ES POSIBLE MEJORAR LA RECEPCIÓN DE LA MÚSICA PROGRAMÁTICA?

«Cuando la palabra no es lo bastante expresiva, la Música le proporciona una fe y un impulso nuevos»

                                 (Franz Liszt)

La Música programática podría definirse como aquella con vocación de representar una idea, historia, imagen o escena extra musical (paisajes, etc) por medio de sonidos adecuadamente armonizados.

Ya en el Barroco aparece una incipiente idea de lo que posteriormente llamaríamos Música Programática; el más elocuente ejemplo nos lo regala Antonio Vivaldi con sus cuatro estaciones (un monumento musical cada día más vigente)

Pero, en el siglo XIX en pleno Romanticismo musical es cuando este género toma su auténtico cuerpo para afirmarse como tal.

Héctor Berlioz en Francia con su SINFONIA FANTÁSTICA y Franz Liszt en Hungría con Mazeppa, Tasso, Fausto, etc., inician con fuerza un camino que, para mí, sigue sin finalizar.

En el siglo XX, el alemán  Richard Strauss aporta una gran dosis de programaríamos musical con sus famosas obras: Así habló Zaratustra, Vida de héroe, Don Juan, Sinfonía Alpina, etc,.

Tengo absoluta seguridad de que este género musical, teniendo en cuenta el avance experimentado por los medios audiovisuales ganaría muchos enteros mezclando el sonido orquestal con las imágenes a tal efecto proyectadas en una pantalla.

Soy consciente de que en algunas salas así se hace con notable éxito pese a que algunos, que presumen de expertos, alegan que las imágenes pueden restar contenido en la concentración del respetable hacia la Música que se interpreta.

La polémica está servida y hasta puede, si hoy viviera Liszt, que añadiera a su frase inicial: «y… si lo combinais con imágenes mejor que mejor»

Verano 2025

LA HISTORIA TAMBIEN SE ESCRIBE CON MÚSICA

Decía el maravilloso: pianista, director, teorizador y filósofo de la Música Daniel Baremboin que dos notas juntas pueden contar una historia.

Una sinfonía entonces, por su cantidad de notas es seguro que también puede hacerlo con más precisión, detalle y ornamentación.

Dmitri Shostakovich, cuya foto aparece, así lo hizo con su sinfonía número. 11 que tituló 1905.

Este compositor, director y pianista nació el 25 de septiembre de 1906, su padre también llamado Dmitri, vivió en carne y huesos la historia lamentable ocurrida en su país en 1905 y, como se salvó se la contó a su hijo quien decidió llevarla al terreno musical.

El 22 de enero de 1905 según el calendario gregoriano que nosotros manejamos, reinando el Zar Nicolás II, una multitud pacifica formada por campesinos y obreros con sus esposas e hijos decidieron entregar, de forma pacífica, un escrito al Zar con el fin de que estudiase la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida en lo económico.

La respuesta inmediata fue la carga por soldados de infantería y tropas cosacas, matando a más de 2000 personas muchos de ellos mujeres y niños inocentes.

Shostakovich, en cuyas venas corría la justicia social, cuando fue mayor decidió componer la sinfonía que relata minuciosamente todos los hechos tan desafortunados y criminales.

Empleó para ello como motivos principales populares canciones rusas, dándoles una solemnidad y ternura que rayan lo sublime.

Ahora, que podrías estar de vacaciones merecidas, sería una excelente ocasión para conocer la versión musical de esta triste historia.

Si me permites, te recomendaría la versión en YouTube de Valery Gergiev con la Mariinsky Orchestra.

Puede que no te dejen indiferentes la historia y su música.

Agosto 2025.

.

DE LOS MILAGROS DE LA MUSICA

«Mis creaciones musicales son fruto de mis conocimientos musicales y del dolor.»

              (Franz Schubert)

Decía Woody Allen: «No puedo escuchar a Wagner más que en pequeñas dosis. Si me paso, enseguida me entran ganas de conquistar Polonia.»

De forma chistosa, pone de manifiesto este célebre artista la gran capacidad de la música para explotar toda suerte de emociones y pasiones.

En mi larga carrera de seguimiento a este arte, había oído muchas veces que en ocasiones, cuando se presencian conciertos en directo, muchas personas terminan llorando o riendo en función del contenido.

Respetaba lo que me decían pero me  costaba creerlo hasta que cierto día, presenciando en directo en la suiza Lucerna la ejecución de la cuarta sinfonía de mi querido GUSTAV MAHLER me sucedió a mí, no hice nada por provocar el llanto ni por evitarlo. Desvíe la mirada hacia la persona a mi lado y se encontraba igualmente afectada.

Finalizado el concierto, ya en el vestíbulo de la gran sala, encontré a cientos de personas que, pañuelo en mano, secaban sus inevitables lágrimas.

Y, es que en este arte, hay creaciones musicales impregnadas de profunda tristeza, bien porque sus creadores en el momento de componerlas atravesaban una gran crisis sentimental o porque a conciencia hicieron su trabajo de esa forma aventurando su pronto éxito.

Pero, lo más sorprendente es que, cuando asistes a una interpretación, consciente de que vas a escuchar una música triste, llega un inesperado momento en que te provoca alegría que es como sabemos la emoción contraria. A estos efectos hay auténticos artistas en saber jugar mediante las notas musicales con las emociones.

Esta es para mi la grandeza de este arte, característica que no vislumbro en otras especialidades artísticas, haciéndola inigualable y por ello comprendo perfectamente a Woody Allen que con la Música de Wagner se creciera al punto de conquistar Polonia. La Música de este genio te puede transformar en ocasiones y en otras incluso te aburre.

Julio 2025

LA INCERTIDUMBRE EN EL COMPOSITOR DE MÚSICA

La música es el arte más sublime y directo para expresar la esencia del mundo.”

(Schopenhauer)

Absoluta certeza para mí el contenido de la frase del polémico filósofo que encabeza el presente.

Pero, los que la componen trabajan a destajo con el fenómeno llamado incertidumbre.

Como humanos que son, manejan la misma incertidumbre que sufrimos el resto, pero como profesionales del arte de los sonidos tienen con ella un plus añadido. A estos efectos decía Brahms: escribir música no es difícil, lo es el dejar caer de la mesa las notas que sobran.

Claro, porque constantemente se ven en el dilema de si la señora inspiración [cuando les llega] será bienvenida a la idea concebida a priori sobre la obra que se trabaja.

No hablemos ya de la incertidumbre que les genera la idea sobre como será acogida por el público receptor la obra consumada.

Cómo iba a imaginar Mozart que su concierto para clarinete KV 622 dedicado a su cofrade de logia Anton Stadler se convertiría en la banda sonora de la película Memorias de África que por cierto, tantos  nuevos mozartianos ha sumado a su causa?

La incertidumbre que vivió Félix MENDELSSOHN con su segunda sinfonía (hoy catalogada como quinta) que constantemente era insultada por su autor y que hoy gana aplausos en los auditorios del mundo.

La incertidumbre de Igor Stravinsky cuando en 1913, en París presenció el estreno de su Consagración de la primavera y en cuyo evento hubo grandes peleas y broncas por parte de los asistentes y hoy es una gran estrella por los auditorios donde pasa.

Así podría citar más ejemplos pero como ocurre en la vida también hay excepciones y uno de los que burló a la incertidumbre a pesar de sus muchos fracasos en vida fue: mi querido Gustav Mahler, el dejó patentada la frase: «mi tiempo llegará» y se permitió añadir a su famosa frase: algún día las salas más grandes se llenarán con miles de personas para oír mis sinfonías, reirán y lloraran con mis composiciones.

Aunque tardó 50 años después de su muerte, ocurrida en mayo 1911, sus dijéramos profecías, ajenas a la incertidumbre ,se siguen cumpliendo.

Conclusión: la incertidumbre, mal manejada puede ocasionarnos depresión, estrés y ansiedad en cambio en el mundo de la creación artística, bien utilizada puede convertirse en una fuente de riqueza con criterio y paciencia.

En plena ola de calor julio 2025.

ESPECTACULAR INICIO TEMPORADA 25/26 DE LA REAL ORQUESTA SINFÓNICA DE SEVILLA

«Quién sepa escuchar se dará cuenta que mis sinfonías son mi vida»

                         (GUSTAV MAHLER)

Los mahlerianos andaluces tenemos motivos para sentirnos orgullosos con el comienzo de temporada 25/26 de la ROSS.

Si, porque los días 11 y 12 de septiembre, en el Teatro de la Maestranza (Sevilla) se interpretará la segunda sinfonía de MAHLER titulada: Resurrección.

Una apuesta valiente (dadas las características de la obra) del nuevo Director artístico que de este modo comienza la singladura sevillana que, al menos, durará 3 temporadas.

En la foto el nuevo Director de la ROSS

En agosto 2003 y en la Suiza Lucerna, Abbado (encargado de resucitar el prestigioso  Festival de la ciudad durante años desaparecido) eligió precisamente esta sinfonía para recomenzar tan maravilloso evento musical.

En Sevilla en 2025, un alumno del maestro italiano, pretende algo parecido que esperamos obtenga excelente resultado porque SEVILLA musicalmente lo merece.

Vivir en directo la interpretación de esta sinfonía es una experiencia que marca para toda la vida con bastantes posibilidades de convertirte en un mahleriano más, gozar con 200 profesionales en escena: instrumentistas, coro y solistas de voz. Esta sinfonía de duración aproximada 90 minutos rompió moldes en el género como lo hizo Beethoven con su novena.

No comentaré nada de su trama por no cansaros, los interesados encontrarán en Internet voces que lo relaten mejor que yo; pero si os contaré una anécdota verídica en torno a su composición que pone de manifiesto la pasión que el compositor vertió en ella:

«Natalie Bauer-Lechner (intimisima del compositor) dice que mientras Mahler trabajaba en la marcha fúnebre del primer movimiento de su sinfonía, se rodeaba de coronas de flores (como si estuviera muerto) hasta que su casera retiró todas las flores de su habitación «

Si, este post ha despertado tu interés por conocer  esta sinfonía, permite que te diga que, en YouTube tienes dos magníficas versiones: más reciente la de Abbado en Lucerna  con el Orfeón  Donostierra en la parte coral y la de Bernstein con la London Symphony en 1973.

Finalizo: Si Sevilla emula en la presente ocasión a todos los lugares del mundo en los que se interpretan obras de mi querido MAHLER, no les extrañe que un mes antes del concierto se agoten las entradas, atentos pues a la taquilla si no quieren perderse la ocasión que sin duda es de excelencia.

Verano 2025

LA MÚSICA, ESE ARTE QUE NACE Y MUERE EN EL SILENCIO.

Portada de Farkas

 

 

 

“Donde quiera que estemos, lo que oímos es fundamentalmente ruido… Cuando lo ignoramos nos perturba. Cuando lo escuchamos nos resulta fascinante.”

                                                             (John Cage)

 

El término silencio, como multitud de palabras de nuestro vocabulario, proviene del latín silere que significa: callar, estar callado.

Pero… para el ser humano, ¿existe el silencio absoluto?. Al parecer no, al menos eso fue lo que le demostraron al compositor americano autor de la cita que encabeza este asunto que por cierto, estaba muy interesado en este tema. En la Universidad de Harvard tuvo lugar la demostración y para ello, lo metieron en una cámara totalmente aislada sin reverberación y que se suele usar para experimentos relacionados con la acústica. Cage observó que escuchaba en esa cámara, un pitido agudo y un zumbido grave. Le explicaron entonces que el pitido agudo era el sonido que provocaba su tensión nerviosa y el grave el de su circulación sanguínea. Llegó al convencimiento que el silencio absoluto no existe para los humanos y que éste es sinónimo de inmovilidad y de muerte.

Pero… todos sabemos que sí existen los silencios “relativos”, a partir de ahora, a ellos me referiré. Silencio y Música (sonidos) son dos conceptos de los muchos que existen en la vida que en una primera lectura parecen antagónicos pero en el fondo son complementarios como les ocurre a los de memoria y olvido entre otros. Para cualquier música, el silencio (ausencia de sonidos) es tan importante, a veces incluso más, que el sonido de las notas musicales. El silencio posee un enorme valor expresivo, tanto en la melodía como en la polifonía, en la música instrumental como en la vocal; esa pausa sonora (que llaman los alemanes) nos atrae, nos llama la atención, nos inquieta y nos aproxima más al discurso sonoro.

¡Qué gran paradoja musical!, el sonido y su inevitabilidad, no podemos dejar de oír, y sin embargo uno de los más importantes elementos de los que dan significado al uso de los sonidos es su ausencia (el silencio).

La Música, necesita del silencio por partida doble, me explico: por una parte lo necesita como materia prima tan importante como los sonidos y precisamente por esto, llegó el momento que el silencio adquirió el mismo protagonismo que las figuras musicales que dan nombre a la duración de los sonidos y de este modo, tenemos: silencio de cuadrada, redonda, blanca, negra, corchea, semicorchea, fusa y semifusa. Pero la Música también lo necesita desde el punto de vista del marco de su expresión como Arte que es y en este sentido lo requiere: Antes, Durante y Después de la interpretación musical lo mismo que una escultura necesita de un espacio por citar otro ejemplo obvio.

Es esencial por tanto el uso del silencio en la música; un descanso en una sucesión de sonidos es agradable y un momento de silencio tras un acorde musical de tensión, es increíblemente bello. Esto que afirmo, lo sabía a la perfección el genio Beethoven y lo manejó con un arte asombroso a lo largo de su extraordinaria carrera como compositor. Un ejemplo lo encontraremos en su famosa Novena Sinfonía, en la archiconocida parte coral del último movimiento, la sucesión de melodías así como el camino que sigue el maravilloso poema de Schiller, nos lleva a un momento culminante: se trata de un acorde monumental en el que la orquesta y el coro al unísono, emiten la palabra “Gott” (Dios). Pero, no es el acorde lo que nos produce la increíble sensación de arrobamiento estético así como de poder que nos transmite Beethoven. Probablemente, ese acorde no sería nada si al momento, se produjera una resolución del mismo o sea, una relajación tras la tensión.

Beethoven, gran conocedor de la psicología humana, sabía perfectamente que lo que más podía “tocar” el corazón de los hombres era precisamente el silencio y ese gran silencio después del gran acorde hacen que la tensión resuene en nuestras cabezas y corazones sin hueco para el olvido y por supuesto, logró lo que pretendía que posteriormente la musicología ha estimado llamar Silencio Trascendente.

 

Parecida técnica de composición, aplicada a circunstancias diferentes a tenor del momento y de la arquitectura musical de la pieza en cuestión, darán lugar a denominaciones de silencios: de presentación, de tensión, de preparación, de expectación, de lamento y de continuación.

Hasta aquí, he tratado brevemente del uso que la Música hace del Silencio para, junto con los sonidos afirmar su vocación de arte sonoro; pero en el espectro de esos silencios “relativos” que mencionaba al principio, son una parte importante los que implican a los oyentes o público receptor de cualquier música y precisamente en eso me quiero detener ahora.

Decía Antonio Muñoz Molina en su artículo de opinión recogido en la revista musical Scherzo (abril 2013) lo siguiente: “A uno le gustaría a veces que quienes aprecian tanto la Música apreciaran un poco más el silencio. El silencio alrededor de la Música (antes, durante y después) importa tanto como el espacio tipográfico en blanco alrededor de un poema”.

 

Los gestos previos o forma de mirar de un director musical o intérprete, nada más aparecer en escenario, nos invitan a los oyentes a observar ese clima de ausencia sonora necesario para advertir el comienzo de la Música, ese arranque de algo donde no había nada, la primera nota del primer compás diríamos que aún fronterizo. Igualmente, hace falta silencio para captar con toda plenitud las respiraciones y pequeñas pausas instrumentales y por supuesto para diferenciar los diferentes movimientos o partes de una compleja composición musical. Y… más silencio aún para cobrar la auténtica conciencia del final de una obra, para permitir que la resonancia se vaya apagando lentamente en nuestras conciencias y nos permita distinguir claramente el antes y el después, la diferencia entre el refugio interior de la Música (siempre íntimo) y lo cotidiano del mundo exterior.

En este último aspecto, sobre la observancia del silencio trascendente (el del final de una obra musical), hay verdaderos profesionales de la Música que actúan con una fuerte vocación pedagógica; uno de los que más llama mi atención como seguidor de este arte es Claudio Abbado. Casi todas sus interpretaciones, cuando llegan a ese punto, van acompañadas de una gesticulación siempre sobria y anticipadora del recogimiento y quietud necesarios para permitir: al público, a sus compañeros de interpretación e incluso a él mismo que la obra consumada repose conforme a las leyes de la naturaleza y por esta razón, aunque algunos no lo entiendan e incluso lo tachen de “divo”, se niega a girarse de inmediato al público para recibir su veredicto hasta transcurridos uno o varios minutos cuando las vibraciones finales se han disuelto por completo y la reverberación sonora ha finalizado su cometido acústico en la sala en cuestión.

Coincidirán conmigo en que escasas veces (tratándose de conciertos en directo y del estilo que sea) podemos disfrutar con plenitud de este bello y necesario momento al que me estoy refiriendo; lamentablemente, lo normal, es que comencemos a manifestar nuestro acuerdo o desacuerdo con lo que acabamos de oír sin haber concluido ese espacio de tiempo que ocupa el llamado silencio trascendente; bien con palmas, toses, bravos, etc., algunos, producto de las prisas de esta sociedad a la que nos debemos, cuando llega ese momento, se encuentran ya en la calle habiéndose privado y contribuido a que nos privemos otros, de una de las partes más importantes de la obra musical por excelencia.

Puesto que estamos rodeados de una sobreabundancia de aturdimientos sonoros ¿no deberíamos esforzarnos en aprender a disfrutar del temperamento de los silencios?.

El silencio lo contiene todo: pasión, expresividad, calma, indiferencia, tensión, relajación, sorpresa, vacío, plenitud y previsión.

Recapacitemos sobre cuánto podemos enseñar y aprender fomentando el silencio y facilitemos esta bella y noble tarea, seguro que mejoraremos como seres humanos y de paso seremos mucho más felices en nuestras vidas.

IMG_0319

En la foto Abbado un gran pedagogo del silencio en la música.

Primavera pandémica de 2021.

INSÓLITO CONCIERTO EN GRANADA

Desde el rincón de Farkas
casita en la que G. Mahler componía

Los días 30 y 31 de mayo tuvieron lugar en el Auditorio Manuel de Falla de Granada el concierto que culminaba la temporada 24/25. El enunciado del mismo «3 Mozart 3» las tres obras del programa eran de Mozart: concierto para oboe y orquesta, sinfonía Júpiter y concierto para piano y orquesta número. 17.

Para mí, lo insólito es que también había 3 directores en escena, el Titular/artístico y los dos Principales/invitados de forma permanente; pero se añadía a su novedad un factor mas: que 2 de ellos intervenían además como solistas Zacharias (piano) y Macias (oboe) Swensen fue el único que escapó como solista.

En la foto de izquierda a derecha Macias, Swensen y Zacharias

El concierto tuvo una acogida del público fabulosa, las dos tardes casi completa la sala, pero lo más importante: la respuesta de los asistentes, muy concentrados, fue muy calurosa unos diez minutos de pie aplaudiendo al final, en pocos lugares observo esto.

No pienso ocupar el espacio que pertenece a la  crítica porque no me considero preparado, pero sí quiero afirmar que Granada camina con pasos firmes a convertirse en la «Viena musical andaluza».

La actividad musical que desarrolla a lo largo del año esta ciudad sin discriminar estilos de música, abogando siempre por la mejor calidad posible no tiene parangón en todo el país.

Para más énfasis el próximo año su veterano Festival cumplirá nada menos que 75 años  imagino el gran acontecimiento que se organizará.

La OCG orquesta de la ciudad la conozco desde su fundación 1990 con Juan de Udaeta como primer Director, en estos momentos está viviendo para mí una de sus mejores etapas y el público granadino se lo reconoce concierto tras concierto.

Últimos coletazos de la primavera 2025

NO CONOCIÓ ALEGRÍA CON SU SINFONÍA. YO, LE AGRADEZCO QUE LA COMPUSIERA.

En otoño 2020 dediqué un post a FELIX MENDELSSOHN, uno de mis compositores favoritos. Me refería entonces al magnífico rescate que llevó a cabo sobre La pasión  según San Mateo de Juan Sebastián BACH.

Hoy, es mi intención referirme a su sinfonía número 5 titulada La Reforma en re mayor op. 107. Y, no creo oportuno cansarte con la historia de esta obra sencillamente porque si estás interesado en conocerla la puedes obtener vía Internet contada por plumas más autorizadas.

Varios factores, creo yo, concurrieron para que FELIX no disfrutara con su trabajo, a saber:

El rotundo fracaso de su estreno.

El antisemitismo reinante en la época

Los clamorosos éxitos recientes de BEETHOVEN, BRAHMS, WAGNER, etc.

Pero también atribuyo una pizca de manía negativa hacia ella por parte de su autor, hasta el punto de llamarla en ocasiones:»animal gordo y erizado» o bien «una completa inadaptada».

Pudiera ser que, debido a esta mala prensa que FELIX descargó  sobre ella en vida, la sinfonía apenas se interpretaba en público. Ha sido casi reciente cuando algunas orquestas con notoriedad en Europa la han sacado del ostracismo que sufría.

Así, la conocí gracias a la magnífica grabación de Abbado con la London Symphony Orchestra y desde entonces disfruto con ella como lo haría un niño con su juguete, de forma especial me transporta a otro mundo su bello y corto ANDANTE para mi sublime.

Pero en YouTube también puedes disfrutar de ella en versión de la hr sinfonía Orchestra de la que es flauta solista la española Clara Andrada de la Calle que precisamente en esta grabación tiene un papel destacado con su flauta.

Lástima que este genio muriera a los 38 añitos.

Finalizando ya la primavera de 2025

LOS DATOS NO MIENTEN

«La Música limpia el entendimiento, lo inspira y lo eleva hacia un reino que no podrá alcanzar por sí solo»

(Henry Ward Beecher)

El realismo ingenuo que en ocasiones domina la sociedad que vivimos, nos hace creer que llevamos razón en ciertos temas del arte musical.

La fama, que ganada a pulso, tienen ciertas obras en música, nos hace suponer y creer con absoluta firmeza que son las más interpretadas en todo el mundo.

Nadie, hasta hace bien poco, había tenido la curiosidad de comprobar estadísticamente si esto era así.

Norman Lebrecht, prestigioso periodista musical de reconocida fama en toda Europa, se tomó la molestia de pedir en Berlín, Viena y Nueva York (ciudades en las que se dan mayor número de conciertos año tras año) los históricos de las obras más interpretadas en varias temporadas.

Y, surgió la sorpresa hasta para el periodista en cuestión: por citar el ejemplo más paradigmático se da el caso que de todas las obras que escribiera Don Luis (Beethoven) la más interpretada todos los años y en las tres ciudades citadas es: su séptima sinfonía.

Dada la popularidad de su Novena que se extiende a todo el planeta sería lo lógico que ocupase de forma destacada el primer puesto en todos los escenarios posibles.

Pero amigo, aquí también interviene la economía que condiciona inexorablemente nuestras vidas:

La Novena exige un coro mientras más numeroso mejor, cuatro solistas de voces y una gran orquesta.

La Séptima, a pesar de su innegable belleza y sencillez, se conforma simplemente con una orquesta bastante modesta.

A estas alturas del post, creo que no te vendría mal escuchar tranquilamente las dos obras para ello en YouTube tienes buenas versiones aprovéchalas.

Comienzo de un mayo lluvioso para no desafinar con sus colegas anteriores.

ALGUNAS REFERENCIAS SOBRE EL PODER DE VINCULACIÓN DE LA MÚSICA

«Sin música la vida sería un error»    (F. NIETZSCHE)

Hoy, último día de abril 2025, impedido a causa de la lluvia en visitar la naturaleza como es mi hábito diario y recogido en casa en compañía como siempre de la Música, me ha venido a la cabeza el gran poder de vinculación de este sublime arte.

Hace poco más de medio siglo, alcanzada por fin mi independencia económica, lo primero que hice fue adquirir un maravilloso equipo de sonido que sigo conservando. Esta herramienta musical me fue demostrando el fuerte poder vinculativo que tiene la Música; si, porque entorno a este equipo, sentados incluso en el suelo como si de una hoguera se tratara, mi casa se llenaba de amigos con el único fin de disfrutar de los bellos sonidos armonizados que el aparato lanzaba.

Pero, es que hace miles y miles de años, los primeros pobladores de nuestra Tierra, finalizadas sus tareas de recolección y caza, se reunían entorno a una hoguera y provistos de artilugios que ellos hábilmente fabricaban, hacían y gozaban con la Música que expresaba de la mejor forma posible sus penas y sus alegrías.

Si me traslado a finales del siglo XV y primeros del XVI, observo que un fraile avispado católico agustino llamado MARTIN LUTERO, se percató con notable éxito de este poder de vinculación y lo utilizó al cien por cien para reunir en las iglesias a multitudes de fieles que apoyarán su REFORMA religiosa.

Más cerquita ya, durante los años 60 unos chicos británicos conocidos popularmente como THE BEATLES conseguían con sus canciones vincular a millones de jóvenes del planeta sin distinción de razas ni lenguas.

La política, la religión, la milicia, la economía, etc., han empleado todo el esfuerzo posible en utilizar la Música por este poder que contiene, unos con más aciertos que otros y, hasta el mismo DON LUIS (Beethoven) con su Oda a la Alegría persistía en vincular a toda la Humanidad cosa pendiente debido a la condición humana.

Nada mejor para concluir este post que volver, una vez más con este himno a la fraternidad humana, escuchelo si puede.

Por último, habrá comprobado tanto durante la pasada pandemia como hace instantes con el famoso apagón la importancia de la música para unir voluntades y superar dificultades.

Primavera 2025.