MÚSICA DEL HORROR Y EL SUFRIMIENTO

«El arte es el grito angustiado proferido por aquellos que han experimentado de primera mano el destino de la humanidad»

(Arnold Schönberg)

 

En absoluto me extraña que algunas personas de las que tengan acceso al presente enunciado sufran una pequeña conmoción momentánea.

Sí, porque casi todos, tenemos in mente un concepto de la música que de cierta forma contradice el enunciado.

Pero, he aquí la grandeza de este arte!, su omnipotencia se manifiesta tanto para festejar y acompañar lo lúdico-festivo como el gran horror y el sufrimiento humano.

La Historia de la Música alberga bastantes trabajos compositivos  que a ello se dedican. Al margen de los Requiems -misas de difuntos- que recogen el pesar por pérdidas humanas, los siglos XIX y XX nos legaron obras que describen a la perfección el dolor humano a consecuencia de: guerras, persecuciones, odio racial, sufrimiento humano por causas sobrevenidas, etc.

Compositores como: R. Strauss, A. Schónberg, D. Shostakovich y B. Britten abanderan esta especialidad musical que, aunque pueda sonar extraño, posee muchos adeptos entre los melómanos, requiriendo estas obras en la mayoría de los casos plantillas orquestales muy numerosas.

Si te sientes tentado por la curiosidad después de lo dicho, a título de ejemplo me permito sugerirte que podrías escuchar en youtube:

«Un superviviente de Varsovia (Schónberg)  Metamorfosis (Strauss), Sinfonía Leningrado (Shostakovich) o el Requiem de guerra (Britten).

Todas estas obras, de alguna forma sintetizan en maravillosos sonidos el horror y el sufrimiento humanos.

En la foto Dmitri Shostakovich, gran compositor y sufridor.

Primavera 2024.

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