
¿Creyó alguien que la música, como sublime arte podría estar libre de celos y envidias profesionales?
Miren por favor el texto que NICOLAS SLONIMSKY recoge en su detallado libro: Repertorio de vituperios musicales.
El compositor Tchaikovsky en su diario y en la entrada correspondiente al 9 de octubre de 1886 escribe lo siguiente:
«He tocado la música de ese patán de BRAHMS. ¡No tiene nada de talento, el muy desgraciado! Me molesta que un mediocre ampuloso como él sea considerado un genio. Comparado con él RAFF es un gigante, por no hablar de RUBINSTEIN, que al fin y al cabo es un ser humano vivo e importante, mientras que BRAHMS es una cosa caótica y completamente seca, vacía.»
A pesar de los años transcurridos (137) desde la anotación de Tchaikovsky en su diario mostrando una visceral acritud hacia su colega BRAHMS, hoy, con un lenguaje menos áspero pero cargado de diplomacia siguen produciéndose manifestaciones verbales o escritas entre profesionales del mismo ramo que evidencian a las claras que nos encontramos lejos de esa sociedad utópica en la que la auténtica libertad y cultura velarían por el respeto hacia los demás.
El en el presente caso damnificado BRAHMS, resulta, a tenor de la historia que era excesivamente desconsiderado en público con su colega BRUCKNER al que constantemente, en un tono «chulesco» tachaba de cateto musicalmente hablando.
Tendremos, algún día, arreglo los que nos llamamos humanos?

En la foto P. I. TCHAIKOVSKY