SCHUBERT: el rey de la precocidad.

Qué nos resta por escribir después de esto?

(F. Schubert)

Dedico tanto tiempo a tu extensa producción musical que me permito ser considerado como tu fiel amigo, querido SCHUBERT.

Como dijo el poeta: “pronto levantó tu muerte el vuelo” ; 31 años y 10 meses fue el exiguo período que te concedió la vida, nadie podrá discutirte que tu escaso margen de vida no fue bien aprovechado a tenor de la herencia musical que nos legaste (más de mil obras).

Y, ¡cuánta razón llevabas! preguntándote: ¿qué nos resta por escribir después de esto?, al conocer el cuarteto num. 14 opus 131 de tu admirado Beethoven que más tarde fue arreglado para orquesta de cuerda y que llevo gustoso en mi cabeza como si de “gusano musical” se tratara. Este reconocimiento que dispensas al gran Maestro con tu pregunta, dice mucho de tu humildad profesional, algo que se resiente en algunos profesionales actuales de mucho menor calado artístico.

Obligado por el destino a compartir tu vida con el apogeo artístico del genio de Bonn, contribuyes, a mi juicio, a valorar más tu trabajo como compositor afanado en buscar nuevos cauces de expresión a un clasicismo que comenzaba a agonizar.

El eclipsamiento que te produjo la figura de Beethoven te obligó a descubrir la belleza de la voz humana hecha música, llevándola en forma de lied (canción) a las cotas más altas hasta ahora conocidas en la historia de este arte.

A quienes, confiando en tus posibilidades artísticas, te auguraban un futuro glorioso, respondías con la humildad de siempre: “Yo también espero, en secreto, que saldrá algo bueno de mí. Y sin embargo, después de Beethoven, me pregunto realmente si queda algo por hacer.”

Pues, quedaba mucho por hacer aunque la vida no te permitiera tomar conciencia de ello y por supuesto mucha belleza en forma musical salió de tí para el disfrute de la humanidad que te sobrevivirá.

Tu Viena, te subestimó como músico y como persona, permitiendo que vivieras casi en una continua indigencia y, ¡curioso!, como ocurriera con Mozart y Salzburgo, hoy se muestran ávidos para la mejor tajada económica con el llamado turismo musical tan de moda.

Termino, si sientes curiosidad por conocer el cuarteto num. 14 opus 131 de Beethoven que tanto conmocionó a Schubert, en youtube tienes una excelente versión para orquesta de cuerdas interpretada por la Filarmónica de Viena dirigida en la ocasión por Leonard Berstein, una auténtica gozada!

MÚSICA Y HUMILDAD

“Considerar el valor de la suerte en la vida puede abrir las puertas para la humildad”

(MICHAEL J SANDEL)

La frase del exitoso filósofo de origen judío SANDEL, me brinda la oportunidad de abordar un tema que hace años percibo en mis relaciones con el mundo musical y que jamás afronté.

Evidente que su razonamiento puede aplicarse a cualquier profesión de las muchas que nos ofrece la vida, pero, centrado este blog en la Música, es a sus profesionales a los que haré alusión.

He sido muy afortunado al poder cultivar la afición a la Música además con cierto grado de conocimiento directo de muchos de sus profesionales.

Entre estos profesionales, me he encontrado con personas del más alto nivel profesional así como con otras que modestamente hacen todo lo que pueden en una banda de pueblo.

Y, repensando mis relaciones con los músicos, creo que es una profesión que debiera gozar de más humildad.

Aunque pueda parecer paradójico, he encontrado más naturalidad y humildad entre los llamados “divos” que en el resto de la escala y hacia abajo.

A falta de una explicación más autorizada, seguro que la habrá, puede que, siguiendo el hilo de SANDEL, sean los músicos “talentosos” más proclives a considerar el valor del fenómeno suerte en sus vidas; el resto, salvo excepciones, puede que no practique esta consideración cerrando por tanto las puertas a la humildad abriendo en su lugar las de la vanidad y el orgullo.

Es cierto que la humildad a secas no producirá excelencia artística pero, no es menos cierto que, si un artista además es humilde será mejor recibido por el público que le sostiene.

Así lo creo yo, de momento.

HAYDN Y MAHLER UNIDOS ACCIDENTALMENTE.

Aunque faltaban 51 años para que naciera Mahler cuando Haydn murió en 1809 el anecdótico motivo de la unión que hoy comparto es prácticamente el mismo en ambos casos,

En su etapa londinense, Haydn compuso su sinfonía num. 94 titulada: “La sorpresa”.

Se cuenta, que el nombre de la sinfonía viene de un súbito fortissimo que introdujo Haydn en su m movimiento lento que comienza con un tema en piano provocando el fortissimo casi un “susto” en la audiencia.

Parece ser que, la finalidad de este recurso dinámico era: “despertar y evitar los ronquidos que la audiencia aburguesada londinense emitía en la época en las salas de conciertos.”

Hasta aquí, lo que algunas historias cuentan de esta sinfonía compuesta por el considerado padre del clasicismo y ahora, la realidad que viví el 18 de octubre de 2010 en el Auditorio Nacional de Madrid en la presentación española de la Orquesta del Festival de Lucerna.

Alfonso Aijón, propietario en la fecha de Ibermúsica, consiguió dadas sus buenas relaciones con Abbado, la presentación de la Orquesta a la afición española y ésta respondió con un lleno absoluto a pesar de los altos precios de las entradas.

En el programa de la tarde-noche la 9ª de Mahler. Abbado, muy susceptible durante sus últimos años de vida, había decidido con el fin de elevar la tensión emocional del público con esta obra maestra jugar con las luces de la sala e incluso la de los atriles de los músicos al final del cuarto movimiento (ADAGIO) que para algunos viene a significar una despedida de la vida y en este sentido, durante los últimos 7 minutos de música, muy lentamente y en perfecto acorde con los sonidos las luces iban disminuyendo la intensidad hasta acabar en la obscuridad en el pianissimo acorde final.

Pero, con lo que no contábamos nadie de las casi 2.500 personas (incluidos intérpretes) allí concentrados, sucedió:

Un señor, ubicado en la 5ª fila del patio de butacas, cuando comenzó a bajar la luz y el sonido se hizo piano inició su particular concierto de “ronquidos” superando a la masa sonora que emitía la orquesta. Abbado, discreta y elegantemente giró su cabeza hacia la fuente origen de los ronquidos pero no obtuvo éxito en su intención, teniendo que acudir una acomodadora para requerir la atención del soñoliento y advertirle; no obstante al momento, este pertinaz roncador, volvió a las andadas teniendo que ser expulsado de la sala tras haber cometido un gran atentado a una colosal obra de música que discurría exitosamente hasta el ronquido inicial.

Os dejo el link de la sinfonía “La sorpresa” por si os apetece escuchar y comprobar su efecto:

La presente publicación coincide en fecha con el 7º aniversario del fallecimiento de Claudio, así le gustaba que le llamaran, víctima como todos los asistentes al concierto citado en la segunda parte del presente trabajo.

Invierno 2021

EL MIEDO A LO DESCONOCIDO NO ENTIENDE: DE GEOGRAFÍAS, CLASES SOCIALES Y CULTURAS.

Portada de Farkas

“Más vale malo conocido que bueno por conocer.”  (Del refranero popular)

 

Estudiosos norteamericanos del desarrollo personal acuñaron hace unos años el término: zona confort aplicándolo a ese sitio (emocional o físico) donde decimos quedarnos estancados porque sabemos lidiar con la situación, no nos causará sorpresas y se convertirá en rutina.

El miedo a lo desconocido y la zona confort, están en continuo choque frontal en nuestras vidas, en el lugar que sea, independiente de la clase social a la que se pertenezca e igualmente de la cultura que se posea y por tanto, en todas las actividades que los humanos desempeñamos.

El arte, como parte de la vida no puede quedarse al margen, por consiguiente la música está impregnada de miedo a lo desconocido y esto es el tema que hoy me ocupa.

Seguro que habrán oído hablar del miedo escénico (ese pánico que sufren muchos artistas segundos antes de penetrar en el escenario. No es esto miedo a lo desconocido?

La negativa de ciertos directores a programar obras contemporáneas no es miedo a lo desconocido?

La resistencia que oponemos ciertos aficionados para presenciar obras contemporáneas no es miedo a lo desconocido?

Esos profesionales de la crítica que cuando van a sonar obras de estrenos no asoman por las salas, no es miedo a lo desconocido?

Pese a todo y aunque se hagan de rogar, de vez en cuando surgen brotes de esperanza que contribuyen a la evolución del futuro en todas nuestras manifestaciones artísticas y vitales. Y gracias a estos brotes existe el progreso, si no fuera así siempre estaríamos en la zona confort.

Como ejemplo en la Historia de la Música de este último razonamiento vaya el siguiente:

La música de Gustav Mahler fue calificada en cierta ocasión de esta manera

La simplicidad babeante y castrada de Gustav Mahler!. No sería justo para los lectores de Musical Courier que les hiciéramos perder el tiempo con una descripción detallada de esa monstruosidad musical que se enmascara tras el título de Cuarta Sinfonía. No hay nada en la estructura, el contenido o la ejecución de la obra que impresione al oyente, salvo su carácter grotesco. El autor de esta reseña admite con franqueza que… para el supuso una hora, por lo menos, de la tortura musical más dolorosa que lo han obligado a padecer.”

(Musical Courier, Nueva York 9, 11, 1904)

Personalmente, creo que en esa época el citado crítico estaba muy bien instalado en zona confort de su visión musical. Hoy, más de 100 años desde esa dura crítica, la sociedad ha convertido a Mahler en un clásico indispensable. Las pocas veces que la música me hizo llorar fue con Mahler y más concretamente su Cuarta Sinfonía. Mahler, en su tiempo, fue ese brote de esperanza que contribuyó a un importante cambio en el orden musical, pese a tener una vida asediada por los miedos a lo desconocido pero a menudo salía de su zona confort y producía auténticas obras de arte.

Decía Shakespeare: “Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes.” Me pregunto: ¿no será por miedo a lo desconocido ?

Si, como complemento a esta posible lectura, te apetece ver la Cuarta de Mahler te sugiero que lo hagas en youtube con la versión de Claudio Abbado y la Orquesta del Festival de Lucerna, no te dejará indiferente.

sello

Primavera 2020.

 

LA RESIGNACIÓN Y RESILIENCIA DE MOZART

Una vez más vuelvo al extraordinario trabajo musical de Henry-Louis de La Grange (Viena, una historia musical) y de sus páginas dedicadas al genio salzburgués MOZART, destaco las desgarradoras palabras que nos dejó escritas tres meses antes de su muerte ocurrida el 5 de diciembre de 1.791:

Lo estoy sintiendo y mi estado me dice que llega mi hora. Voy a tener que morir. Estoy en el fin, incluso antes de haber podido disfrutar de mi talento. Y sin embargo, ¡la vida es tan hermosa! Nadie tiene derecho a elegir: es preciso someterse al mandamiento del destino. Termino, pues, mi canto fúnebre, pues no debo dejarlo inacabado.”

El destino que MOZART menciona en su texto no le quiso conceder su última voluntad y el REQUIEM se quedó incompleto para que otra pluma lo concluyese.

Dieciocho meses después de su muerte, el bello REQUIEM se estrena durante una velada organizada para recaudar fondos en beneficio de su viuda.

La resignación y resiliencia de este imperecedero músico se ponen de manifiesto con toda rotundidad al dar lectura a sus últimos pensamientos acordes a la excelencia del conjunto de su obra musical.

Otoño 2020

¿PIONERO, TAMBIÉN CON LA BATUTA?

Releyendo el excelente y recomendable trabajo del musicólogo y crítico Henry-Louis de La Grange titulado: “Viena, una historia musical” encuentro un subrayado de mi primera lectura que viene al caso compartir dado que: estamos a días  (16 de diciembre) del 250 aniversario del nacimiento de Beethoven y por otra parte porque lo que se narra podría ser motivo suficiente para considerar al gran Maestro como pionero de la “mímica exagerada en dirección de orquesta”.

La pequeña historia

“Principios de 1814 en Viena, concretamente en la Redoutensaal tiene lugar un concierto en cuyo largo programa se incluye la 8ª sinfonía de Beethoven. Obligado a dirigir el padre de la sinfonía, dispone en la ocasión de una sección de cuerdas formada por: 8 violines, 4 violas, 4 violonchelos y 2 contrabajos. Beethoven se libra a una mímica tan excesiva que los músicos de la orquesta se muestran totalmente desconcertados: se arrodilla en los piani, salta para los sforzandi y se yergue todo lo que puede, con los brazos tendidos hacia el cielo, en los forte. Este concierto ha causado, sin duda, sensación, y de repente todo el mundo vuelve a hablar de Beethoven en los salones de Viena.”

Y ahora, mi personal reflexión sobre la historia y sus posibles efectos en el caso de haberlos:

Si en una época, principios del siglo XIX, en la que la dirección de orquesta se mostraba aún tan comedida y discreta, limitándose en la mayoría de los casos a marcar el compás y punto, sorprende un eufórico Beethoven con una cadena de gestos hasta entonces jamás vistos consiguiendo además un excelente resultado final entre el público asistente, ¿por qué no considerar a Beethoven el pionero de una nueva clase de director que acabaría imponiéndose hasta nuestros días con más o menos acierto?

¿No podría ser, bastante más de cien años después, que Beethoven le cediera su batuta a Leonard Bernstein para que con ella bailara ante los músicos de las mejores orquestas del mundo?

Personalmente, no descarto la posibilidad, pero me encantaría saber vuestra opinión.

Otoño 2020.

¡UN RESCATE DE ORO!

Se cuenta que, en un contexto de broma, dijo cierto día FELIX MENDELSSHON:

No deja de ser curioso que un músico de familia judía haya redescubierto la MÚSICA del más importante de los compositores cristianos.”

Y, no le faltaba razón a MENDELSSHON porque, lamentablemente, a la muerte de JUAN SEBASTIAN BACH ocurrida en 1.750, toda su ingente y variada obra musical cayó en el más absoluto abandono; durante cerca de 80 años estuvo ausente en los conciertos públicos de iglesias o salas.

Pero, en la noche del 11 de marzo de 1.829, fue MENDELSSHON quien rescató del profundo olvido la más célebre de sus Pasiones (la de San Mateo). Fue tan grande el impacto público que causó este afortunado rescate “bachiano” que a él debemos el amplio conocimiento que hoy se tiene de toda su producción musical y que a partir de esa fecha comenzó a editarse.

Esta célebre jornada del rescate (11 marzo 1829) dejó otra simpática anécdota también protagonizada por MENDELSSHON:

Parece que quien colocó las partituras de la Pasión en los atriles de la orquesta para el concierto, dejó por error en el atril del Director (MENDELSSHON) una que nada tenía que ver con la Pasión según San Mateo. Cuando MENDELSSHON desde su podio advirtió el error, el público y la orquesta ya estaban expectantes a su ataque inicial. Levantó sus manos enguantadas -recuerdo que en la época los directores de orquestas usaban guantes- y sin vacilar dirigió toda la larga y difícil obra de memoria, cuidándose mucho de ir pasando páginas de la partitura equivocada para no alarmar a los ejecutantes que tenía ante sí.”

Es probable que con esta curiosa anécdota, FELIX MENDELSSHON se convirtiera en el pionero de la dirección de orquesta realizada de memoria y que tanta importancia está adquiriendo en los tiempos que corren.

En la foto que encabeza el presente post FELIX MENDELSSHON.

José Manuel Macias Romero

Otoño 2020.

¡ DON LUIS, SIEMPRE ETERNO !

Se acerca el 16 de diciembre, fecha en la que se cumple 250 aniversario del nacimiento de L. van BEETHOVEN.

Si en otras ocasiones, me he referido al personaje en este blog, ¿cómo no hacerlo ahora en su aniversario?. No me lo perdonaría dado su eterno perfil: humano y artístico.

Aunque escasean los compositores en los que su obra tiene poca relevancia con su vida personal privada, modestamente para mí, en el caso de Don Luis hay mucho trabajo condicionado, hasta cierto punto, por la vida que le tocó vivir y soportar con estoico valor.

Si la finalidad de los aniversarios debe ser una excelente ocasión para profundizar en el conocimiento del protagonista de turno; me parece que es el momento oportuno, caso de no haberlo hecho antes, de aprovechar estas fechas para leer su testamento de Heiligenstadt, redactado por Don Luis el 6 de octubre de 1802 y que puede encontrar en internet en toda su integridad.

En el citado testamento, de notorio valor psicológico, el eterno artista de los sonidos, se abre en canal a sus hermanos Karl y Johann haciéndoles partícipes de su destino, ese destino que en 1805 inmortalizó en los acordes iniciales de su 5ª sinfonía explicando:

“Así es como el destino llama a la puerta”.

Si Ud., interesado en un genio tan universal y eterno como BEETHOVEN, tiene el gesto de leer su testamento, con toda seguridad entenderá mucho mejor su humanidad y su calidad artística en favor de la música, esa su música que, a pesar de los 250 años de historia sigue más viva que nunca liderando casi siempre, año tras año, las programaciones de todos los teatros y auditorios del mundo todo ello pese a que algunos equipos de programación se niegan a ser tan repetitivos.

Os dejo para finalizar con una foto del eterno Genio en cuyo pie consta su frase siguiente:

“Hacer todo el bien posible, amar la libertad sobre todas las cosas y aun cuando fuera por un trono, nunca traicionar a la verdad”.

José Manuel Macias Romero

Otoño 2020

LA MASCARILLA, ALIADA PERFECTA DE LA MÚSICA.

Desde siempre, los estudiosos orientales de psicología se afanaron por sacar provecho de los posibles aspectos positivos que pudieran contener las más grandes calamidades humanas que se dan en la vida.

En la cultura occidental, sobretodo en España, está muy arraigada esa sentencia popular en forma de refranero que dice: ” No hay mal que por bien no venga”.

Resultará frívolo pensar que, gracias al virus y a sus preventivos paliativos estamos advirtiendo una gran mejora en el disfrute de las interpretaciones directas de los géneros musicales que nos ofrece la música clásica, a su pesar, así es!.

En estos difíciles tiempos, he asistido en directo a cuatro conciertos, en ciudades y con públicos diferentes y en todos, a consecuencia de las exigencias sanitarias, el uso de la mascarilla por el público ha demostrado ser la alianza perfecta para evitar ese otro “concierto de toses” que en todas las salas del mundo proliferan cada día de forma inevitable.

Recientemente, en una ciudad tan musical como Barcelona, Daniel Barenboim en modo pianista en uno de sus recitales en el Palau, tuvo que sugerir al respetable de forma didáctica poniéndose en presencia de todos su pañuelo en la boca con el fin de que ambas partes: intérprete y oyentes pudieran terminar de forma feliz el evento musical que los reunía; a su pesar, algunos siguieron con sus toses hasta la conclusión.

A la vista de los excelentes resultados que el uso de la mascarilla por el público asistente a los conciertos está provocando en el feliz desenlace de los mismos, nada me extrañaría que en el futuro, superado o no el virus médicamente, se fabriquen unas mascarillas especiales con destino a los que abusamos de las toses sin respetar a los artistas que expresamente hemos ido a ver y escuchar; pero, sinceramente, no creo que las empresas que a estos menesteres pudieran dedicarse se enriquezcan porque si no usamos nuestros pañuelos para amortiguar el efecto de las toses, ¿cómo vamos a usar una mascarilla por cómoda que fuera?

Melómano José Manuel Macias Romero

Otoño 2020.

ACCIDENTE MUSICAL GRAVE E HISTÓRICO.

Portada de Farkas

 

Aunque nos cuesta un poco asumirlo, en las profesiones llamadas “refinadas” como puede ser la del músico, también se dan accidentes laborales de naturalezas diversas.

Un reciente visionado en youtube en versión del director Roth de la suite: El Burgués Gentilhombre, me ha recordado volver a contar el accidente musical grave e histórico sufrido por el compositor de la obra citada JEAN-BAPTISTE LULLY (1632-1687).

Usaba en su época LULLY como director además de compositor, una batuta de casi dos metros de larga por 3 centímetros de diámetro con la que marcaba el compás a sus músicos golpeándola en el suelo.

No es de extrañar, que en el ensayo de una gavotte (danza folklórica francesa que se bailaba en corro con fuerte rítmica ) LULLY, en lugar de golpear en el suelo se golpeó en el dedo gordo del pie  provocándose una grave herida. La herida terminó gangrenándosele y como el muchacho, además de compositor- director era también bailarín, no consintió que le cortaran la pierna por temor a no poder bailar más y  este empeño le costó la muerte a los 55 años.

Si te has molestado en leer hasta aquí, te sugiero busques en youtube el video arriba citado para verlo como complemento de esta desafortunada pero histórica anécdota; mientras te dejo con una instantánea de LULLY que habiendo nacido en Florencia se naturalizó francés y se convirtió en un célebre precursor de la ópera que hoy se conoce.

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Invierno 2020.