CUANDO EL SOLO DE FLAUTA TE DESGARRA EL ALMA

“En donde acaba la palabra empieza la Música.”

(GOETHE)

En el verano de 1910, a meses de su muerte (18.05.1911) MAHLER comenzó a trabajar en la composición de su 10a. sinfonía. Muy estimulado en el momento, debido al rotundo éxito que tuvo el 12 de septiembre 1910 en Múnich dirigiendo su 8a. sinfonía llamada de los “mil” por la gran cantidad de intérpretes; teniendo al final el bonito gesto de saludar uno a uno a todos los niños de parte del numerosisimo coro.

Seguramente, dado lo culto que era, conocería la frase de GOETHE y puede que pensara que dado su grave estado, era lo mejor no abandonar la Música y disminuir la verborrea, que por otra parte nada solucionaba en su vida.

La crisis existencial tan profunda que vivía Gustav en esos meses puede que no fuera el mejor momento para forzar su inspiración musical pero él era un personaje diferente un ser único en la Historia de la Música y tenía que morir con la pluma y el papel pautado.

Y, así diseñó un plan sinfónico para su décima que estaba integrado por: Adagio, Scherzo, Purgatorio, Scherzo y Fínale.

La vida, dura con el, le negó el placer de terminar íntegramente su sinfonía pero acabó el Adagio inicial, del resto de movimientos solo pudo dejar unos bocetos que contenían lo fundamental de la obra.

El Adagio junto a los bocetos, fue la tentación de varios músicos que querían acabarla y que al final consiguieron convencer a su hija Anna para tal fin pese a la advertencia en sentido negativo de Bruno Walter (el incondicional compañero de Gustav durante muchos años).

Estos musicos empeñados en acabarla fueron: Deryck Cooke, Clinton Carpenter , Joe Weheler y Rudolf Barshai.

En la actualidad, de todas estas versiones la que más se interpreta es la de Cooke; si bien hay que decir que su 7a y esta 10a, son las menos interpretadas de todo el catálogo sinfónico de MAHLER.

En el Fínale de esta décima, de duración aproximada 30 minutos que comienza con un brusco golpe de tambor con sordina que se repite 6 veces, después de un breve y lúgubre tema que inicia la tuba y pasa a trompas y clarinete bajo, aparece un bello y triste solo de flauta principal que, como digo al principio, te desgarra el alma, este mismo tema con una modesta variación se repite por la flauta en los tristes compases que cierran la sinfonía.

Si no estás habituado a oír MAHLER anticipo lo que te ocurrirá, lo mismo que me ocurrió hace 50 años cuando terminé de oírla le comenté a la persona que me acompañaba: “esto despide un hedor a muerte de grandes dimensiones “. Si, porque la muerte fue la presencia constante en la vida de MAHLER desde niño y en ese momento su inspiración no tenía otro sendero que escribir sobre su muerte.

https://youtu.be/4fu3dqBKDxU?is=Ni23Qi2qc4hmLw9r

Te dejo este enlace por si, tentado por lo que acabas de leer, te atreves a escuchar la décima en versión de Simón Rattle, no es mi preferida pero es gratis, confío en que te afecte algo el solo de flauta.

Comienzos de junio 2026

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