EL ETERNO APRENDIZ

 

Disculpen, soy consciente de que les puedo resultar reiterativo pero me sale la «vena» mahleriana y no puedo reprimir mostrároslo cada vez con más insistencia.

La filosofía que impregna nuestra vida actual no se presta, a mi juicio, para eternos aprendices ya que se exige para serlo, una dedicación en la rama profesional que quieran, que hoy muy pocos están dispuestos a desarrollar, evidentemente salvo raras excepciones y que afortunadamente algunas encontramos.

Pero, mi personaje de hoy y de ocasiones ya pasadas, sí fue un ETERNO APRENDIZ.

Y, como era habitual en él, no escatimaba declararlo públicamente:

«Para estar donde hay que estar hay que ser un eterno aprendiz»  (Gustav Mahler)

Y, como prueba de sus acostumbradas sentencias, me pregunto:

¿Por qué, corregía insistentemente sus trabajos sinfónicos  a no ser por su afán de aprender?

¿Por qué, hacía pequeñas correcciones en partituras de Don Luis van Beethoven cuando las interpretaba como director, ganándose viscerales críticas de los antisemitas de turno a no ser por su afán de aprender?

¿Por qué ese afán de dotar las representaciones operísticas de la mayor excelencia posible si no es producto de aprender?

¿Por qué idear instrumentos de percusión no conocidos pero que llenaban de significado sus trabajos sinfónicos?

¿Por qué ese desatino en saber de: filosofía, literatura, pintura, naturaleza, etc., para mejorar su cultura?

Cualquiera que, conozca las preocupaciones intelectuales de Mahler, comprenderá que, aunque viviera en esta sociedad que hoy disfrutamos nosotros, él muy gustosamente seguiría siendo un ETERNO APRENDIZ, su instinto de perfeccionamiento tan elevado así se lo apremiaría.

Como despedida y hasta pronto, los que jamás hayan escuchado su Adagietto de su quinta sinfonía o su Adagio de la 3ª que lo hagan por favor porque seguro que comenzarán a entrar en el mundo MAHLER.

Primavera 2024.

 

 

MAHLER Y EL AÑO MAS DURO DE SU VIDA

Se sabe, que la corta vida del compositor (51 años) fue un auténtico «valle de lágrimas»: numerosas muertes en su entorno familiar, múltiples ataques por su condición judía, críticas musicales llenas de ofensas hacia su persona como músico y ser humano, y como guinda para este ingrato pastel, su esposa ALMA comienza relaciones sentimentales con el arquitecto Gropius que hasta comete la osadía de por escrito dirigido al compositor pedirle la mano de su esposa.

Por si poco fuera, en 1907 le esperan los siguientes sinsabores:

Ruptura con la Ópera de Viena después de 10 años de excelente crecimiento artístico; firma de nuevo contrato con la Metropolitan Öpera de Nueva York; fallecimiento en el verano de su hija Maria Anna de 5 años de edad por causa de difteria; paralelo a la muerte de su hija le diagnosticaron una grave enfermedad cardíaca que causa la ruptura de sus hábitos de vida saludable con la naturaleza; en octubre dirige su última función en Viena (Fidelio de Beethoven); en diciembre llega a Nueva York y comienza con la representación de Tristan e Isolda su nueva etapa artística.

A pesar de este rosario de males, capaz de derrumbar para siempre la vida de cualquier ser humano, persiste en su pasión por la composición musical y comienza los esbozos de La Canción de la Tierra que concluirá en 1908.

Sus propias palabras dan fe de esta gran crisis en la carta que le envió a su discípulo y amigo Bruno Walter:

«He pasado por tantas experiencias durante los últimos años que apenas puedo hablar de ellas. ¿Cómo describir una crisis tan colosal? Sin embargo, estoy más sediento que nunca de por vida y encuentro el hábito de vivir más dulce que nunca.

Siempre, siempre, la superación en su vida y es que con Mahler se cumple aquella frase de Vicent van Gogh que dice:

«El Arte es para consolar a aquellos que están rotos por la vida.»

Una anécdota y termino:

Le preguntaron siendo pequeño: ¿qué serás de mayor? y contesto Gustav: MÁRTIR!

Pregunto: ¿Acertó como era su costumbre?

Otoño 2023.

ROSSINI, EXCELENTE FANS DE MOZART

En su excelente libro: «El triunfo de la Música» Tim Blanning se ocupa en uno de sus capítulos en dejar constancia del fervor musical que ROSSINI sentía por el genio MOZART con ese fin escribe:

«Los alemanes han dominado siempre el arte de la armonía, como los italianos han dominado siempre el de la melodía. Pero desde el momento en el que el norte produjo un Mozart, los del sur quedamos derrotados en nuestro propio terreno, porque este hombre se eleva por encima de las dos naciones al unir en sí todos los encantos de la melodía italiana y toda la profundidad de la armonía alemana.»

Como puede comprobarse, la generosidad del compositor italiano hacia el austríaco no puede ser más sincera detalle que pone de manifiesto que aunque siempre han existido rivalidades con enfrentamientos verbales entre profesionales del mismo gremio éste se sale de los guiones envidiosos para entrar en un justo reconocimiento a la genialidad.

ROSSINI, 29.02.1792 Pésaro (Italia)

Primavera 2024.

MÚSICA BIOGRÁFICA

«La música no sirve para decorar, ha de ser verdadera.»  (Schönberg)

A principios del siglo XIX liderado por Beethoven, se produce un drástico cambio de paradigma en la composición musical. La música comienza a dejar de ser el pasatiempo de una clase social que se reúne en los salones burgueses para: exhibir sus caras ropas, mitigar su aburrimiento y hablar de nuevos negocios con fondo musical de considerable intrascendencia.

Con Don Luis y otros que le siguieron, como dice Schönberg en la presente introducción, la música se hace verdadera y profunda, recogiendo en su seno las vivencias, fantasías personales y el carácter de sus creadores.

En este nuevo modelo, uno de los compositores que más llaman mi atención es Gustav Mahler quien a propósito del carácter autobiográfico de su obra le comentó a su entrañable amiga Natalie Bauer-Lechner:

» Mis dos sinfonías expresan el contenido de toda mi vida, en ellas, he plasmado en sonidos lo que he vivido y sufrido, la verdad y la poesía. Y quien sepa leer bien, verá cómo mi vida aparece en ellas de forma evidente.»

Cita sus sinfonías 1ª y 2ª pero luego vendrían el resto de ellas y La Canción de la Tierra, todas sin excepción cargadas de simbolismos autobiográficos porque él, era un verdadero experto en convertir sus emociones y vivencias en sonidos armonizados para expresar: el humor, la alegría, el dolor, la discriminación racial, el misticismo, el amor, la belleza de la naturaleza, la muerte y hasta la vida militar son sus marchas musicales cuando vivía en Iglau.

Y, todo este mestizaje emocional de sus sinfonías es el que provoca, cuando las interpretaciones son de primer nivel, el llanto en las salas de conciertos, algo que no es infrecuente y que personalmente sufrí en la suiza Lucerna con su 4ª sinfonía (versión Abbado y la LFO)

Pero antes de que Mahler naciera, en 1830 H. Berlioz se autobiografía con su Sinfonía Fantástica con notable acierto y éxito popular hasta nuestros días.

Richard Strauss, más joven también hace sus «pinitos» en este modelo con su Una Vida de Héroe en la que se autodefinía  como héroe.

Leos Janácek en uno de sus famosos cuartetos narra musicalmente el aspecto romántico de su vida cuando enamorado de Camila ésta le daba calabazas. Camila en el citado cuarteto que representada por la viola que constantemente niega las invitaciones amorosas que pretendía el compositor y que traspasaba al resto de la cuerda (violin 1, violín 2 y chelo)

Este género musical, a mi juicio, alcanza su máximo goce cuando el oyente se interesa en la biografía de sus creadores, entonces confluyen la belleza sonora con la idea que representa.

Aunque a partir de 1920 se comenzó a considerar la obra de arte como algo independiente de la personalidad de su creador, en los casos ya citados resultaría harto difícil separarlos, yo, al menos, no puedo aunque otros pudieran hacerlo.

«Ah, he vivido para nada» G.Mahler

Otoño 2023.

OBRAS QUE MARCAN A INTÉRPRETES Y OYENTES: LA SINFONÍA FAUSTO DE LISZT

Hoy estoy dispuesto para desobedecer el consejo que en su libro del Desasosiego invita Pessoa. Hace unos días abandoné la monotonización de mis escuchas musicales para como dice Don Fernando encontrar nuevos alicientes que maravillen mis escuchas y me transporten a nuevos placeres con los que acariciar mis torpes oídos.

Y, efectivamente se hizo realidad la predicción del escritor portugués porque mi mente me condujo a la Sinfonía FAUSTO  del compositor húngaro FRANZ LISZT cuya obra como homenaje a Goethe me dejó enganchado desde los primeros compases y hasta el punto que llevo días sin dejar de escucharla en versiones diferentes.

Casi nulo fue mi acercamiento a uno de los dioses del piano, F. Liszt, en obras puramente instrumentales pero desde ahora le prometo, si escucharme pudiera, que procuraré conocer todo su trabajo compositivo-sinfónico que esté a mi alcance.

La sinfonía FAUSTO es insuficientemente interpretada en las salas de todo el mundo, puede ser por las dificultades que presenta su interpretación correcta a directores y orquestas que a mi juicio exige recursos técnicos que no están al alcance de todos.

Me niego a contar un poco la historia de tan ilustre trabajo compositivo porque los verdaderamente interesados pueden encontrarla en internet de la mano de especialistas más cualificados que yo.

Sí, les diré que a mi juicio List con esta su sinfonía consigue un perfecto retrato de los personajes fundamentales de la obra de Goethe: Fausto, Margarita y Mefistófeles anunciando de este modo el inicio de la música biográfica.

Se dice que Liszt no conseguía separarse de tres libros fundamentales para él: Fausto, La Divina Comedia y su Breviario. Su trabajo sinfónico en este caso así lo corrobora.

De momento dos versiones acaparan mi interés personal: La de Riccardo Chailly con la Filarmónica de Berlín que pueden encontrar en Digital Concert y la de Vladimir Jurowski con la Sinfónica de Londres que se encuentra en youtube.

Los adeptos a la buena música seguro que disfrutarán con ella.

Invierno 2024.

 

 

 

 

 

ROSSINI ARRASÓ EN VIENA

Contaba el periódico alemán Allgemeine Musikalische Zeitung que en 1822 visitó Viena Rossini para ofrecer un concierto y: “toda la interpretación fue como una orgia idolatra; el publico actuaba como si les hubiera picado una tarántula; los chillidos, gritos y alaridos de viva y forza no pararon en ningún momento.”

En la época, Francia, Alemania y Austria procuraban alejar la música italiana de sus conciertos pero el fenómeno Rossini era tan poderoso que por mucho que los aristócratas se esforzaran en suprimirlos, el pueblo se identificaba cada vez más en las obras del italiano.

Escribiendo este post escuchaba su Stabat Mater una joya que tienes en YouTube y puedes aprovechar porque te gustará.

Invierno 2024

SEAMOS JUSTOS!

Algunos fueron los que en la corta vida de MAHLER lo tildaron con absoluta arrogancia de déspota.

Su alto concepto sobre el perfeccionismo artístico lo convirtió en un profesional muy exigente cuando de dirigir orquestas se trataba.

En la época esta exigencia no gustaba a los músicos porque suponía esfuerzo y mucho tiempo en el ensayo.

Ellos entonces eran los primeros en difundir una imagen despótica del Director/compositor.

Pero, en cambio nadie o casi nadie le reconocía sus momentos de gran humildad profesional.

Prueba mi afirmación el comentario que GUSTAV le hizo al famoso director OTTO KLEMPERER:

“Si cuando muera ves que algún pasaje de mis obras no suena bien, cámbialo. Debes hacerlo como una obligación.”

No conozco ningún compositor que haya autorizado el cambio de algo en su obra y muchos de ellos saben que hay aspectos que se podrían mejorar.

Por ello pienso que debemos ser prudentes al realizar calificaciones que pudieran no ser justas.

Invierno 2024

LA CANCIÓN DEL LAMENTO, BUEN INICIO PARA ENTENDER MAHLER

«Mi tiempo llegará…»  (Gustav Mahler)

Mi personal «enganche»Mahler y a su obra me llegó por la vía cinematográfica, allá por los años 60 de la mano de «Muerte en Venecia» de L. Visconti. Esto, que ha sido común a muchos de sus seguidores actuales, creo que me capacita para intentar ayudar a los que puedan convertirse en mahlerianos en un futuro.

Y para ello, creo que lo mejor es comenzar con reiteradas audiciones de su CANCIÓN DEL LAMENTO.

La mayoría de los compositores en su juventud comienzan a la sombra de sus anteriores maestros. Beethoven, no pudo sustraerse en sus inicios a la influencia de Haydn y Mozart, tenía 32/33 años cuando con su 3ª sinfonía consiguió su propio carácter, el que lo convertiría en imperecedero

Mahler, con tan sólo 20 añitos (1880) se permite decirnos: «este es mi estilo, que provoca una ruptura con lo anterior y que perfeccionaré en el futuro», para ello claro está nos obsequia con La Canción del lamento.

Esta obra, de 70 minutos de duración en versión original, reúne todos los ingredientes que elaboró Gustav a lo largo de su corta pero pródiga carrera.

En ella nos muestra su gran talento para mutar situaciones poéticas en musicales algo que conservará hasta su décima sinfonía.

En ella se percibe la proximidad existente para Mahler entre lo trágico y lo trivial, entre el dolor y la banalidad.

En ella se hace presente la agógica, las marchas, las fanfarrias callejeras, las corales, las modulaciones constantes, las exageradas dinámicas, el persistente ostinato, en resumen todas las herramientas musicales que serán lo cotidiano en sus obras futuras.

También, desde esa madurez precoz, nos muestra su predilección igualmente persistente sobre ciertos instrumentos: trompas y sus variantes (véase el espectacular solo de su 5ª) oboes (véase La Canción de la Tierra), etc. Igualmente su utilización de orquestas muy numerosas para enriquecer la paleta orquestal (6 arpas en la versión original de La Canción del lamento).

No creo necesario contar la historia que se narra en esta obra porque eso lo puedes encontrar en internet si te interesa pero sí, invitarte a que la veas en youtube en la versión de Vladimir Jurowski con la London Philharmonic, duración aproximada 65 minutos, puede que la nutrida comunidad mahleriana gane adeptos con tu activa escucha de esta gran obra de arte.

Invierno 2024

ESCUCHARNOS, UN COMETIDO MUY CARO EN LA VIDA

«En música, como en la vida, lo más importante es escucharse unos a otros.»   (Claudio Abbado)

La vida y su profesión le enseñaron al maestro milanés la importancia de la escucha consciente y activa. Así, cada vez que tenía oportunidad lanzaba su mensaje que hoy aprovecho como introducción al post.

La escucha es imprescindible para que existe el diálogo y el diálogo es tan importante en la vida como en la música. Sabemos que escucha y diálogo no podrán existir sin la voluntad humana de ejercerlos y, ésta última es la que suele fallar en casi todas las ocasiones.

La finalidad de este blog es musical a partir de ahora entonces abandono este escarceo filosófico y me dedico a la música.

En música los hablantes son los instrumentistas en sus diferentes secciones: cuerdas, vientos metal y maderas, percusionistas, etc.. Si el diálogo sonoro está bien construido (tarea exclusiva del compositor) los oyentes percibiremos sin problemas el mensaje que se nos quiere transmitir siempre que la ejecución musical sea correcta.

Pero en música como en la vida, la voluntad de los participantes tiene que exigir escucha y, estamos dispuestos?

Con frecuencia oigo a directores de orquestas reclamar: » por favor señores, toquemos juntos»

Para tocar juntos es imprescindible escucharse unos a otros y la ausencia de escucha es la que provoca el problema como también lo hace en la vida.

En un diálogo musical la escucha viene precedida por un dominio memorístico-técnico de la partitura a interpretar que facilita la escucha activa y que con el apoyo del director se hace entendible la idea del compositor.

Cuando se omite el recurso memorístico-técnico de la partitura y en su lugar se coloca la «lectura a primera vista» se produce una ausencia de escucha debido a la preocupación por leer y esto a su vez ocasiona el caos orquestal. Como los ensayos son escasos debido al volumen de trabajo de las orquestas, se suceden entonces interpretaciones públicas que ponen en evidencia signos de mediocridad artística que no contentan ni a intérpretes ni a sus oyentes.

Difícil solución que reclama mucha pasión y entrega absoluta a la música que es lo verdaderamente importante.

Abbado y su pasión por la escucha.

Otoño 2023

 

LO IMPORTANTE NO ERES TÚ, ES LA MÚSICA.

«Es cruel, pero en esta profesión a quien la musa se ha olvidado de besar. ése no será nunca un músico.»   (N. Harnoncourt)

Consciente de que puedo resultar pesado, vuelvo una vez más a lo dicho en otras ocasiones.

Cuando observo en las pantallas (algo muy frecuente últimamente) a un intérprete de la especialidad que sea: instrumentista, cantante o director de orquesta, gesticulando y realizando movimientos que en absoluto nada tienen que ver con la música que interpretan, me pongo enfermo.

Superado el malestar, reflexiono y me pregunto:

Qué clase de profesores han tenido estos profesionales? Me niego a admitir que sea eso lo que le hayan enseñado porque eso no es transmitir las profundidades de una partitura de música. No será, que pretenden con sus exagerados y descontextualizados movimientos impresionar al respetable? Estarán en la creencia de que así, practicando un atletismo vacuo, serán más estrellas? O, será que a falta de una capacidad para transmitir una obra musical buscan compensar ante el público con esos aspavientos en la creencia de que así muestran su virtuosismo?.

La deficiente cultura musical de muchos, entre los que acudimos a los conciertos, contribuye a que nos dejemos embaucar por este tipo de profesionales creyendo y aplaudiendo además como si en esto consistiera la música pero en realidad, más pronto que tarde la justicia, que también se ocupa de la música, coloca como Jefa de Protocolo a cada uno en su asiento y este tipo de «artistas» ocuparán las últimas butacas del Auditorio .

Añadiría a la frase introductoria de Harnoncourt: » y, por tanto, haría muy bien con dedicarse a otros menesteres posiblemente más exitosos para él y para la sociedad a la que pertenece.

En la foto Claudio Abbado que repetía constantemente que lo importante era la música.

Otoño 2023.