dirección orquestal por el mero hecho de tener una memoria privilegiada y correr un riesgo tremendo al no usar en el directo las correspondientes partituras de las obras que abordan.

Esto, que a muchos de vosotros puede resultar banal, me sorprende porque algunos de estos profesionales jamás les leí en algunos de sus excelentes trabajos que: Claudio Abbado, Simon Rattle, Daniel Barenboim, etc., hicieran en los conciertos verdaderos alardes de sus respectivas memorias.

Aprender memorísticamente hasta el punto de atreverse a salir ante cien músicos y dos mil personas a un escenario para dirigir una gran sinfonía, requiere un esfuerzo y una concentración que jamás podremos imaginarnos los que no pertenecemos al gremio. Los atrevidos que así han actuado y actúan, jamás piensan en sorprender a sus colegas músicos o al público asistente, tengo absoluta seguridad que lo hacen por dar a la música una dimensión diferente, vivirla y compartirla (con sus músicos y público) de manera más intensa, en definitiva hacer un trabajo único de la mayor excelencia posible.

Abundan ahora dentro de las nuevas generaciones de jóvenes directores los que prefieren no vivir pendientes de las notas escritas en el pentagrama y sí de las indicaciones y aprobaciones gestuales con que deben premiar a los ejecutantes que tienen delante. Que esto, sea públicamente objeto de ridiculización escrita me parece una falta de cortesía, más aún cuando a un joven triunfador como Dudamel, nadie se atreve a ridiculizarlo por este mismo motivo.

Y, esta corriente crítica hacia los que dirigen sin partituras va más allá de la prensa especializada prueba de ello la anécdota que viví en una corta estancia en Valladolid, Auditorio Miguel Delibes:

“En uno de los pasillos del excelente Auditorio, escuché como un Director solicitaba por favor al Regidor que retirara del podio su atril puesto que haría todo el concierto de memoria. El Regidor asintió pero marchando murmuró: este chico está loco, hacer este programa sin papeles.”

Supongo que el Regidor, al final, quedaría asombrado porque el concierto fue plenamente satisfactorio.

Os dejo con una instantánea de un gran amigo, además gran cultivador de su prodigiosa Abbado

memoria: Claudio Abbado.

José Manuel Macias Romero

Verano, 2019.

 

 

AÑO TRÁGICO PARA LA DIRECCIÓN DE ORQUESTA.

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2014: Año de luto para la dirección orquestal
“La ley básica de la música es el eterno devenir, el desarrollo perpetuo, igual que el universo no deja nunca de transformarse y renovarse.” (Gustav Mahler)

Reconozco que no tengo datos para saber si la Sra. Parca se ha empleado más, en años anteriores, que en 2014 contra la dirección orquestal mundial; de cualquier forma, ese año, se hizo notar.

Nada más comenzar el año, concretamente el 20 de Enero, flotando aún en el aire los olores navideños, iniciaba la Señora su rutinario, pertinaz y triste trabajo apartándonos del milanés Claudio Abbado.

Tras tomarse unas vacaciones de casi cinco meses, el 11 de junio volvía con más fuerza aún para llevarse a Rafael Fruhbeck de Burgos; en julio, concretamente el 13 repetía con Lorin Maazel, el 13 de agosto (parece que a la sra. le gustan los treces) nos quitaba a Frans Bruggen, al mes siguiente septiembre para ser concretos el 24 hacía suyo a Christopher Hogwood.

Hasta aquí, me he ocupado simplemente en citar a una minoritaria élite de la dirección orquestal, a esa de la que más se habla y escribe en los medios de comunicación social. Pero, ¿cuántos, menos afortunados con los medios habrán sido presa de ella en este 2014?. No tengo respuesta pero supongo que muchos, ya que son mayoría los que por desgracia casi nunca están en los medios, al menos con presencia tan insistente como los ya citados y que podríamos considerar “divos” de su profesión.

Si, al universalmente sentido fallecimiento de estos mitos de la dirección, que nos dejaron en 2014, sumamos la mayoría de edad en la que se encuentran un largo rosario de famosos directores que en corto espacio de tiempo se verán incapacitados por razones obvias para ejercer su profesión, podríamos suponer cargados de lógica que este arte está en crisis; una crisis de la que a principios de los noventa y en su famoso libro: “El mito del maestro” se ocupaba Norman Lebrecht anotando aristas diferentes en su origen (sociales, de raza, económicas, etc.) además del envejecimiento por su clara evidencia.

Pero, esta crisis que señalaba Lebrecht, agudizada más aún en estos momentos como consecuencia del paso del tiempo, entiendo que se va resolviendo con paso lento pero firme. Si todos coincidimos en que los actuales intérpretes son los mejores preparados de la historia de la música ¿por qué excluir de esta aseveración a los nuevos directores de orquestas?. ¿No será que nos cuesta romper como asiduos admiradores nuestro apego a: Kleiber, Bernstein, Karajan, Abbado, etc., por citar un pequeño y aleatorio muestrario?. ¿No es posible conciliar nuestra admiración por los grandes mitos de la batuta con los jóvenes valores emergentes?.

Es lógico que siempre se ponga en valor la experiencia al abordar asuntos como este pero, ¿cómo acopiar experiencia sin oportunidades?. Es cierto que los actuales aspirantes a esta profesión, disponen de excelentes herramientas en las jóvenes orquestas así como en los buenos conservatorios pero, el aprendizaje producto de la tensión que se vive en una sala con espectadores y con una orquesta profesional delante, no son comparables y la estimulación que se recibe tampoco.

Me declaro optimista en la resolución de esta crisis en la batuta y por consiguiente creo que más pronto que tarde dispondremos de una larga nómina de jóvenes valores que sin olvidar a los viejos mitos, nos hagan disfrutar con las obras de siempre y las que puedan surgir de los compositores noveles; de hecho, ya hay muchos que estos resultados consiguen pero prefiero que sean otros los que los citen.

He creído oportuno iniciar esta reflexión sobre el futuro de la dirección orquestal utilizando como paradigma las palabras de un genio como Gustav Mahler en quien se dio la circunstancia de que en su primer contrato como director en época estival incluían también entre sus tareas la de sacar de paseo a los niños del gerente al parque municipal.

Aprender a dirigir, teniendo que hacer frente a esas servidumbres puede que no fuese un proceso gratificante pero en la época actual, ¿no existen otras servidumbres?. Para mí, sí, aunque de contenidos y procedencias diferentes a la sufrida por Mahler. Aprender de los errores y superar servidumbres, es la base del éxito si se tiene una fuerte vocación o mejor en palabras de Michael Jordan: “He fallado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito.”

El presente texto fue escrito en otoño de 2014, revisado, veo en el mismo tanta vigencia en  la actualidad que he decidido volver a publicarlo.

José Manuel Macias Romero

Verano 2019.

 

 

 

TIEMPOS NUEVOS COMPORTAMIENTOS NUEVOS,EN MÚSICA TAMBIÉN.

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Hace algún tiempo, siglo XVIII, los aficionados a la música comenzaron a tener la oportunidad de disfrutarla en directo, acudiendo a las escasas salas que, a tal fin, se comenzaron a destinar a ello. De esta forma, ya no era necesario acudir a una iglesia o a un palacio al que difícilmente te dejaban entrar si no eras invitado.

Ese público de la época, mostraba tanto interés y se entregaba tanto a la interpretación que, cuando cualquier melodía o momento les tocaba el corazón, irrumpían en aplausos sin esperar a la terminación de la obra o a los movimientos de la misma. El director de turno que en ocasiones coincidía con ser el  compositor de las obras, accedía de buen agrado a estas manifestaciones del público totalmente sentidas y espontáneas, detenía la interpretación y la reanudaba cuando volvía el silencio.

Evidentemente, aquel público dedicaba a la audición una concentración intensa que facilitaba las manifestaciones antes descritas.

Refiriéndose a los nuevos tiempos, decía hace unos días un admirado pianista: “cuando penetro en el escenario dispuesto a interpretar, veo multitud de pantallas encendidas de móviles, tabletas e incluso ordenadores portátiles.” Este comportamiento del público, constatado por todos los que acudimos a los conciertos en estos nuevos tiempos es un lastre para gozar de un concierto de forma adecuada a las exigencias de una música que requiere mucha más atención que la que podamos escuchar en la ducha o antes de la consulta con el dentista.

Caemos en una profunda contradicción cuando gastamos dinero en un evento musical para, en definitiva, estar más pendientes de las nuevas tecnologías que de la música que sale del escenario al tiempo que provocamos un desaire a los intérpretes y al compositor de turno.

Por ello, si tuviera que elegir público preferiría a los del siglo XVIII por su coherencia con el arte musical.

Si tienes la paciencia para ver y escuchar la 1ª sinfonía de Brahms que incluyo, no te apetecería aplaudir al solista de trompa alpina que al final del último movimiento hace un solo impresionante?. Si, todos lo hiciéramos en directo, qué regalo le haríamos a ese músico!.

 

 

 

José Manuel Macias Romero

Verano 2019.

 

 

 

POSIBLEMENTE, UNO DE LOS MÁS BELLOS ADAGIOS JAMÁS COMPUESTO.

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“No deja de ser curioso que un músico de familia judía haya redescubierto la música del más importante de los compositores cristianos.”

(Felix Mendelssohn, en tono de broma)

 

Es la tercera vez que me ocupo de Mendelssohn en el presente blog; casi con toda seguridad puedo adelantar que no será la última porque es tanta la pasión que le profeso que probablemente, cuando menos se espere, retorne a su obra y figura.

Y es que como dice el profesor Luis Angel de Benito, la música de este artista es: transparente, fresca, noble y accesible a todas las personas. Atributos que parecen no encajar con la visión de una élite de musicólogos “rebuscados” que huyen de todo aquello que pueda sonar a popular.

Hoy mi referencia mendelssohnniana se centra en su tercera sinfonía llamada “escocesa” y su tercer movimiento adagio de diez minutos aproximadamente de duración según versión, puede ser sin lugar a duda una de las páginas más bellas que se hayan escrito en la historia de la música.

 

 

 

 

Aquí puede, si lo desea, disfrutar de una excelente versión de esta obra.

Con 21 años de edad se encontraba Mendelssohn en Edimburgo y en la ocasión escucha a un grupo de gaiteros una de sus melodías le inspiran el tema del segundo movimiento en forma de sonata. El primer movimiento, de carácter brumoso y doloroso está inspirado en un típico castillo escocés muy grisáceo. Muy discutido en su tiempo fue el movimiento final de la sinfonía también en forma sonata por el hecho de que acabe con un himno grandioso que no gustaba sobre todo a los “rebuscados” citados antes.

De este himno final decía su autor: “Debe sonar como un coro de voces masculinas perfectamente ensamblado.”

Termino aclarando la frase inicial: Estrenada la Pasión según San Mateo de J.S. Bach, se guardó la partitura y hasta pasados cien años no la desempolvó Mendelssohn, por cierto con un éxito impresionante y desde entonces no ha vuelto a coger polvo en las estanterías.

Y, ahora, sí acabo pero con esta gran frase de un gran genio:

 

 

Sólo hay dos maneras de resumir la música

 

 

 

José Mel. Macias Romero

Verano 2019.