
Existe unanimidad entre los grandes compositores de música en calificar a la inspiración como el gran problema de su trabajo. Porque la inspiración no responde a ningún tipo de llamada por muy educada que esta pueda ser, ella da soporte cuando quiere y no cuando la necesitan, por otra parte ella reclama a sus receptores unas condiciones que, en ocasiones el posible usuario no observa en ese preciso momento.
Pero, en ocasiones muy puntuales la Música, de cualquier estilo o género, encuentra apoyo para crear en la serendipia.
La serendipia, según nuestro diccionario es: un hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual.
Y, en este sentido existen clarísimos apoyos a las composiciones musicales de cualquier género que gracias a ella han dado soluciones musicales a obras que con posterioridad fueron emblemáticas y cosecharon éxitos reconocidos.
Como seguidor de MAHLER me llamó la atención que encontrara solución a los acordes finales del Adagio de su tercera sinfonía con ayuda de serendipia, el simple hecho de observar el sonido de los remos de su barca al navegar (intervalo de cuarta) sirvió para con golpes de timbales coronar esta belleza de pieza.
El Rock históricamente posee un apreciable número de casos en los que la serendipia ha jugado un destacado papel. En más de una ocasión, una simple distorsión acústica provocada por mal funcionamiento de un amplificador, ha dado lugar a un tema musical que con posterioridad fue explotado con notable éxito.
Concluyo, si la inspiración se ve reforzada por la serendipia la composición musical se verá muy mejorada, sin jamás olvidar que para facilitar la llegada de la inspiración hay que estar preparado como lo está el viajante que espera en el andén con sus maletas hechas que llegue su tren.
Otoño 2024










