LA MÚSICA, MOTOR DE TRANSFIGURACIÓN EMOCIONAL

La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu “

(Miguel de Cervantes)

Si Don Miguel se expresó así en pleno siglo XVI que podría haber dicho en el siglo XXI?.

Si, porque aunque la música existe desde que existimos los humanos, no es menos cierto que en el siglo XVI no tenía el mismo protagonismo que tiene en nuestra sociedad actual. Pero Don Miguel se percató muy pronto del poder de la música y por eso lo dijo.

Y, lo más sorprendente es que, hoy que cierta investigación rigurosa existe sobre el tema, se llega a la conclusión que la transfiguración que origina la música no solo es aplicable a nosotros los humanos, se extiende al parecer a otros animales y a ciertas plantas. Como se sabe la materia prima de la música es el sonido y el sonido simplemente es vibración. Cuando esas vibraciones son acordes a la naturaleza de modo general, se producen en ciertos animales y plantas beneficios que generan conductas favorables para sus vidas con repercusiones en los productos que ellos generan.

Cuando las vibraciones son extremadamente exageradas provocan un retardo en su normal desarrollo que afectan además a los productos que ellos nos brindan. Ejemplo: las vaquerizas situadas en las cercanías de aeropuertos (contaminación acústica exagerada) provocan que los animales produzcan menos leche que si se encontraran en lugares naturales sin ruidos excesivos.

Y, ahora nos llega el turno a los humanos y para ello nada mejor que el texto contenido en esta foto

Este texto ya obsoleto se ha quedado corto porque la música, en la actualidad, también ha comenzado a desarrollar una importante tarea como cuidadora de nuestra salud:

Excelente terapia para enfermos de Alzheimer; excelente ayuda en quirófanos para enfermos y profesionales sanitarios; excelente aliciente en consultas de rehabilitación fisiológica; excelente motivador en gimnasios; excelente también en terapias grupales; dinamizadora para trabajos rutinarios y altamente pesados, recuérdese que hasta hace poco este tipo de trabajadores cantaban para aliviar sus pesares, en España canciones o flamenco y en Italia arias de óperas de Rossini, Verdi, etc.

Imaginaros por un momento qué sería de las fiestas (civiles o religiosas) si de repente prohibieran la utilización de la música?

Permítanme para cerrar: aférrense a la música, la que os guste, y comprobaréis como ser más felices y mejores personas y salir airosos de los sinsabores que la vida nos acarrea.

Enero 2026

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