MAHLER TAMBIÉN «IMPACTÓ» EN MI PUEBLO.

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«La música de Mahler es un carril rápido hacia la emoción profunda, una manera de conectar con el verdadero yo y, a través de la conexión, con nuestros seres queridos.»

(Norman Lebrecht)

 

 

El 14 de julio actual, la música de Gustav inundaba la sala principal del trianero Teatro valverdeño. Lo que nunca imaginé, de este esperado y largamente anunciado concierto, sucedió en la agonía de la ya citada fecha.

Mahler, ese tres veces apátrida como el mismo se definía, hacía en Valverde lo mismo que viene haciendo en todos los lugares del mundo en los que, su música, es interpretada  poniendo en ella la mayor pasión posible: «conmover a sus oyentes hasta arrancarles evidencias fisiológicas que delatan la gran carga emocional soportada durante 75 minutos, tiempo estimado de duración de su 5ª sinfonía.»

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(En la foto Gustav y una de sus frases predilectas.)

La comunicación no-verbal, personalmente para mí la más rica de todas, me informó de manera evidente del «impacto» que habían recibido la mayoría de las 450 personas que colmaron la sala.

Más tarde y al pasar los días, he ido recibiendo en plena vía pública las confirmaciones de los oyentes presentes que me acreditan que la comunicación no-verbal me dijo verdad sobre lo sucedido aquella noche en el barrio de Triana.

Gustav, has incorporado a Valverde del Camino como territorio «llorón» para unir a tu amplio patrimonio esparcido por todo el mundo. Ahora, sólo queremos que vuelvas con nosotros, si es posible, el próximo año aprovechando el 25 aniversario de la O J A  y si pudieras lograr que a la O J A se una tu ferviente admirador Lucas Macias Navarro, mejor que mejor!.

José Manuel Macias Romero

Verano 2018.

 

 

CURIOSO E IMPORTANTE EXPERIMENTO

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«Una enseñanza musical con sensibilidad, saca a la luz uno de los atributos más valiosos de este arte, que es el cultivo y la educación de la emoción.»   (Philip Ball)

 

Joshua Bell, gran figura actual del violín al que tuve la suerte de ver hace años con la Filarmónica de Berlín en la Philharmonie, nacido en Indiana el 9 diciembre de 1967, tuvo un detalle con el Washington Post: servir de modelo para desarrollar un importante experimento musical que pretendía demostrar que: la belleza artística en un contexto y momento inapropiado puede pasar desapercibida y por consiguiente no ser apreciada.

JOSHUA BELL

(En la foto Joshua Bell con su Stradivarius de 1713)

Tres días antes de llevarse a cabo el experimento, Joshua Bell llenó de espectadores el Boston Symphony Hall, pagándose de precio medio por localidad, la cantidad de 100 dólares.

El experimento tuvo lugar en L’ Enfant Plaza de Boston, Bell provisto de un atuendo normal: vaqueros y camisa, tomó su Stradivarius y se puso a tocar en la plaza obras de Bach y Schubert entre otros. Durante los 43 minutos que duró el concierto callejero de Bell, pasaron por el lugar 1097 personas, tan sólo 7 personas se pararon  a escucharle y 27 decidieron contribuir y recaudó 32 dólares y 17 céntimos.

Con estos datos, el periódico concluyó: «el valor que asignamos al arte depende del contexto en que esté y, por qué no, de su precio.»

Aprovecho la ocasión para preguntarte: ¿debe ser gratuito el arte?

José Manuel Macias Romero

Verano 2018

 

CANTO DE ALABANZA

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«Es de bien nacido ser agradecido.»

(Del refranero popular)

 

En junio de 1840 FELIX MENDELSSOHN (1809-1847) nomina su segunda sinfonía Lobgesang (Canto de alabanza). Con esta nomenclatura el insigne compositor, rendía un excelente homenaje a la invención de la imprenta por Gutenberg en su 400 aniversario.

La obra fue la máxima protagonista del Festival musical en honor de Gutenberg que se celebró en la iglesia de Santo Tomás en Leipzig el 3 de febrero de 1842. En ella se evidencia un profundo sentimiento religioso de su autor, que pone de manifiesto en el prólogo de la partitura transcribiendo una cita de Lutero: «anhelo ver todas las artes, especialmente la música, al servicio de Aquel de quien provienen y que las ha creado.»

Esta, para mí, bellísima sinfonía tiene una duración en su ejecución algo desmesurada pero se puede entender que Mendelssohn, después de lo hecho por Beethoven en 1824 (Novena Sinfonía Coral) se relajara en el tiempo para construir una partitura de 65 a 70 minutos de duración.

La obra, escrita para dos sopranos, un tenor y gran coro, recoge en sus partes cantables (solistas y coros) textos de la liturgia evangélica alemana.

Escrita en tres movimientos instrumentales y un cuarto coral hace que para algunos, se pretenda una aproximación a la Novena de Beethoven; si así fuera, a mi humilde entender, está muy lograda.

Tengo la absoluta seguridad de que algunos lectores de este post, si estiman escuchar esta sinfonía, pudiendo como siempre hacerlo totalmente gratis en youtube, jamás se arrepentirán. Si les sirve mi consejo sobre versiones, no tengo duda en elegir la de Abbado con la London Symphony grabada en 1987. Para los que deseen seguir la audición con inmediata lectura de partitura, también hay versiones en youtube.

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José Manuel Macias Romero

Primavera 2018.

 

GERGIEV Y SU ENIGMÁTICA BATUTA

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«Dirijo con un palillo blanco en homenaje a las tapas españolas.»

(Valery Gergiev)

Sí, esto es lo que espetó Valery Gergiev (Moscú, 2 mayo 1953) al periodista Daniel Verdú (El País) el 24 de octubre de 2016 haciendo una pequeña gira por España. Como buen diplomático, íntimo además de Putín, quería contentarnos en clave de humor por la gran similitud entre la batuta que utiliza en sus conciertos y los palitos que aquí usamos para los «pinchos».

Si accedemos por ejemplo vía internet a su currículo artístico, vemos que se trata de una gran figura en la escala de directores de orquestas; pocos son los que han tenido el privilegio de alcanzar tan altas cotas en el ejercicio de su profesión dominando además, con notoria suficiencia, cualquier género musical que se le presente.

Valeri Guérguiev

(Gergiev, mi artista de hoy)

Si, motivado por este post, quiere conocer a Gergiev como director de orquesta puede encontrar en youtube gran cantidad de vídeos y apreciar como se desenvuelve con su minúscula batuta.

Y, puede que en su primer contacto, encuentre a un profesional buscadamente desaliñado, cercano incluso diría yo en ocasiones a la «suciedad», escondiendo a mi parecer, una caracterización personal estudiada hasta el último detalle con el fin, creo yo, de no pasar desapercibido ante los oyentes en los conciertos en directo o televisados.

A todo este protocolo propagandístico hay que añadir la singularidad de portar en su nerviosa mano derecha una batuta única (pequeño mondadientes) de color blanco y todo esto, por qué?

Me gustaría contarlo pero creo que jamás me concederá una ocasión para ello, este señor está siempre tan ocupado que resulta casi inaccesible para charlar con sus posibles admiradores.

Como músico en su ejercicio, no me desagrada, aunque hay otros que cubren mejor mis necesidades musicales y por ello, abusando de mis amigos profesionales, que han trabajado con él en varias ocasiones, les pedí información y esto, a modo de resumen, me cuentan:

«dudan entre llamarlo genio o charlatán, no quiere estar más de 3 días seguidos en el mismo lugar, de pocos ensayos pero lo hace muy bien debido a su larga experiencia, maneja buen concepto de sonido y balance y por eso hace buenos conciertos en general, su aparente tic nervioso no responde a ninguna enfermedad física aunque en ocasiones resulte incómodo para los músicos, es un placer trabajar con él la música de su país porque posee un profundo conocimiento de todos los maestros rusos.»

Es posible que si a Valery llegara este trabajo, se dibujara una sonrisa sarcástica en sus labios pero así lo vemos muchos aficionados e incluso profesionales que con él trabajan en las prestigiosas salas de Europa, no hay duda de que sólo él tiene sus verdades a recaudo de curiosos como nosotros.

José Manuel Macias Romero

Verano 2018.

CUANDO LA EMOCIÓN ES INCONTROLABLE.

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«No, la música no es una simple cuestión de matemáticas, sino la fusión más extraordinaria que existe de ciencia y arte, lógica y emoción, física y fisiológica.»

(philip ball, en el Instinto Musical)

Resulta obvio que la música nos afecta a todos, pero no a todos del mismo modo. Los que el pasado 14 de julio, tuvimos la oportunidad de asistir al concierto que protagonizaba la JOVEN ORQUESTA DE ANDALUCIA en Valverde del Camino con interpretaciones de Wagner y G. Mahler, pudimos comprobar en nuestras carnes y mentes la obviedad al principio señalada.

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(Primera promoción de la OJA, septiembre de 1994)

Recordamos que en una de las muchas partes sensibles de la 5ª de Mahler, una voz en medio-piano irrumpió en la sala exclamando: «Qué bonito, hijo.»

La portadora de esa voz, repito en medio-piano, no creyó oportuno controlar lo que su estado emotivo le pedía e hizo, bajo mi particular punto de vista, lo que tenía que hacer: dar rienda suelta a su efusión emotiva, pese a que a algunos les pareciera improcedente.

Probablemente puede, que a esos mismos que no vieron acertada la frase en su momento, no les pareciera raro que una vez terminado el concierto y en el mismo vestíbulo de la sala, había gentes con signos evidente de humedad en sus ojos; esos para mí, habían sido «tocados» por la buena interpretación que se hizo de Mahler y su 5ª, exactamente igual que lo fue la propietaria de la mencionada frase.

Y, es que, cuando de emociones se trata, las respuestas de los humanos no tienen porque ser «universales».

Cuando Beethoven vivía y dirigía sus propias obras ( él fue el primer director de la historia de la música), estas manifestaciones de los oyentes, cargadas de emociones, era algo habitual e incluso celebrado y entonces el Maestro, mandaba detener su estricta orquesta y permitía que el público se desahogara.

En aquellos tiempos la música era mucho más democrática de lo que es hoy pero un concierto, en tiempos de Don Luis, podía durar 4 ó 5 horas, aquella sociedad tenía un concepto totalmente diferente al nuestro sobre el control del tiempo y su administración ¿mejor o peor?.

Soy de los que piensan, puede que equivocadamente, que en la llamada música culta de hoy,  urge cambiar sus protocolos si es que quiere persistir en los tiempos que corren y los que seguramente vendrán, atendiendo un poquito más los deseos de las gentes que acudimos a las salas y dejamos nuestros dineros para hacer casi posible el espectáculo.

José Manuel Macias Romero

Verano 2018.