
Dando por veraces las investigaciones históricas que recogen en su extraordinario libro JEAN y BRIGITTE MASSIN: «MOZART», podemos afirmar con absoluta seguridad que el REQUIEM es producto y vino al mundo por ello a consecuencia de la vanidad humana, esa vanidad, casi siempre de connotaciones negativas, pero que paradójicamente, a veces, tiene efectos positivos ya que en este caso nos legó una Obra Maestra.
Sí, porque fue un encargo hecho a MOZART por el conde FRANZ von WALSEGG zu STUPPACH quien se las daba de compositor y habiendo fallecido su esposa pretendía estrenar el REQUIEM como obra suya en el aniversario del fallecimiento de su mujer dirigiéndolo además personalmente. Y de ahí su misterioso encargo enviando a la negociación con MOZART a su intendente LEUTGEB para que nadie supiese el origen del comprador de la obra y así adjudicársela como suya.
Inoportuno en el tiempo (julio a noviembre de 1791) fue este «vanidoso» encargo que se le hizo a MOZART a pesar de la necesidad que tenían de recursos económicos toda la familia.
Pero, ¿por qué? inoportuno el encargo:
Porque en las fechas citadas la enfermedad de MOZART avanzaba a gran velocidad, los médicos que le atendían daban pocas oportunidades de vida a corto plazo.
Porque profesionalmente, en las mismas fechas, MOZART se encontraba expectante con el estreno en Praga de su ópera: La clemencia de Tito, ocurrida el 6 de septiembre 1791 en el Teatro Estatal de Praga y cuyo veredicto crítico fue un sonado fracaso que le sumió en una depresión más añadida.
Porque el 30 de septiembre en Viena estaba previsto el estreno de la última ópera de toda su producción: La Flauta mágica que fue dirigida por MOZART y esta sí que fue un éxito rotundo vigente hasta la época actual.
Porque sus hermanos masones de Viena, le apremiaban para que terminase la cantata Elogio de la amistad con destino a la inauguración de un nuevo templo que tendría lugar en noviembre 1791.
Porque su hermano masón Stadler (famoso clarinetista de la época) le urgía también para que finalizase su concierto para clarinete y orquesta; otra gran joya musical que posteriormente utilizaron como música de fondo de la película Memorias de Africa.
Con estos condicionantes, no es lógico tildar de inoportuno un encargo artístico que pretendía además usurpar la personalidad de su autor?.
Puede que MOZART así lo creyera también y por ello no le concediera al REQUIEM la urgencia que para el conde WALSEGG tenía su encargo.
La vida no concedió a MOZART el privilegio de terminar el REQUIEM ya que, a la una menos cinco de la madrugada del día 5 de diciembre de 1791 murió, dejando finalizados: el requiem, kyrie, dies irae, tuba mirum, rex tremende, recordare y confutatis. El resto de la obra, con expresas indicaciones de MOZART, fue acabado por su alumno Süssmayr así como la orquestación en su conjunto.
El REQUIEM se estrenó en Viena en 1792 atribuyéndose a MOZART su composición pero no obstante, el conde WALSSEGG lo hizo ejecutar el 14 de diciembre de 1793 como si fuera su obra con los músicos de su capilla.
¿Consumada la vanidad?
Puede que sientas necesidad de volver a escuchar el REQUIEM, si así fuera en youtube dispones de excelentes versiones pero, si prefieres hacer turismo en la bellas ciudad de GRANADA ( Viena musical andaluza) se interpretará el 22 de marzo con arreglo al programa que se adjunta.

