SCHUBERT/ALGORITMO: MATRIMONIO IMPOSIBLE.

Portada de Farkas

«Nadie siente el dolor de otro, nadie entiende la alegría de otro.»

(Franz Peter Schubert)

 

Días atrás, con notable bombo mediático, la prensa se hacía eco de que en Londres la firma HUAWEI presentaba los movimientos que le faltan a la INCOMPLETA  de SCHUBERT.

Que dicho trabajo compositivo se había llevado a cabo mediante un móvil y sus correspondientes algoritmos.

Considerada como «La apoteosis del amor», escrita en 1822 es por excelencia la obra póstuma del compositor que fue estrenada en 1865 (35 años después de su muerte).

En el excelente libro de Johannes Franze: (Obras maestras de la música alemana) se dice:

«Unos han dicho que a Schubert le faltó la inspiración necesaria para los dos últimos movimientos (Scherzo y Final) y otros creen poder afirmar que Schubert mismo consideró esta obra concluida.»

Si Schubert, a pesar de lo tacaña que fue la vida con él, (vivió 31 años) y tuvo desde 1822 hasta que murió 6 años para acabarla y no lo hizo,  no pudo ser que considerara que lo había hecho tan bien en los dos movimientos primeros que difícilmente igualaría lo ya compuesto y por ello renunció a terminarla?

Si, como dice Schubert en la frase que abre esta reflexión musical, nadie siente y entiende las emociones  de los otros, ¿cómo una máquina por muy perfecta que sea con todos sus algoritmos incluidos va a terminar con éxito el trabajo de un gran artista de la música?

Ni lo acepto como viejo seguidor de Schubert ni lo aceptaré mientras viva, reconociendo que los algoritmos pueden contribuir a crear perfectamente otros tipos de música.

 

Os dejo con estos momentos de la Incompleta, en este caso más mérito aún por no existir el director de la orquesta.

José Manuel Macias Romero

Invierno 2019.

ENTRA LA NOVIA… Y, SUENAN SUS NOTAS.

Portada de Farkas

 

«La esencia de la belleza es la unidad en la variedad»

(F. Mendelssohn)

 

Se han cumplido 160 años (1858-2018) desde que te hiciste popular en el mundo occidental con tu famosa marcha nupcial, esa que incluiste en tu ballet «El sueño de una noche de verano»; por eso y así de sencillo, todos te conocemos, aunque casi de inmediato te olvidamos hasta una nueva ocasión si ha lugar.

Uso este titular a sabiendas de que es la mejor manera de identificar a Felix Mendelssohn (1809-1847) especialmente para quienes están en vías de acercamiento a la música.

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Mísera fue la vida contigo al concederte un período tan pequeño (38 años) pero a su pesar, te dio tiempo para pasar a la historia de la música como un buen pianista, compositor y destacado director de orquesta si bien es cierto que, en tu época, la dirección de orquesta no hacía más que empezar y no era difícil destacar.

Tu corta estancia en el mundo, no fue tu única adversidad; tu origen semita en una época en la que ya asomaban las persecuciones a los judíos así como tu excesivo carácter perfeccionista, te jugaron malas pasadas y sumaron muchos enemigos profesionales o de gentes cercanas a la música a las que no les hubiera importado borrarte del mapa.

Un accidente cerebrovascular, al parecer algo endémico en tu familia, acabó con tu hermana Fanny y contigo, pero te dio tiempo para dejarnos unas cuantas joyas musicales que muchos han tratado de obviar pero que resisten el paso del tiempo porque, como bien dices, «la esencia de la belleza es la unidad en la variedad».

Entre estas joyas ocupan un lugar privilegiado tus cinco sinfonías, de la segunda de ellas titulada «Canto de alabanza» me ocupé la pasada primavera, hoy me gustaría sugerir a los que siguen este blog que merecería la pena que escuchasen la n. 4 llamada «Italiana» para que comprueben lo bien que lograste reflejar el carácter italiano aprovechando la visita que hiciste a Italia y que posteriormente nos cuentas en forma musical.

Hay excelentes versiones de esta sinfonía en youtube, personalmente me decanto por la de Claudio Abbado con la sinfónica de Londres, para mí la más lograda y cuidada.

José Manuel Macias Romero

Invierno 2019.