LA MUSICA GANA TERRENO COMO TERAPIA MEDICINAL.

Portada de Farkas

 

Mi estimado Franz J. Haydn hoy vengo a recordarte donde sea que te encuentres, lo que dijiste o escribiste en tu querida Viena allá por septiembre de 1802:

 

«»Con frecuencia, cuando luchaba contra los obstáculos de toda índole que se me ponían en el camino, una voz me susurraba en mi interior: Aquí abajo hay tan pocos hombres felices y contentos, a quienes las preocupaciones y las tristezas les acosan, que quizá tu obra pueda ser algún día una fuente a la que ellos acudan llenos de angustias y penas para encontrar refresco y descanso. Esto era para mí un aliciente que me incitaba a perseverar; y ahora es también para mí una profunda satisfacción cuando miro hacia tras y veo lo realizado en mi arte durante muchos años a través de un esfuerzo constante.»»

 

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Si esto pensabas hace más de doscientos años qué no podrías decir hoy cuando en las salas de cirugía de los hospitales más importantes del mundo se usa la música como alternativa natural a la anestesia?. Cuando la música, cada vez más, es una gran aliada para ayudar a las enfermedades mentales?. Cuando la música gana cada vez más terreno  en las técnicas de aprendizaje y cognición?

Siempre se supo, amigo Haydn, que con la ayuda de tu pertinaz trabajo te convertiste en una adelantado a tu época y por ello, hoy, te dedico este breve homenaje.

 

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Otoño 2017.

CUANDO EL GENIO ECHA MANO DEL HUMOR.

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Haydn y Mozart fueron dos genios de la composición musical que empatizaron a la perfección. Haydn, se deshacía en elogios ante el talento que cuando juntos estaban,derrochaba el joven Mozart.

Esto, que puede ser una obviedad, en el mundo del arte no lo es porque es más bien un terreno abonado para las rencillas y los celos profesionales; pocos casos se dan como el de la admiración mutua de esta talentosa pareja de músicos.

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Y, ahora la historia en forma de simpática anécdota que nos cuenta Nicolás Slonimsky ( a quien pusieron el sobrenombre de Doctor Gusano Musical):

Mozart desafía a Haydn para que interpretase de corrido una pieza que acababa de componer.

Haydn se sentó al piano con una sonrisa de paternal suficiencia, inició la ejecución de la partitura y, de pronto, se paró abruptamente. La partitura  mostraba una nota que correspondía al centro del teclado, mientras la mano derecha debía tocar un triple agudo y la mano izquierda un bajo profundo.

¡ Nadie puede tocar esto con sólo dos manos ! exclamó Haydn levantándose.

Yo puedo ( dijo Mozart tan tranquilo ) es muy fácil.

Se sentó frente al teclado y repitió la ejecución de la pieza. Al llegar al momento conflictivo, se inclinó rápidamente y tocó la nota central con la nariz.

-Es verdad, resulta fácil- admitió Haydn, si se tiene una nariz como la tuya.

Me gusta repetirlo, «hay genios y genios totales»  Mozart era TOTAL.

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Otoño 2017.

ES VERDAD QUE LA MÚSICA «AMANSA A LAS FIERAS»?

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Es posible que cada uno de nosotros tengamos experiencias que puedan contestar al enunciado del presente post pero el que no tuvo duda en decir que así es fue Alessandro Stradella.

Pero, quién era este señor y qué le ocurrió para que podamos pensar que incluso su historia pudo ser el origen del famoso refrán popular: «La música amansa a las fieras».

Alessandro Stradella (1639-1682) fue un compositor italiano de formación básicamente autodidacta que destacó en la composición de oratorios: San Giovanni Battista y La Susanna son los más significativos.

 

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Su historia, en relación con el enunciado, es la siguiente:

Un noble veneciano, cuya amante reunía cualidades para el canto quiso que el famoso compositor y profesor de canto Stradella, le diese lecciones a su amada en el domicilio de ésta. Después de varios meses, la cantante hizo progresos pero Stradella paralelamente los hizo en el corazón de la casquivana dama y ambos decidieron fugarse juntos. Lógicamente, el noble veneciano lo tomó a mal y contrató a dos matones a sueldo para eliminar a la pareja.

Llegados a Roma los dos asesinos, no tardaron en descubrir el paradero del compositor al que vieron entrar en San Juan de Letrán para dirigir uno de sus oratorios. Entraron en el templo dispuestos a esperar a que terminara el concierto pero el entusiasmo que despertó en el público la música de Stradella les afectó igualmente a los matones y decidieron que sería una lástima matar a tan gran artista. Cuando Stradella salió de la iglesia, ambos sicarios se le acercaron y le advirtieron del peligro que corría, aconsejándoles que aquel mismo día se marchara a un lugar más seguro.

 

En esta ocasión, el protagonista de la historia salvó la vida gracias al efecto de la música pero dada su turbia vida privada, se sabe que terminó asesinado como consecuencia de sus desmanes.

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Otoño 2017

EL GENIO Y SUS CIRCUNSTANCIAS. BEETHOVEN

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Hijo de un mediocre músico además alcohólico, ¿podemos imaginarnos el ambiente familiar que recibía en 1770 al genio de Bonn? Por si fuera poco, posteriores y graves enfermedades le asedian durante toda su vida para concluir en su madurez con el peor castigo para un artista de esta naturaleza: la sordera.

¿Nos podemos imaginar el sufrimiento que le supondría no poder percibir los sonidos, materia prima fundamental de su trabajo? ¿Nos lo podemos imaginar inventando toda clase de artilugios para al menos captar algunas vibraciones sonoras?

Ante tanta adversidad, no es extraño oírle alabar ciertos momentos de paz y serenidad; en 1815 escribiría al encontrarse en un hermoso lugar:

«Dios de los bosques, Dios todopoderoso! ¡Soy feliz y me siento bendito en los bosques, pues cada árbol me hace oír tu voz! ¡En estos valles y estos bosques se respiran la calma y la paz necesarias para servirte!

Parece imposible que un corazón tan desgarrado por el sufrimiento físico y psíquico  pudiera escribir páginas tan bellas para la Historia de la Música y resulta chocante saber que quien dejó tan impresionante legado artístico a la humanidad, muriera en la más absoluta miseria económica mientras algunos acumulan fortunas marcando los compases de su música.

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Otoño 2017

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EL ACCIDENTE QUE «SALVÓ» A PAVAROTTI… Y A LA MÚSICA.

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El arte, como actividad superior propia de los humanos en continua lucha por la superación y en la búsqueda de una perfección cuya meta no existe, es un campo perfectamente abonado para encontrar multitud de ejemplos en los que resulta sorprendente la variedad y calidad de respuestas ante las estimulaciones  que puedan ser objeto los artistas.

Si de verdad es válido el anterior razonamiento, me gustaría compartir con vosotros un caso, referido a la música que llamó mi curiosidad:

En su autobiografía, titulada: Mi propia historia, reconoce LUCIANO PAVAROTTI, que a mediados de los años setenta fue asediado por una enorme depresión que se tradujo en total pérdida de interés por todo lo que venía haciendo. Inexplicablemente para él, en la cumbre de su carrera, perdió interés por su trabajo, cumplía sus conciertos pero sin entusiasmo y el aplauso del público – sin duda el mejor estímulo para el artista – no conseguía llenarle.

 

Luciano Pavarotti

La prensa amarilla conjeturaba como su enorme obesidad causa de su enfermedad depresiva en una sociedad que cultivaba en exceso el estilismo corpóreo. La respuesta a aquella patología depresiva la motivó una desafortunada experiencia: el accidente de avión que vivió en el aeropuerto de Milán el 22, 12, 1975 y que él mismo relataba de la forma siguiente:

«El avión estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto de Milano. Todavía iba a una gran velocidad cuando tomó tierra. Supe que algo malo sucedía, el avión se desvió de la pista y se partió en dos. Fue horrible. Pudimos salir conmocionados suponiendo que el avión iba a estallar e incendiarse en cualquier m momento… Cuando llegué a casa, sano y salvo, y toda mi familia me rodeó, me di cuenta de lo idiota que había sido durante aquellos meses anteriores… La conmoción que me produjo haberme enfrentado a la muerte, me curó completamente de mi apatía por la vida. La cura fue total e inmediatamente me entregué al trabajo y al estudio con la misma energía con que había comenzado a los diecinueve años. Y me sometí a un régimen que me hizo rebajar 32 Kgs.

Esa experiencia del accidente aéreo fue como si Dios me hubiera cogido del cuello diciendo: ¿Así que la vida te es indiferente?. Entonces, contempla el rostro de la muerte y dime si te gusta. Si ese fue su plan, sin duda resultó. Desde el accidente me he sentido optimista y feliz, quizás más que antes. Por lo que vi durante la guerra, por la enfermedad casi fatal que tuve cuando niño y por el accidente de aviación de Milano, creo que conozco la muerte. También conozco la vida: sé muy bien cuán preciada y hermosa es.»

La vida y sus aconteceres, fuente inagotable de sabiduría para hacernos reaccionar con energía.

Extracto de mi edición en papel.sello

Verano 2017.