EL ARTE NATURAL

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¿Arte?, hasta para pedir!

Existen seres en este nuestro mundo, que dan la impresión de estar hechos por fibras de arte puro, podemos decir sin temor a exageración que casi todo, en la esencia de estos tipos, constituye una manifestación artística por lo brillantes que son.

Durante la Edad Media, la música en Occidente fue principalmente un asunto de la iglesia. El compositor de aquel entonces, solía ser un canónigo, o un vicario de éste, cuya máxima responsabilidad en este sentido era suministrar un marco sonoro apropiado a las celebraciones religiosas. Está claro pues, que el artista de la época dependía de la autoridad religiosa que era quien le pagaba: Papa, Arzobispo, Obispo, etc.

Con la llegada del Renacimiento, el horizonte laboral de los artistas se amplió mucho más; el ideal del hombre universal que promovían los instruidos príncipes de la época y el entorno artístico que financiaban incluía la composición musical, por vez primera en pie de igualdad con la literatura o la pintura.

En las primicias del Renacimiento surge una figura competitiva llamada Josquin des Prés, autor de casi un centenar de motetes, una veintena de misas completas, seis docenas de composiciones profanas, etc.Josquin des Prés

 

Josquin, trabajó para varias capillas de gran importancia en Italia y sus trabajos de composición siguen, en la actualidad, conservando un interés musical inusitado.

Pero, cuando entró al servicio del rey LUIS XII de Francia, éste le prometió un beneficio, es decir una renta fija para que el músico pudiera vivir en la corte. Pero el rey, aunque no tenía fama de cicatero, se olvidó de concedérselo y por consiguiente la situación económica de Josquin era cada vez más apurada.

Como no se atrevía a reclamar directamente al rey el prometido sueldo, se le ocurrió una estratagema:

En ocasión de una festividad, compuso un  motete para la Capilla Real basándose sobre el texto de un pasaje del salmo 119 que dice: «Recuerda la palabra que diste a tu siervo.»

El rey, al que llamó la atención la belleza de la música, no dejó de captar también el texto y por tanto el mensaje que contenía y pocos días después concedió a Josquin el ansiado beneficio. Entonces, Josquin, correspondió escribiendo un nuevo motete sobre el texto:

«Tuviste bondad con tu siervo, ¡oh señor!.

Conclusión: reivindicar nuestros derechos puede ser objeto de arte pero se necesita… ARTE para ello.

Nota: Extracto del capítulo que en edición de papel fue publicado.

José Manuel Macias Romero

Verano 2017

MÚSICA Y VIDA

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Hace muchos años comenzó a interesarme Daniel Barenboim como pianista, al comienzo de su nuevo proyecto como director de orquesta, no entendí muy bien su aspiración. Con los años, he ido comprobando su progreso constante delante de una orquesta y hoy, hasta me cautiva también como acertado analista de las relaciones humanas (la vida) aplicadas a la música.

En este sentido, ocupa mi interés hoy su cita que obtengo de su libro «Paralelismos y paradojas» y que literalmente, dice así:

«Si estudias música en su sentido más profundo, es decir, las diferentes relaciones, la interdependencia de las notas, de las armonías, del ritmo, y la relación de todos esos elementos con la velocidad; si consideras el carácter básicamente irrepetible de la música, el hecho de que cada vez es diferente porque llega en un momento distinto…, si haces eso, aprendes muchas cosas sobre el mundo, sobre la naturaleza, sobre los humanos y las relaciones entre ellos. Por tanto, en muchos sentidos es la mejor escuela de la vida que existe. Sin embargo, al mismo tiempo constituye una forma de escape. Y es a través de esta dualidad de la música como llegamos a la paradoja. ¿Cómo es posible que algo que pueda enseñarte tanto sobre el mundo, la naturaleza y el universo y, en el caso de las personas religiosas, sobre Dios, que algo que tan claramente te enseña tantas cosas te sirva al mismo tiempo para evadirte de esas mismas cosas?img_0366

Estimado maestro, esa es la grandeza de este arte, esa es la grandeza que lo hace diferenciar del resto de las artes. Puede que por ello el filósofo Nietzsche, pensador y seguidor hasta la médula de la música, exclamara un día: «La vida, sin música sería un error».

José Manuel Macias Romero

Verano 2017

GENIO INCOMPRENDIDO?

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Suele ser creencia infundada que las obras de los grandes genios siempre gozaron de aceptación crítica y popular.

Varias razones se me ocurren para demostrar que esto no es así:

No toda producción de un genio tiene que ser necesariamente buena.

El genio, está capacitado para adelantarse a sus tiempos y por tanto desorientar a públicos insuficientemente maduros.

Las estéticas artísticas, como las modas, cambian y pueden dejar en el olvido grandes obras. No le ocurrió eso a La Pasión según San Mateo (Bach)?.

Obras que fueron un sonado fracaso en su estreno pueden revitalizarse muchos años después y convertirse, con el tiempo, en rotundos éxitos. No ocurrió eso con varias sinfonías de Gustav Mahler?

Un ejemplo muy clarificador de esto último es el caso de La Consagración de la Primavera de IGOR STRAVINSKY.Stravinsky

El mismo compositor, en sus Crónicas sobre el estreno (Paris 1913) dijo:

«Me abstendré de escribir el escándalo que produjo. Se ha hablado bastante de esto. La complejidad de mi partitura, había exigido un gran número de ensayos que (MONTEUX, famoso director musical de la época), condujo con el esmero y cuidado que le son habituales. En cuanto a lo que fue la ejecución en el espectáculo, era imposible para mí juzgarla, habiendo abandonado la sala desde los primeros compases del preludio, que enseguida provocaron risas y burlas. Yo, estaba indignado. Estas manifestaciones, primero aisladas, se volvieron pronto generales, provocando por otro lado algunas contra-manifestaciones, y se transformaron rápidamente en un estrépito insoportable…»

STRAVINSKY, con su propio testimonio, ratifica el más absoluto fracaso de esta obra en Paris, un público que en 1913, como ya dije anteriormente, estaba más atrasado que la música tan vanguardista que ofrecía el compositor en ese momento y que provocaba, además, una fuerte ruptura en la estilística musical europea que marcó diferencias de consecuencias irreversibles para la Historia de la Música.

A todo este propósito, es interesante el consejo de Robert Schumann: «No juzgues el mérito de una obra por su primera audición.»

Nota: Extracto del contenido que con el mismo título publiqué en papel.

José Manuel Macias Romero

Verano 2017

MÚSICA E INTEGRACIÓN SOCIAL

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EL SISTEMA

Forzosamente, hablar de música e integración social es referirse al proyecto de JOSE ANTONIO ABREU ANSELMI  y sus escuelas de música (EL SISTEMA) denominación cariñosa de los venezolanos a un proyecto educativo-musical que en cuarenta años de funcionamiento, ha traspasado fronteras y superado todas las expectativas.

En palabras de este ilustrísimo pedagogo, pletórico de humanismo, «en el pasado, la misión del arte fue un asunto de las minorías, luego fue de las minorías para las mayorías; ahora, es de las mayorías para las mayorías, y constituye un elemento relevante para la formación del individuo que le permite insertarse en la sociedad de manera productiva.»

Partiendo de esta idea central, JOSÉ ANTONIO, diseñó un proyecto abierto a toda la sociedad, con una significativa dosis de «excelencia musical» que contribuyera al desarrollo integral del ser humano. Se entiende el movimiento grupal (orquestas, coros, grupos de cámara, bandas, etc.) como una excelente oportunidad para el desarrollo personal en los aspectos: intelectuales, sociales y profesionales, rescatando a los niños y jóvenes de ambientes: vacíos, desorientados y desviados.

La esencia de la metodología usada por el SISTEMA, enfatiza una intensiva práctica grupal desde las más tempranas edades y el compromiso de mantener siempre presente la alegría y diversión que suponen el aprendizaje y la creación de la música.

Su lema filosófico-pedagógico, se sintetiza: «primero pasión, refinamiento después». Como puede observarse, este principio fundamental, contrasta bastante con las todavía hoy reinantes teorías europeas sobre el asunto de la enseñanza musical, aunque en honor a la verdad, cada día se está exportando más esta idea primordial consistente en: «primero enganchar y luego pulir».

El Sistema

(José Antonio alentando a los más pequeñines)

Otro aspecto que llama la atención de este proyecto educativo  en su vertiente metodológica y que igualmente marca diferencias con los arraigados modos occidentales al respecto es el del trabajo con los padres. Se emplea mucho tiempo en visitar a los padres para asegurarse de que éstos, entienden el nivel de compromiso que se requiere de ellos. Cuando los alumnos comienzan a estudiar sus instrumentos, los profesores instruyen a los padres sobre la manera de apoyar las prácticas de los niños en casa, ofreciéndoles consejos y animándolos; si un alumno ingresa en una orquesta infantil o juvenil, los padres reciben un estipendio. Con esta medida se honra y estimula al alumno y el hacer música comienza a adquirir un valor real para la familia que comienza a vislumbrar un futuro profesional digno y remunerado para sus hijos.

El SISTEMA tiene reglado para los que se esfuerzan de forma especial y además reúnan condiciones artísticas para ello, incorporarlos a la más excelsa representación del proyecto, me refiero naturalmente a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (conocida mundialmente). Los que prefieren inclinarse por una vida profesional dedicada a la enseñanza, se convierten en profesores de las escuelas venezolanas.

El proyecto, goza de tanta excelencia pedagógica y artística, que recibe visita de las grandes autoridades musicales: Plácido Domingo, Claudio Abbado (antes de morir), Daniel Barenboim así como los mejores instrumentistas del planeta en misión pedagógica.

Se puede asegurar, desde hace años, que el «semillero» que en su día plantara el Sr. ABREU, está proporcionando a la humanidad y a la música excelentes cosechas de jóvenes de impecable calidad humana, primero, y de paso, algunos, de gran excelencia artística que le hacen triunfar en todos los escenarios del mundo como el caso más sonado de Gustavo Dudamel.

Pero, Dudamel, no es un hecho aislado, simplemente es, la fuerza incontenible de ese manantial artístico que en su día impulsara ABREU para integrar a la juventud de su país , favorecer y servir, de forma paralela, a la Música como Arte.

Nota: este post, es un resumen de un trabajo más amplio de mi libro en papel.

José Manuel Macias Romero

Verano 2017

 

CASTRATI. EL CASO DE FARINELLI

«Mi querido niño (…) os diré con términos más insinuantes que debéis haceros pulir mediante una ligera operación, que os asegurará por mucho tiempo la delicadeza de vuestro cutis y la belleza de vuestra voz para toda la vida…»

(CHARLES DE SAINT-EVREMOND,  1685)

 

Pronto, comienza a sernos familiar la frase: «La vida, casi siempre se ceba con los más débiles, los pobres.» Si, analizamos un poquito esta historia, a esa misma conclusión llegaríamos porque si atendemos a la procedencia social de la mayoría de los CASTRATI, como tónica general, casi todos eran de orígenes muy humildes; cuyas familias se aferraban, como modo de solucionar sus graves problemas económicos, a este tipo de vejaciones humanas que dicho sea de paso, en raras ocasiones, salían bien paradas puesto que no todos reunían condiciones para abordar una carrera musical que contribuyera al sostén de la familia. Excepcionalmente Caffarelli, se dice que tomó personalmente su decisión de ser castrado resultando además ser un célebre personaje que pudo ganarse la vida con notable éxito.

 

La Iglesia Católica, tuvo una desafortunada presencia en todo este asunto. Hubo un momento tras la prohibición del Papa Pablo IV de que las mujeres cantaran en San Pedro (curiosa interpretación de las palabras de San Pablo según quien: «las mujeres deben mantener silencio en la Iglesia») en que de forma tan aparentemente inocua, se daba por parte de la Iglesia vía libre al fenómeno CASTRATI. La necedad de la Iglesia llegó más lejos, puesto que por otra parte negaba lo que ella misma alentaba, al impedir por ejemplo: que los castrados fueran enterrados en lugares sagrados y que obtuvieran el sacramento del matrimonio. Debemos al Papa Clemente VIII (1536-1605) la autorización para la castración sólo «ad Gloriam Dei» (por la gloria de Dios) y a León XIII en 1902 la prohibición de que entraran más castrados en su coro; de este modo, la Iglesia con su poder ideológico, acababa con esta corriente cultural-musical que dejó como último testigo famoso a Alejandro Moreschi, quien en 1913 se jubila como director del Coro del Vaticano del que tiempo atrás había sido famoso solista y del que queda una grabación realizada en 1902 como prueba fehaciente de esta época musical (esta grabación se encuentra en youtube).

La sociedad civil, a finales del siglo XVIII hizo evidente su protesta contra la práctica de la castración (Voltaire, Rousseau la condenaron) Napoleón estableció la pena de muerte para el que la practicara.

Introducidos históricamente en el tema, procede me ocupe del más famoso de ellos: CARLO BROSCHI (FARINELLI) -1705/1782-

Nacido en Andria (Nápoles) se educó con el maestro Porpora quien supo sacarle todas sus excelente cualidades. Dotado de simpatía, cultura y distinción gozó de la protección de reyes, emperadores y el mismo Papa. Isabel de Farnesio (la parmesana) esposa de Felipe V, se lo trajo a la corte con el fin de reparar mediante su voz las depresiones de su marido. Después de más de veinte años en España marchó a Bologna (Italia) donde murió a los 77 años; en la que fuera su casa instalaron una refinería y no se sabe nada de su tumba. La extensión de su registro vocal superaba las tres octavas y se dice que pudo ser el precursor de la llamada «respiración circular» (técnica usada en la voz e instrumentos de viento).

No hay duda de que marcó época con su voz como ocurriera más tarde con Pavarotti, Plácido y Carreras.

Finalizo haciéndome la pregunta: ¿era necesario tanto sufrimiento humano bien para contentar los caprichos de una Iglesia desorientada o de una estética artística de nueva implantación?. Para mí, no, por estar en juego la dignidad humana de personas que carecían de la capacidad de tomar su propias decisiones, sus edades (7 a 12 años) se lo impedían.

Concluyo a modo de reflexión con la voz de Patrick Barbier: «Al bajar su cuchillo el docto cirujano o el simple barbero del pueblo, tenían conciencia de estar decidiendo irrevocablemente la gloria o la vergüenza de un hombre?.

Nota: El presente trabajo es un extracto de uno de los capítulos de mi primer libro en edición de papel.

José Manuel Macias Romero

Verano 2017

¡MI TIEMPO LLEGARÁ! O, TAMBIÉN: ¡TIEMPO AL TIEMPO!

Quién no ha escuchado estas pequeñas frases alguna vez en su vida?. Pocas, por no decir ninguna persona, ha podido exceptuarse de escuchar estos llamémosles refranes populares que vienen a sintetizar una filosofía de vida acumulada a lo largo de muchos años de experiencia o mejor de siglos.

Para mí, sendas expresiones, no son más que la explosión verbal ante una «frustración» del tipo que sea: profesional, familiar, amistosa o amorosa. Pero, una «frustración» que lleva implícita para quienes así se expresan en un determinado momento de la vida una carga positiva de reacción ante la adversidad, con un firme propósito además de vencer cuántos obstáculos impiden nuestros deseos acuñados desde mucho tiempo atrás.

Contemplo por tanto estas expresiones, como un signo positivo a favor de las personas que las pronuncian al comprometerse, pública o privadamente a superar las situaciones desfavorables que, sin depender de ellos, pero a su pesar, se convierten en un reto a lograr.

Uno de los grandes artistas del género musical que se me viene a la cabeza por su insistente utilización de: «MI TIEMPO LLEGARÁ» fue Gustav Mahler (1860-1911), este gran hombre, marcado por la muerte desde su infancia, dedicó su corta vida (51 años) a la música en doble faceta: dirección de orquesta y composición.

Como compositor, nos legó diez sinfonías (la última inacabada aunque bocetada), una sinfonía de canciones titulada «La Canción de la Tierra» y un conjunto importante de canciones de temáticas diferentes pero de gran enjundia vital.

Mientras vivió, asistió en persona al estreno de sus ocho primeras sinfonías y tuvo que soportar en siete de ellas el escarnio de una prensa excesivamente agresiva y ácida con su trabajo de composición; estas enormes «frustraciones», le hacían comentar en el círculo de sus amistades la famosa frase: «MI TIEMPO LLEGARÁ».

Y, por fin, comenzó a conocer su tiempo meses antes de su muerte, concretamente el 12 de septiembre de 1910 en Munich cuando con gran éxito de público y crítica, se procedió al estreno que dirigió el mismo Mahler de su octava sinfonía conocida popularmente como «Sinfonía de los mil». Ese día, sí coronó el éxito que venía deseando y reclamado cincuenta años atrás.

La mahleriana historia telegráficamente descrita, como muchas de otras personas que en esta vida se dan, pone de manifiesto que en ésta, nuestra existencia, cuando en los proyectos invertimos todo el ardor posible, cuando armonizamos nuestras propias fuerzas con los objetivos a perseguir, tarde o temprano la fruta madura pese a que las inclemencias del tiempo puedan ser obstáculos para ello. Eso sí!, hay que tener en ocasiones, la fortaleza de este personaje para llegar a la estación deseada.images 2

José Manuel Macias Romero

Verano 2017

Acertado consejo de Barenboim a los nuevos directores


En su extraordinario libro: «Paralelismos y paradojas», Daniel Barenboim aconseja lo siguiente a los jóvenes valores que quieren hacerse hueco en la dirección de orquesta:

«En el mismo instante en que decides ser director, debes deshacerte del instinto natural que tenemos las personas de ser apreciadas por los demás. En el momento en que tengas algo que decir a título personal, entrará en consonancia con unos y en disonancia con otros. Creo que solo la mediocridad consigue una reacción sin controversias.»

Puede ser esta la clave que dé lugar a que en esta profesión exista tanta mediocridad?

No me extrañaría, ya que para la gran mayoría no resulta fácil deshacerse de ese instinto consistente en querer ser apreciado por todos. Únicamente los valientes, los que confían en sus posibilidades, son capaces de alzar la voz sin miedo a las opiniones ajenas.

Gracias Daniel, en tus palabras se vislumbran tu maestría y tu psicología personal.desdeelrincondefarkas.blog

Ferdinand Ries habla de su profesor BEETHOVEN

«Rara vez decía algo cuando me equivocaba en algún pasaje rápido o fallaba notas y saltos que el a menudo quería que destacase; solo cuando algo no iba bien en la expresión, en crescendos, etc, o en el carácter de la pieza se ponía furioso porque, como él decía, lo primero era casualidad, lo otro falta de conocimiento, de sensibilidad o de atención.

Lo primero también le sucedía a él con frecuencia, incluso cuando tocaba en público.»
Se demuestra que Beethoven lo tenía bastante claro en lo que debe ser una interpretación musical, algún que otro fallo técnico si pero no fallos expresivos o de carácter. 

En la foto Ferdinad Ries, alumno de Beethoven.

EL HOMBRE QUE SE INTERPRETÓ SU MARCHA FÚNEBRE.

EL HOMBRE QUE SE INTERPRETÓ SU MARCHA FÚNEBRE

“El viaje más largo comienza cuando das el primer paso”.

(Lao Tzu)

Nunca pensé que las nuevas tecnologías (esta vez internet), me permitirían asistir en directo a un evento tan inesperado como singular a la misma vez visto con la perspectiva del tiempo.

El 16 agosto 2013, la cadena ARTE, retransmitía en directo el concierto de apertura del Festival de Lucerna que en la fecha, cumplía la friolera de 75 años y que se presentó bajo el slogan: “Viva la revolución”

Cerraba el programa del día la “EROICA” de Beethoven y como siempre, desde 2003, dirigía Claudio Abbado a la Orquesta del Festival.

Cuando mi amigo, tengo sobrada constancia de que así nos considerábamos, tenía 8 añitos de edad escribió en su diario: “algún día seré director de orquesta”, estaba dando ese primer paso al que Lao Tzu hace referencia en la cita inicial; cita que no albergo duda suscribiría gustoso si hoy estuviera entre nosotros porque a él, ¡ hombre de pocas palabras ! le gustaban las frases sencillas pero con enjundia filosófica.

A Claudio, así le gustaba que le llamaran, le duró 72 años la firme idea de ser Director de Orquesta (su viaje más largo) y, me consta porque algunas veces lo hablamos, que de toda esa gran carrera llena de éxitos , reconocimientos y de muchos sacrificios personales, los diez últimos años fueron los más felices de su artística profesión porque durante ese tiempo se liberó de la pesadumbre que supone estar ligado y comprometido con una institución musical (orquestas) con toda la carga protocolaria que ello supone. Estos años le dieron la oportunidad de reencontrarse como músico para afrontar los proyectos musicales que más ansiaba y lo que es más importante: rodeado por los muchos profesionales (élite musical mundial) con los que compartía la forma tan especial de hacer música y de entenderla.

Nunca, ni en este último período, abandonó una idea que siempre mantuvo en aras del futuro de la música: el pertinaz fomento del encuentro con la juventud para potenciar sus valores artísticos musicales. De ello, su último ejemplo en 2004 con jóvenes europeos fue la creación de la Orquesta Mozart de Bolonia de cuyos quehaceres ha dejado constancia en forma de grabaciones que han sido muy

reconocidas y premiadas, que pasarán a la historia de los CDS como el

que recoge la imagen, premio ICMA 2015.

Por si este hombre, repito “hombre” porque me consta que esta palabra le encantaba, no hubiese tenido bastante con el “largo viaje de ser director de orquesta”, tuvo, como muchos humanos, que enfrentarse a la dolorosa experiencia del cáncer, al ser diagnosticado en el año 2000 de serios daños en su aparato digestivo lo que le obligó a su extirpación parcial. En 2003 y a este respecto, diría al diario francés Le Fígaro: “solo la música puede salvarme. El gozo de hacer música con mis amigos lo supera todo”.

Y, dando credibilidad a sus sinceras palabras, se puso manos a la obra y usando de su amistad con los mejores solistas del mundo (gentes con las que había trabajado en su dilatada trayectoria) conformó la plantilla de la Orquesta del Festival de Lucerna que estrenó en 2003 y de forma muy significativa con la sinfonía num. 2 de Mahler “Resurrección”.

Y, con esta, su orquesta y la de sus amigos (para gran parte de la crítica la mejor del mundo), consciente de que su plazo vital irremediablemente agotaba sus últimos días, decide programar para el verano 2013 la “Eroica” de Beethoven y darse, de forma tan solemne, la oportunidad de interpretarse su marcha fúnebre en colaboración con sus queridos amigos que, sabedores de su especial momento, así lo entendieron como se desprende del vídeo que de manera sobrecogedora asistió al momento y que ha quedado para la historia. Tu auto homenaje musical y a la misma vez despedida, te coloca en la misma postura filosófica que tu admirado Beethoven para quien, algo tan trágico como la muerte, suponía un hecho transitorio y no un final; prueba de ello que la marcha fúnebre que escribió para esta tercera, no la colocó al final sino en segundo lugar.

Estoy seguro, estimado amigo, que ésta tu última interpretación de la “Eroica” habrá sido la mejor de todo tu trabajo con el genio Beethoven porque en ella identifico la síntesis que cierto día expresara Hermann Scherchen sobre lo que debe ser una auténtica obra de arte musical.

Gracias Claudio por haber reforzado en mi persona dos conceptos que muy a menudo manejabas: “sempre se impara” (siempre se aprende) y “e importante ascoltare gli altri” (es importante escuchar a los demás). Lamento que nuestra amistad surgiera tan tarde pero me siento dichoso por la forma en que surgió, otros, reconozco, no han sido tan afortunados y sin embargo te han apreciado igual o incluso más que lo hago yo.

A Claudio Abbado, como agradecimiento por la música y la amistad que me dispensó en los últimos años de su vida.

(Claudio Abbado falleció el 20 enero de 2014 en Bolonia (Italia)

José Manuel Macias Romero

Otoño 2015

¡CUIDADO, SOY LA CONCERTGEBOUW!

¡CUIDADO, SOY LA CONCERTGEBOUW!

 

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A algunos, por su afán de tenerme presente a cada instante en los círculos musicales de todo el mundo, o bien por darme a conocer, con buenas intenciones, ante las diferentes gamas de adictos a las muchas músicas que este mundo nos ofrece, se les olvidan que yo, no soy una cualquiera y por eso hoy, más que nunca, me reivindico en que soy la CONCERTGEBOUW.

 

Vi luz por primera vez el 11 de abril de 1888 y me instalé en el entonces extrarradio de mi querida Amsterdam coronando lo que posteriormente y con acierto se dio en llamar la Museumplein (junto a los más importantes museos de la ciudad). Mis excelentes dotes acústicas que nadie sabe precisar a qué se deben, me convirtieron en una de las tres salas más importantes del mundo: Musikverein de Viena, Simphony Hall de Boston y yo.

 

Le debo mi larga y exitosa vida al acuerdo de seis buenos ciudadanos que amaban con enorme pasión la música sinfónica y que supieron enfrentarse y salir exitosos ante todo tipo de negativas por parte de las autoridades políticas de la época.

 

Me construyeron sobre un subsuelo pantanoso, propio de mi tierra, que supuso un gran reto para arquitectos y demás técnicos, muchos o mejor muchísimos arboles perdieron su vida para convertirse en mis cimientos.

En 1988, me hicieron un gran trabajo consistente en la renovación de mis cimientos ya que a consecuencia del subsuelo mis raíces se estaban hundiendo, las fuerzas políticas del momento, querían hundirme totalmente y sustituirme por una sala convencional y moderna; una vez más fue la ciudadanía la que pudo más que la ignorancia habitual de la clase política y que con miles de firmas me salvó de la muerte. Me dotaron de un estilo arquitectónico, tanto en mi interior como en el exterior que en la época se llamaba “clasicismo vienés” y es el que sigo conservando a pesar de mis 129 añitos.

 

Desde siempre, di cobijo a mi hija: Royal Concertgebouw Orchestra que siempre mostró buenas maneras pero hace poco, se convirtió en la mejor junto a la de Berlín y Viena por acuerdo en Londres de los que se dicen entendidos en esta materia y aunque resulte paradójico en ocasiones no entienden nada.

 

 

 

 

200px-Concertgebouw

(fachada principal que preside la Museumplein)

 

He conocido a grandes personalidades históricas de la música y en este orden me apetece citar a Gustav Mahler quien venía con frecuencia a mis instalaciones porque decía que mi hija: La Royal Concertgebouw, era la que mejor interpretaba sus obras; como agradecimiento, llevo escrito su nombre en un lugar privilegiado de la gran sala.

 

Por mi escenario han pasado las mejores batutas del mundo, los mejores solistas, las mejores voces y coros.

 

Soy capaz de albergar cómodamente a dos mil personas, pero eso sí, no cometo excepciones con nadie, ejemplo: nuestra reina tiene el mismo asiento que cualquier otro melómano y no hay para ella ningún signo de ostentación como debe ser en una democracia.

 

Hace poquito, el 25 de mayo 2017, sufrí un gran susto, que puso en peligro mi integridad. Mi portavoz Reinoud van Houten, autorizó previo acuerdo de mi junta de gobierno, una celebración en la mayor de mis salas de un concierto de música techno de muchas horas de duración y con gran arsenal de grandes altavoces emitiendo decibelios que me acabaron rompiendo estucos de una de las molduras de mi techo a consecuencia de las para mí, exageradas vibraciones que tuve que soportar y para las que no me encuentro preparada.

 

 

Concertgebouw,_Ámsterdam,_Países_Bajos,_2016-05-30,_DD_22-24_HDR

 

 

 

(fachada principal, esta vez en foto nocturna)

 

 

Ahora, mis cuidadores, están entretenidos en hacerme un profundo chequeo por si la invasión techno que sufrí ha ido más allá de mis sensibles pero elegantes molduras. Espero que no!, porque de otro modo, dado mi rancio prestigio, esto podría tener consecuencias de alta política y sabe Dios lo que pudiera pasar.

 

Finalizo este un tanto prosopopéyico post, expresando mi cariño a esta admirable sala de conciertos que tiempos lejanos fue mi gran sueño el conocerla y que he terminado husmeando en todos sus rincones y disfrutando de lo lindo en ella con los sonidos de su excelente hija, LA ROYAL CONCEERTGEBOUW ORCHESTRA.

interior sala Concertgebouw

Aquí doy techo a mi querida orquesta y a los millones de visitantes que disfrutan con verme.

 

 

​​​​​José Manuel Macías Romero

​​​​​Primavera de 2017.

P.D. este fue mi primer trabajo en este blog, cumplidos dos años del mismo y dada su alta vigencia me apetecía volver a publicarlo. GRACIAS!