ELUDIR LO SUPERFLUO: UN ARTE, TAMBIÉN EN MÚSICA.

Imagen 27-7-20 a las 18.25

(proyecto dueto Leonore-Rocco de Fidelio -Beethoven-)

Seguro que, no soy el más adecuado para afrontar el presente tema pero puede que, al sacarlo, motive a personas más capacitadas y ejercitadas en ello para abrir un adecuado debate y sacar conclusiones.

Resulta que, el hamburgués J. BRAHMS (1833) excelente seguidor del hilo sinfónico/beethoveniano,  hasta el punto de que a su 1ª sinfonía en ciertos círculos se le llegó a llamar la 10ª de BEETHOVEN , espetó en cierta ocasión:

“Componer no es difícil, lo complicado es dejar caer bajo la mesa las notas que son superfluas.”

Reconociendo, sin haber practicado la composición musical, que debe ser cierto el argumento que expone BRAHMS, pienso que, más difícil aún debe ser esa tarea o mejor arte de eludir lo superfluo cuando imperan poderosas razones y tienes que escribir música valiéndote del “sarcasmo” (caso de Shostakovich casi durante toda su vida) o como el caso de MAHLER cuya música, marcada por un intimísimo/subjetivismo le obligaba a una determinadas pautas compositivas.

De la foto que encabezo, se desprende que el Genio por excelencia BEETHOVEN era un gran avispado en este género aunque cambiaba: “el debajo de la mesa” por la propia partitura y sus borrones, por supuesto cuando te lo presentaba listo, morías de gusto.

Ah!, pero había un tal MOZART para el que no existía: “debajo de la mesa” porque este prodigio almacenaba sus notas superfluas (cuando las tenía) en su cabeza y, cuando menos lo esperas, se carga tus expectativas sobre su discurso musical, proveyéndote de un tema que no esperabas ni por asomo. Y, esa sigue siendo su grandeza.

Todo esto, pone de manifiesto la excelencia intelectual y emocional de las personas, hombres y mujeres, que un día deciden coger papel pautado y un lápiz para reflejar lo que llevan en su imaginación musical, hacernos con su arte más felices y de paso serlos ellos. Y… en ocasiones, se consigue, otras, en “el bajo de la mesa” se forma una montaña de notas porque esos días todo se ve superfluo; cosas de la VIDA y la MÚSICA.

Esta humilde reflexión,  de un simple aficionado a este gran arte , va dedicada a Don Enrique Rueda Frías, de esto sabe tela porque a esto y a otras ramas de la música dedica su vida con contrastada honradez, acierto y dosis de alegría.

José Manuel Macías Romero

Verano de la mascarilla.

 

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