DE AÑORANZAS MUSICALES

El firmamento será siempre azul y la Tierra reverdecerá en primavera.

Pero tu, hombre, ¿cuánto vivirás? No tienes ni un siglo para gozar de todas las vanidades putrefactas de esta Tierra.! Texto traducido de LA CANCIÓN DE LA TIERRA.

Bruno Walter (1876/1962) colaborador en lo profesional durante muchos años de GUSTAV MAHLER y excelente amigo del compositor en lo humano, fue el primero en conocer el manuscrito original de: LA CANCIÓN DE LA TIERRA. Una vez estudiado se lo devolvió a MAHLER, éste lo abrió por el último lieder La Despedida y ceremoniosamente dijo a Bruno: ¿Qué le parece? ¿Se puede soportar? ¿No incitará a la gente a poner fin a sus días? ¿Tiene Ud alguna idea sobre cómo hay que dirigir esto? ¡ Yo no !.

La vida escatimó a GUSTAV el placer de ver sus estrenos de su 9ª sinfonía, de La Canción de la Tierra y de los trabajos ya finalizados, algunos, de lo que hubiera sido su 10ª sinfonía.

Sintetizada una larga historia musical entre estos personajes (Mahler-Bruno) y fallecido el primero el 18.5.1911, La Canción de la Tierra fue estrenada públicamente bajo la dirección de Bruno el 20.11.1911 en Munich obteniendo un éxito rotundo.

En 1952, se produce un acontecimiento insólito en la carrera de Walter que le marcaría para el resto de su vida: conocer a la mejor contralto de todos los tiempos en el Reino Unido KATHLEN FERRIER grabando juntos para la posteridad La Canción de la Tierra con la Filarmónica de Viena.

Y, fue tan sublime el trabajo de FERRIER para BRUNO que le hizo añorar la presencia de MAHLER para juntos, haber disfrutado de tan excelente voz en todo su registro.

La siguiente añoranza, de menor calado artístico pero sin dejar de serlo, ocurre el 23.1.2022 en Madrid (Auditorio Nacional):

La Orquesta Nacional de España en su noble deseo de dar oportunidades a los jóvenes talentos españoles, permitía el debut de Noelia Rodiles (pianista) y de Lucas Macias Navarro (dirección) encargándoles un programa musical de altos vuelos:

BEETHOVEN con su concierto para piano «Emperador» y la 1ª sinfonía de DMITRI SHOSTAKOVICH.

Todos los medios especializados que acudieron a la cita musical (SCHERZO, RITMO, BECKMESSER y CODALARIO) para posteriormente emitir sus respectivas recensiones, coincidieron de forma generalizada en poner en valor el excelente trabajo artístico de Noelia y Lucas augurándoles además un excelente futuro.

Quien administra este blog, tuvo la fortuna de ser testigo directo de esta manifestación musical y finalizada la misma, en el vestíbulo ya, coincidió con quien fue (ya hoy jubilado) el empresario musical más importante que ha tenido el país. Cuando nos juntamos y después del saludo de rigor dado el tiempo transcurrido desde nuestro último encuentro, los dos al unísono como si de un duetto se tratara exclamamos: «Hoy, debería haber vuelto ABBADO para presenciar esto que acaba de suceder.» Más del millar y medio de personas que asistieron al concierto se identificaron totalmente con todos los interpretes y la Orquesta a tenor de sus caras y gestos hizo lo mismo con la solista y el director, por cierto, el trabajo de la Orquesta fue interesante y satisfactorio.

Acabo con una anécdota de esta 1º sinfonía de DMITRI: Acudió el compositor a la hoy ciudad ucraniana de Járkov para presenciar la interpretación de la sinfonía en un parque de la ciudad y al aire libre. Fue tan desastrosa la ejecución según contó DMITRI que cantidad enorme de perros acudieron emitiendo enormes ladridos que superaban los sonidos de la orquesta.

En youtube hay excelentes versiones de La Canción de la Tierra recomiendo 9 minutos de la Filarmónica de Berlín con ABBADO en el 1er. centenario de la muerte de GUSTAV MAHLER.

Invierno 2022.

MUY PRONTO MOSTRÓ SUS CREDENCIALES MUSICALES

«Aunque me corten las manos, seguiré escribiendo música con una pluma en la boca.»

(D. SHOSTAKOVICH)

1923, tenía 17 años cuando, cargado de ilusión, comenzó a realizar su trabajo de composición para obtener su graduación.

Lo concluyó en 1925 y le llamó: SINFONÍA NUM. 1 en Fa menor; el tribunal calificador le otorgó la máxima distinción.

La Sinfonía se estrenaría públicamente en Leningrado el 12 de mayo de 1926 e inmediatamente lo hizo en Berlín cosechando un éxito bastante notorio.

En esta, su primera sinfonía, muestra ya lo que a lo largo de su carrera sería una fundamental seña de identidad en su dilatada obra: la utilización de la ironía musical , queriendo decir lo contrario a las apariencias sonoras.

Durante el desarrollo de la sinfonía pone a prueba a todas las secciones de la orquesta y por supuesto a sus primeros atriles: concertino, primer chelo, oboe, flauta, clarinete, fagot, trompeta, percusión e incluso a los posibles pianistas ya que la obra contiene breves pero significativos pasajes para este instrumento.

Efectivamente, me refiero al último gran sinfonista del siglo XX : DMITRI SHOSTAKOVICH quien con expresión un tanto «brusca» abre el presente y nos garantiza que por muy difícil que se lo pusiera la vida, jamás renunciaría a escribir música en sus diferentes modalidades estilísticas.

Encontrarás en youtube diferentes versiones de esta obra, personalmente la que más me convence la de VARELY GERGIEV dirigiendo a la Mariinsky Theatre Orchestra.

No es frecuente en España programar obras sinfónicas de SHOSTAKOVICH pero este mes de enero 2022, concretamente el día 23 en Madrid y en el Auditorio Nacional la Orquesta Nacional interpretará su primera sinfonía en Fa menor con Lucas Macias Navarro en la dirección.

En la foto D. SHOSTAKÓVICH.

Invierno 2022.

EL ECLIPSAMIENTO PROFESIONAL O ARTÍSTICO

Es posible que sea Ud una de esas escasas personas que desde su infancia haya tenido claro su futura profesión.

También es posible además, que Ud siempre pensó ser de los mejores en su temprana elección profesional y para ello, con una pasión impresionante trabajó con toda intensidad y sin descanso por conseguir su preciado objetivo.

Cuando llegó ese momento oportuno de tomar el «tren» porque Ud estaba en la estación adecuada y con sus «maletas» hechas, comienza a desempeñar su ilusionante profesión.

Se percata muy pronto, porque Ud es además un excelente analista social que en ese mundo profesional que eligió es eclipsado por otras personas con mayores habilidades y que por mucho que se esmere jamás llegará a igualarlas.

Ante el escenario narrado existen varias respuestas, algunas de resignación y otras de imaginación como la protagonizada por el compositor vienés FRANZ SCHUBERT (1797/1828).

Durante su corta vida (31 años) SCHUBERT sufrió triple eclipsamiento artístico de: HAYDN, MOZART y por si fuera poco de BEETHOVEN.

Pero SCHUBERT supo abrirse su hueco en el mundo de la composición, decidió especializarse en obras para voz y acompañamiento de piano (lieders que llaman en Alemania) colocándose, desde entonces y hasta hoy, en la cima del género sin que nadie le haya superado en ese terreno.

Concluyo con Ernesto Pérez de Zúñiga y su libro «La fuga del maestro Martini» cuando dice: «la partitura del mundo la escribimos y emborronamos todos. Hay esperanzas mientras sepamos esto.»

Invierno 2021.

LA TRINIDAD MUSICAL DE 1685

«No es necesario que la música haga pensar a las personas…bastaría con que las hiciera escuchar.»

(Claude Debussy)

En música, como en la vida también hay fechas determinantes que pueden suponer el inicio de nuevos caminos para el progreso humano y del arte.

Y, en este sentido 1685 vio nacer a lo que personalmente llamo en la presente ocasión su «trinidad musical» que provocó una revolución que perdura hasta nuestros días.

Haendel 23 de febrero

Bach 21 de marzo

Scarlatti 26 de octubre

En este orden, el citado año dio al mundo estas tres figuras de la música que, con gran talento y pasión, cambiaron el panorama musical que les antecedía propiciando un salto adelante que sigue vigente en nuestros días.

No entraré en batalla sobre quién fue más importante porque cultivaron estilos diferentes que imposibilitan la comparación, no obstante si alguien desea entrar en ese terreno se quedará con su propia subjetividad.

De los tres músicos, el más longevo fue Haendel que vivió 74 años, teniendo en cuenta aquellos tiempos podría afirmarse que tuvo larga vida pese a sus graves dolencias. También Haendel puede que hubiera sido el más popular dadas las características de su música, como ejemplo valga la siguiente anécdota histórica:

«Su música para los Reales Fuegos Artificiales consiguió reunir en el centro de Londres a doce mil personas que abonaron cada una dos chelines y medio por asistir al ensayo general.»

Y, todo lo anterior sucedió en 1749 cuando la música comenzaba a salir de los templos religiosos y de los salones de la alta aristocracia a los que asistían unos invitados muy restringidos y poco populares. Podría entonces afirmarse que comienza en Londres (siglo XVIII) ese largo recorrido que hoy tienen los macro-conciertos al aire libre? Yo, así lo creo y finalizo además afirmándome con Debussy que muchos profesionales de la música cuando la interpretan en orquestas también encuentran dificultades para escucharse y de esto saben bastante los directores de orquestas, seguro que si se empeñaran en escucharse los resultados finales serían notablemente diferentes a los que presenciamos en muchos conciertos.

Otoño 2021

NOTAS, QUE CUENTAN HISTORIAS

«Dos notas musicales, juntas, deben contar una historia.»

(Daniel Barenboim)

Si, con toda su pesada mochila de experiencia profesional-musical (excelente pianista y director de orquestas) Barenboim sintetiza gran parte de su filosofía musical con tan escueta frase, podría decir yo, como aficionado, que una obra sinfónica de duración aproximada en su ejecución de 70 minutos debería contar una gran historia teniendo en cuenta la ingente cantidad de notas musicales que contiene.

Esto, es lo que sucede con la 11ª sinfonía de Dmitri Shostakovich titulada «Año 1905» por su autor y escrita en la tonalidad de sol menor.

Pero, ¿qué ocurrió en su país un año antes del nacimiento de Dmitri?

El 22 de enero de 1905, reinando el Zar Nicolás II, una multitud pacífica integrada por campesinos y obreros con sus respectivas esposas e hijos, decidieron entregar, repito, pacíficamente un escrito al Zar con el fin de que se estudiase la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida en lo económico ; la respuesta inmediata a tan noble aspiración fue la carga por soldados de infantería y tropas cosacas matando a cerca de dos mil personas muchos de ellos mujeres y niños inocentes.

En 1957, con 51 años de edad, finalizó Dmitri Shostakovich su 11ª sinfonía destinada a la celebración del 40º aniversario de la Revolución de Octubre otorgándosele por tan excelente trabajo el Premio Lenin.

Emulando lo que en ocasiones hizo su admirado Mahler, Dmitri programó su 11ª sinfonía dotando de títulos cada uno de sus cuatro movimientos:

1) ADAGIO (La plaza del Palacio)

2) ALLEGRO (El 9 de Enero) fecha conforme al calendario de su país en la que sucedieron los hechos

3) ADAGIO (In memoriam, el recuerdo eterno)

4) ALLEGRO NON TROPPO (Alarma)

La esencia de los motivos musicales en los movimientos son canciones populares marcadas por gran emotividad para el pueblo. Personalmente, de mis diversas audiciones destaco el precioso motivo del Adagio (In memoriam) que inician en piano las violas y, finalizando el Allegro non troppo, el gran solo del Corno Inglés que encara en forma de lamento el tema principal.

La sinfonía, a lo largo del tiempo, se ha prestado a diversas opiniones y entre ellas la de Rostropovich: «Es un requiem por todas las revueltas reprimidas». También hay quienes piensan que esta sinfonía es más una reflexión sobre los hechos que una descripción de los mismos.

De todas formas, si lo deseas, tienes una excelente oportunidad de acercarte a ella para elaborar tu personal criterio.

Otoño 2021

EL CEREBRO, EN MODO FISIOLÓGICO, ES AGRADECIDO CON LA MÚSICA.

EL CEREBRO, EN MODO FISIOLÓGICO, ES AGRADECIDO CON LA MÚSICA

«La música es el lenguaje que me permite comunicarme con el más allá».

(Robert Schumann)

Hace bastantes años los neurólogos de los países avanzados científicamente, comenzaron a investigar sobre Cerebro-Música.

De los casos ocurridos y estudiados entre afectados de encefalitis por herpes, muchos de ellos sucedidos a profesionales de la música, llegaron a la conclusión de que la memoria se organiza de diferentes maneras en el cerebro pero que los recuerdos musicales son independientes de las estructuras del lóbulo temporal medial: hablando coloquialmente, el cerebro humano parece ser que ha guardado una deferencia a todo lo relacionado con los recuerdos musicales, alojándolos y protegiéndolos en lugares diferentes a las otras tareas cotidianas vividas.

Esto, explica que la gran mayoría de afectados por estos trastornos sean incapaces de recordar las secuencias cotidianas y en cambio recuerden e incluso interpreten con instrumentos o con la voz cualquier melodía de una complicada sinfonía de Beethoven por citar un ejemplo.

Si la naturaleza, a través del cerebro, ha querido tener este agradecido gesto con la música, ¿ cómo vamos a obviarlo los humanos ?. Los que padecen alzheimer, hoy que se celebra el día Mundial de la enfermedad,seguro que lo agradecen aunque no sean conscientes de ello.

Puede, que el romántico Schumann, intuyendo este beneficio del cerebro con la música, decidiera expresarlo a su forma y por ello comencé con su cita.

Verano 2021, asistiendo al final de la 5ª ola pandémica.

REALMENTE, ES LA MÚSICA UNA EXPEDICIÓN A LA UTOPÍA?

En mis lecturas relacionadas con la música, suelo tomar nota de aquellas citas o textos que despiertan mi personal interés; así lo he venido haciendo siempre pero, en la ocasión, reconozco el fallo de haber omitido tomar nota de la ubicación del texto que sigue así como de su autor. Pido disculpas a quien por ello pueda verse afectado.

El texto dice:

«El verdadero poder comunicativo de la música, reside en el hecho de que comunica algo que puede ser modificado con cada nueva audición, algo que cambia al ritmo de los cambios de contexto, de los cambios sociales. En este sentido, la música es una expedición a la utopía, claro está, que a la utopía de nosotros mismos.

El individuo dota de significado a la melodía, o la canción, en función de sus marcos de referencia culturales.»

Efectivamente, como ocurre con la lectura, a medida que releemos un texto encontramos nuevas riquezas en su contenido por ello, cada nueva audición que practiquemos en una obra musical será origen de sensaciones nuevas antes no percibidas. La historia de la interpretación musical está llena de casos en los que esto se cumple pese a la madurez de sus protagonistas.

Y, por ello entiendo y coincido en que la música sí, es una expedición a la utopía que en un momento dado, según el contexto temporal, emocional, cultural, etc., podamos hallarnos inmersos.

Esta cualidad que posee nuestro arte, a mi entender, lo hace único o exclusivo dado que no suelo encontrar en otras especialidades artísticas.

Por último, también creo que somos los oyentes los que damos significados a los sonidos en forma de melodías y armonías que llegan a nuestros oídos, malgastando en consecuencia el tiempo en encasillar los mensajes sonoros que nos quieran transmitir los compositores.

La utopía musical es tan personal e intransferible que estará con nosotros toda la vida para mejorar nuestra felicidad, un detallazo más que nos reserva la MÚSICA.

Mucha razón tenía OSCAR WILDE cuando espetó lo arriba enunciado.

Verano pandémico en 5ª ola del 2021.

SÍ, YA ES POSIBLE!

Corría 1991, Andalucía se acicalaba en diferentes frentes para recibir esa gran oportunidad de la EXPO-92.

En este contexto, le tocaba el turno por fin!, a la música. Se remozaban viejos teatros, se construían nuevos auditorios y urgía dar contenido a los mismos.

Era pues necesario crear las orquestas sinfónicas, al menos en las capitales andaluzas más solicitadas por el turismo cultural: Sevilla, Málaga, Granada y Córdoba.

Movido por mi pasión a este arte, acudí a pruebas públicas en las que se seleccionaban a los músicos; mi decepción fue evidente al comprobar con tristeza que nuestros músicos españoles (salvo raras excepciones) no daban la talla y por consiguiente los extranjeros copaban casi todos los atriles.

Pero, han transcurridos 30 años y la tónica (nunca mejor dicho) ha cambiado: son los españoles y especialmente los andaluces los que ocupan los mejores atriles de las más importantes orquestas europeas.

Por ello, afirmo con rotundidad y puedo demostrarlo con hechos que: «ya es el momento de dar el paso hacia la creación de la OCA (Orquesta de Cámara Andaluza).

Nuestra joven cantera de profesionales músicos se alza en la actualidad con los primeros premios de los más importantes concursos musicales que se celebran por la geografía mundial en cualquier modalidad instrumental.

Con estos privilegiados triunfadores, habría que dar luz a este proyecto musical de gran excelencia artística que permitiera a nuestra Andalucía pasearse con respeto y dignidad por las mejores salas de Europa y, de paso, mostrarnos a los andaluces las bondades del trabajo bien hecho y nuestras potencialidades cuando se nos dan oportunidades.

Me consta, que en este grupo de virtuosos hay líderes capaces de aglutinar y hacer realidad esta posible OCA pero, sería necesario también el amparo de nuestras autoridades culturales para: ceder infraestructuras, algún apoyo económico, gestión administrativa, etc., etc.

No debe entenderse el proyecto como el de una orquesta convencional; se trataría de una formación puntual y esporádica con escasos conciertos anuales para no perjudicar la vida profesional y cotidiana de sus componentes; habría que poner especial énfasis al seleccionar sus escenarios de actuaciones ya sean andaluces o del resto del mundo. Un claro ejemplo a emular sería el fundado por Abbado en 1997, la MCO ( Mahler Chamber Orchestra ) que con el tiempo y calidad que atesora se ha convertido en un proyecto permanente y definitivo que recorre la geografía mundial.

Será poco probable que nuestros representantes políticos actúen en favor de esta iniciativa haciéndola realidad porque la Cultura siempre es el furgón de cola en este país, pero, los que amamos la música debemos seguir insistiendo en la medida de nuestras posibilidades porque Andalucía y sus gentes lo merecemos y también tributamos para hacerlo realidad.

En la foto el granadino RAMÓN ORTEGA QUERO.

Invierno 2022.

LA MÚSICA, ESE ARTE QUE NACE Y MUERE EN EL SILENCIO.

Portada de Farkas

 

 

 

“Donde quiera que estemos, lo que oímos es fundamentalmente ruido… Cuando lo ignoramos nos perturba. Cuando lo escuchamos nos resulta fascinante.”

                                                             (John Cage)

 

El término silencio, como multitud de palabras de nuestro vocabulario, proviene del latín silere que significa: callar, estar callado.

Pero… para el ser humano, ¿existe el silencio absoluto?. Al parecer no, al menos eso fue lo que le demostraron al compositor americano autor de la cita que encabeza este asunto que por cierto, estaba muy interesado en este tema. En la Universidad de Harvard tuvo lugar la demostración y para ello, lo metieron en una cámara totalmente aislada sin reverberación y que se suele usar para experimentos relacionados con la acústica. Cage observó que escuchaba en esa cámara, un pitido agudo y un zumbido grave. Le explicaron entonces que el pitido agudo era el sonido que provocaba su tensión nerviosa y el grave el de su circulación sanguínea. Llegó al convencimiento que el silencio absoluto no existe para los humanos y que éste es sinónimo de inmovilidad y de muerte.

Pero… todos sabemos que sí existen los silencios “relativos”, a partir de ahora, a ellos me referiré. Silencio y Música (sonidos) son dos conceptos de los muchos que existen en la vida que en una primera lectura parecen antagónicos pero en el fondo son complementarios como les ocurre a los de memoria y olvido entre otros. Para cualquier música, el silencio (ausencia de sonidos) es tan importante, a veces incluso más, que el sonido de las notas musicales. El silencio posee un enorme valor expresivo, tanto en la melodía como en la polifonía, en la música instrumental como en la vocal; esa pausa sonora (que llaman los alemanes) nos atrae, nos llama la atención, nos inquieta y nos aproxima más al discurso sonoro.

¡Qué gran paradoja musical!, el sonido y su inevitabilidad, no podemos dejar de oír, y sin embargo uno de los más importantes elementos de los que dan significado al uso de los sonidos es su ausencia (el silencio).

La Música, necesita del silencio por partida doble, me explico: por una parte lo necesita como materia prima tan importante como los sonidos y precisamente por esto, llegó el momento que el silencio adquirió el mismo protagonismo que las figuras musicales que dan nombre a la duración de los sonidos y de este modo, tenemos: silencio de cuadrada, redonda, blanca, negra, corchea, semicorchea, fusa y semifusa. Pero la Música también lo necesita desde el punto de vista del marco de su expresión como Arte que es y en este sentido lo requiere: Antes, Durante y Después de la interpretación musical lo mismo que una escultura necesita de un espacio por citar otro ejemplo obvio.

Es esencial por tanto el uso del silencio en la música; un descanso en una sucesión de sonidos es agradable y un momento de silencio tras un acorde musical de tensión, es increíblemente bello. Esto que afirmo, lo sabía a la perfección el genio Beethoven y lo manejó con un arte asombroso a lo largo de su extraordinaria carrera como compositor. Un ejemplo lo encontraremos en su famosa Novena Sinfonía, en la archiconocida parte coral del último movimiento, la sucesión de melodías así como el camino que sigue el maravilloso poema de Schiller, nos lleva a un momento culminante: se trata de un acorde monumental en el que la orquesta y el coro al unísono, emiten la palabra “Gott” (Dios). Pero, no es el acorde lo que nos produce la increíble sensación de arrobamiento estético así como de poder que nos transmite Beethoven. Probablemente, ese acorde no sería nada si al momento, se produjera una resolución del mismo o sea, una relajación tras la tensión.

Beethoven, gran conocedor de la psicología humana, sabía perfectamente que lo que más podía “tocar” el corazón de los hombres era precisamente el silencio y ese gran silencio después del gran acorde hacen que la tensión resuene en nuestras cabezas y corazones sin hueco para el olvido y por supuesto, logró lo que pretendía que posteriormente la musicología ha estimado llamar Silencio Trascendente.

 

Parecida técnica de composición, aplicada a circunstancias diferentes a tenor del momento y de la arquitectura musical de la pieza en cuestión, darán lugar a denominaciones de silencios: de presentación, de tensión, de preparación, de expectación, de lamento y de continuación.

Hasta aquí, he tratado brevemente del uso que la Música hace del Silencio para, junto con los sonidos afirmar su vocación de arte sonoro; pero en el espectro de esos silencios “relativos” que mencionaba al principio, son una parte importante los que implican a los oyentes o público receptor de cualquier música y precisamente en eso me quiero detener ahora.

Decía Antonio Muñoz Molina en su artículo de opinión recogido en la revista musical Scherzo (abril 2013) lo siguiente: “A uno le gustaría a veces que quienes aprecian tanto la Música apreciaran un poco más el silencio. El silencio alrededor de la Música (antes, durante y después) importa tanto como el espacio tipográfico en blanco alrededor de un poema”.

 

Los gestos previos o forma de mirar de un director musical o intérprete, nada más aparecer en escenario, nos invitan a los oyentes a observar ese clima de ausencia sonora necesario para advertir el comienzo de la Música, ese arranque de algo donde no había nada, la primera nota del primer compás diríamos que aún fronterizo. Igualmente, hace falta silencio para captar con toda plenitud las respiraciones y pequeñas pausas instrumentales y por supuesto para diferenciar los diferentes movimientos o partes de una compleja composición musical. Y… más silencio aún para cobrar la auténtica conciencia del final de una obra, para permitir que la resonancia se vaya apagando lentamente en nuestras conciencias y nos permita distinguir claramente el antes y el después, la diferencia entre el refugio interior de la Música (siempre íntimo) y lo cotidiano del mundo exterior.

En este último aspecto, sobre la observancia del silencio trascendente (el del final de una obra musical), hay verdaderos profesionales de la Música que actúan con una fuerte vocación pedagógica; uno de los que más llama mi atención como seguidor de este arte es Claudio Abbado. Casi todas sus interpretaciones, cuando llegan a ese punto, van acompañadas de una gesticulación siempre sobria y anticipadora del recogimiento y quietud necesarios para permitir: al público, a sus compañeros de interpretación e incluso a él mismo que la obra consumada repose conforme a las leyes de la naturaleza y por esta razón, aunque algunos no lo entiendan e incluso lo tachen de “divo”, se niega a girarse de inmediato al público para recibir su veredicto hasta transcurridos uno o varios minutos cuando las vibraciones finales se han disuelto por completo y la reverberación sonora ha finalizado su cometido acústico en la sala en cuestión.

Coincidirán conmigo en que escasas veces (tratándose de conciertos en directo y del estilo que sea) podemos disfrutar con plenitud de este bello y necesario momento al que me estoy refiriendo; lamentablemente, lo normal, es que comencemos a manifestar nuestro acuerdo o desacuerdo con lo que acabamos de oír sin haber concluido ese espacio de tiempo que ocupa el llamado silencio trascendente; bien con palmas, toses, bravos, etc., algunos, producto de las prisas de esta sociedad a la que nos debemos, cuando llega ese momento, se encuentran ya en la calle habiéndose privado y contribuido a que nos privemos otros, de una de las partes más importantes de la obra musical por excelencia.

Puesto que estamos rodeados de una sobreabundancia de aturdimientos sonoros ¿no deberíamos esforzarnos en aprender a disfrutar del temperamento de los silencios?.

El silencio lo contiene todo: pasión, expresividad, calma, indiferencia, tensión, relajación, sorpresa, vacío, plenitud y previsión.

Recapacitemos sobre cuánto podemos enseñar y aprender fomentando el silencio y facilitemos esta bella y noble tarea, seguro que mejoraremos como seres humanos y de paso seremos mucho más felices en nuestras vidas.

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En la foto Abbado un gran pedagogo del silencio en la música.

Primavera pandémica de 2021.

LA BELLEZA ARTÍSTICA, ¿tiene valor intrínseco?

«El artista es la mano que, mediante una tecla determinada, hace vibrar el alma humana.»

(Wassily Kandisky)

El Washington Post, contando como aliado en la ocasión con el famoso violinista estadounidense JOSHUA BELL, llevó a cabo un experimento relacionado con el enunciado del presente post.

Tres días antes de la prueba-experimental, el laureado violinista BELL, había comparecido en el Boston Symphony Hall y a pesar de los altísimos precios de las entradas (100 dólares las más baratas), se registró un lleno absoluto.

El día señalado, aparece en L´Enfant Place el virtuoso violinista con ropaje informal: vaqueros, camiseta de manga larga y gorra; coloca la funda de su instrumento en el suelo (imitación de músico callejero) y comienza a interpretar la chacona de una partita de Bach, el Ave María de Schubert así como otras composiciones populares.

Tocó durante 43 minutos, se contabilizó el pase por el lugar de 1097 personas, se detuvieron a escucharle 7, contribuyeron con monedas 27 recaudando en total 32 dólares y 17 céntimos; sólo una señora mayor le reconoció y charló con el artista un ratito.

Después de esto, los expertos del rotativo concluyeron: hoy el arte se ha convertido en un producto cuyo valor intrínseco no es evidente y, por tanto, el valor que le asignamos depende del contexto en que esté y, de su precio.

Personalmente opino, que el dictamen del rotativo no puede generalizarse a todas las poblaciones ya que observo aspectos en el proceso que pudieron contaminar las conclusiones definitivas. Sí, es cierto, que para muchas personas el precio de la obra de arte puede sesgar su valor pero esto último no debe extrapolarse a la generalización.

Más bien, coincido con el pintor ruso Kandisky cuando manifiesta que el auténtico artista es el que consigue, con su obra, hacer vibrar el alma humana.

Me encantaría conocer vuestra opinión y sugerirles, como siempre, que en youtube tienen suficiente material audiovisual para conocer a este magnífico violinista.