GENIOS DE LA MÚSICA Y SUS CURIOSIDADES (POST 6)

Según cuenta el biógrafo de LEONARD BERNSTEIN cierto día visitó Lenny (como se le llamaba cariñosamente a Bernstein) al en su época famoso director KARL BÖHM después de la representación que este hizo de la ópera de Mozart «Casi fan tutte». Entró en el camerino de KARL, se puso de rodillas ante él y dijo con total énfasis: «Esta noche me habéis enseñado a dirigir Mozart». Böhm respondió escuetamente: «Bien, así dejará de mover los brazos de una vez en todas direcciones».

Y es que, el contraste gesticular entre uno y otro director era abismal, BERNSTEIN hasta se permitía, en ocasiones, bailar en el podio aunque se interpretara a Beethoven. BÖHM era de gestos muy recogidos y serenos, pero ambos conseguían en sus diferentes formas el objetivo primordial: hacer muy buena música.

 

San Isidoro, arzobispo de Sevilla durante varias decenas, dedicó parte de su vida a recoger los saberes de la época en una especie de enciclopedia a la que tituló las Etimologías. En el libro III de esta gran obra, se ocupa de la música y de ella escribió:

«Ninguna disciplina puede ser perfecta sin la música: sin ella nada existe (…) La música mueve los afectos y provoca en el alma diferentes sensaciones. En las batallas, los acordes de las trompetas excitan a los contendientes (…) la música propicia el espíritu para entregarse al trabajo (…) Las bestias mismas, como serpientes, aves o delfines, se sienten atraídas por la música y escuchan su armonía. E incluso cuando hablamos, y también las intimas pulsaciones de nuestra venas, muestran por sus ritmos cadenciosos su vinculación a las virtudes de la armonía.»

Puede que, San Isidoro, un pelín  exagerado, tuviera bastante acierto en sus afirmaciones sobre el arte de la música. ¿No te parece?.

Tras la muerte de su padre, DMITRI SHOSTAKÓVICH tuvo que trabajar para ayudar a su familia y lo hizo como pianista durante las proyecciones de películas mudas en el cine de Petrogrado llamado Barrikada. Se cuenta de esa época, que se entusiasmó tanto en una película de CHARLES CHAPLIN que llegó a olvidarse de tocar el piano. Aprendió tanto improvisando música para películas mudas que llegó a componer 24 bandas sonoras hasta el año 1971.

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