
Todos sabemos la insuficiente afición a la Música clásica de nuestro país más aún si la comparamos con otros países europeos. Si de ese escaso número de aficionados separamos a aquellos que les gusta leer las recensiones de conciertos publicadas en revistas especializadas o en prensa ordinaria, nos quedaríamos, a mi juicio, con una cifra ridícula por su cuantía.
Me cuento complacido como uno de los que formamos ese pequeño grupo y por ello, con el mejor ánimo posible, me permito hacer unas sugerencias a los profesionales del ramo dedicados a este asunto:
-Suprimiría contar la historia de la obra que se interpreta, motivo: los que no la sepan pero tengan interés, acudirán en internet a buenas fuentes.
-Igualmente suprimiría hacer introducciones personales que nada interesan a los posibles lectores.
Sí, pondría el mayor énfasis posible en destacar de las interpretaciones lo siguiente:
-La afinación del conjunto, de las diferentes familias instrumentales así como de los posibles solos que contenga la obra.
-El empaste, tanto el general como el de grupos.
-Los ataques, si son claros, precisos y exactos.
-El balance sonoro general y parcial.
-El fraseo y las dinámicas.
-Los matices, fueron correctamente expresados?
-Si la interpretación fue acorde al estilo al que pertenece la obra.
-Los tiempos de cada movimiento, se respetaron?
-Los silencios, fueron correctos en tiempo?
-El ritmo de la obra en sus diferentes partes, ha sido respetado?
-Si, el concierto objeto de recensión contiene obras vocales: las vocalizaciones correctas o no?-Registros graves-agudos correctos o no? Empaste de voces si de coro se trata.
Consciente de que todo esto que cito y más que dejo en el tintero exige un gran esfuerzo de concentración durante el tiempo que dura el concierto, requiere también una profesionalidad excepcional y un escrupuloso criterio de justicia aplicada al arte musical que no debe admitir duda alguna a estos efectos citó un día N. Harnoncourt: «Absolutamente perdonado por mi parte quienes guiados por la perfección artística y en un gesto de riesgo cometen algún fallo.»

Decía en tono irónico el gran Bernstein: «no veo por ningún sitio una escultura a un crítico de música»
Opino que alguno puede que la merezca por hacer, siempre su trabajo con brillantez y honestidad.
Otoño 2025