«AH, HE VIVIDO PARA NADA»

«Ah, he vivido para nada»

 

Abril 1911, trasladado a París desde Nueva York debido a tu lamentable estado de salud, murmurabas en presencia de tu esposa ALMA: «Ah, he vivido para nada»

Lo siento, querido GUSTAV, en esta ocasión no puedo compartir tu frase consciente del momento que atravesabas al pronunciarla ( a escasos días de tu muerte el 18.5.1911 en tu Viena).

Para muchos, entre los que me enorgullece contarme, has vivido para glorificar lo que más querías en la vida: la MÚSICA, aunque el éxito te llegase demasiado tarde. Tus predicciones sobre este asunto se han cumplido con creces pero 50 años más tarde; pocas ocasiones te concedió la vida para saborear el éxito que te ofrecieron en Munich (crítica y público) el 12.9.1910 con tu 8ª sinfonía la llamada de los mil.

Has vivido igualmente para dar al género de la Ópera el gran impulso que necesitaba para hacerla más humana y creíble evitando su anquilosamiento.

Has vivido también para sufrir, sí mucho sufrimiento querido GUSTAV: las excesivas muertes que te tocó soportar, la más importante y grave la de tu hija preferida (la mayor), para sufrir la homofobia de enemigos a causa de tu ascendencia judía, para soportar las viscerales críticas llenas de ofensas personales sobre tus trabajos de composición.

Has vivido igualmente para amar la naturaleza dedicándole especial atención durante tus vacaciones estivales, para tener una gran amistad con el pastor FARKAS quien muchas mañanas en las cimas de las montañas con su ganado, además te endulzaba la vida con el sonido de su caramillo; para cultivar la amistad de personas entregadas a tu personalidad: Natalie Bauer-Lechner, Bruno Walter, Alfred Roller, R. Strauss, J. Brahms, A. Bruckner, etc.

Para amar y sufrir con similar intensidad con tu esposa ALMA y, para dejar a la posteridad un sustancioso catálogo de obras musicales que hoy atraen a miles de personas a los más grandes auditorios deseosas de vivir tus experiencias sonoras en ellas recogidas y que nos hablan de sentimientos personales, de relaciones con la naturaleza, del más allá, en definitiva: de la vida y de la muerte.

 

 

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