EL ARTE Y SUS EXTRAVAGANCIAS

Portada de Farkas

 

Las extravagancias personales se dan como todos sabemos en todas las profesiones pero en el Arte, por ser una actividad con fuerte vocación de magnificar o exagerar los sucesos, no nos puede resultar ajeno que los fenómenos neuróticos, extravagantes, raros, se den con mayor pomposidad aún . Digamos que es en el Arte dónde se visten de gala estos fenómenos.

Me dispongo entonces a relatar algunas extravagancias de un gran pianista ARTURO BENEDETTI MICHELANGELI, italiano fallecido en 1995 en Lugano. Era tan famoso por su extraordinario talento como por su extravagante personalidad. Él, probablemente, ha sido el pianista que más conciertos ha anulado. Sólo en Japón pagó una verdadera fortuna por anulación de compromisos.

 

Benedetti_Michelangelo_Arturo

(En la foto Michelangeli)

La temperatura del escenario que debe dar cobijo a su piano, es una de sus constantes obsesiones. Por ello, este artista, medirá pacientemente la temperatura aquí y allá, realizará pruebas con las luces encendidas y apagadas y se marchará. Minutos antes del recital, volverá a la carga. Como quiera que la temperatura varía con la presencia del público, puede llegar a darse una situación insólita; tener que desalojar una sala llena de aficionados ante la intransigencia de Michelangeli, que desea comprobar, una vez más, la temperatura del escenario… y, si no le convence, el recital habrá terminado antes de empezar.

Pero, Michelangeli, cuenta en su haber con otras particularidades dignas de mención desde la perspectiva que tratamos. Él, no daba recitales con cualquier piano, siempre se llevaba el suyo en un remolque y además con él, viajaba su propio afinador ya que no confiaba en otro profesional de la afinación. El día antes de un concierto, con sus constantes pruebas pianísticas, amargaban la vida del personal subalterno del teatro en cuestión.

Era tan especial en ocasiones, que si al finalizar la interpretación de una obra encontraba personalmente que había alcanzado el nivel artístico soñado… el concierto podía finalizar, pese a que quedasen obras pendientes en el programa anunciado.

Esto, sucedió en un escenario italiano, en el que estaba previsto que interpretase una primera parte de Beethoven y la segunda de Chopin. Cuando finalizó la sonata de Beethoven, el público estalló en aplausos y gritos. El pianista, pidió silencio y dijo a los espectadores: “Gracias, muchas gracias… ha sido algo maravilloso. He tocado tan satisfactoriamente esta obra, ha salido todo tan bien que no me veo capaz de superarlo. Así  que me despido de vosotros.”

Puede que os preguntéis después de conocer estas extravagancias: ¿cómo es posible que diferentes públicos hayan aguantado estas extrañas conductas de Michelangeli?.

Nunca tuve oportunidad de verlo y escucharlo en directo pero cuando termino de disfrutar de su concierto Emperador de Beethoven que guardo en versión vídeo como una joya, siempre me digo: “Yo, también hubiese perdonado sus extravagancias como miles y miles.”sello 

Verano 2017.

 

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