
Contaba el periódico alemán Allgemeine Musikalische Zeitung que en 1822 visitó Viena Rossini para ofrecer un concierto y: “toda la interpretación fue como una orgia idolatra; el publico actuaba como si les hubiera picado una tarántula; los chillidos, gritos y alaridos de viva y forza no pararon en ningún momento.”
En la época, Francia, Alemania y Austria procuraban alejar la música italiana de sus conciertos pero el fenómeno Rossini era tan poderoso que por mucho que los aristócratas se esforzaran en suprimirlos, el pueblo se identificaba cada vez más en las obras del italiano.
Escribiendo este post escuchaba su Stabat Mater una joya que tienes en YouTube y puedes aprovechar porque te gustará.
Invierno 2024