EL HOMBRE DE LA MEMORIA REDONDA

Portada de Farkas

«La crueldad de la memoria se manifiesta en recordar lo que está disperso en el olvido.»

(NAGUIB MAHFUZ)

La memoria es una facultad que, aunque alcanza su máxima expresión en los seres humanos no es ajena a otros seres vivientes.

Amplia es la clasificación que hace la psicología del concepto memoria: a corto, a medio y a largo plazo desde una visión temporal; sensorial, semántica, episódica, etc. cuando se acude a otras fuentes.

Me aparto ya de la psicología y sus estudios mnemotécnicos para adentrarme en el motivo fundamental de este post:

Tuve un amigo que era célebre por sus extraordinarias dotes memorísticas aplicadas a la música. Este señor, podía perfectamente llevarse horas y horas dirigiendo a una gran orquesta sin necesidad de tener música escrita delante de sus ojos.

Como el hecho no era muy habitual entre sus compañeros, dada la complejidad y cantidad de signos que recoge una partitura musical por simple que sea, los críticos y la prensa en general cuando tenían la posibilidad de abordarlo le preguntaban:

Maestro, cómo es posible que dirija por ejemplo una sinfonía de Mahler de cien minutos de duración sin consultar la partitura?

El Maestro, utilizando su lenguaje lacónico decía,

En mi profesión hay dos tipos de interpretaciones, las de los que ponen la cabeza en la partitura y la de los que tenemos la partitura en la cabeza. Yo, siempre procuraré pertenecer a los segundos.

Efectivamente, siempre que le vi ya fuera en directo o vídeo, jamás usó una partitura para dirigir a sus músicos de turno, fuere el género musical que fuere.

No puedo saber lo que a este respecto (dirigir con o sin partitura) opinaréis los posibles lectores de este trabajo pero sí, personalmente, me inclino hacia los que lo hacen sin papeles en el atril porque estoy convencido de que éstos están en mejor disposición para ofrecernos un trabajo artístico mejor realizado y más satisfactorio para los oyentes así como para los músicos a los que se dirige.

A estas alturas ya sabéis muchos que hablo de Claudio Abbado un artista que siempre estará presente en la vida de los que amamos la música.

Y, Naguib, al parecer, también sabía del gran poder de la memoria.

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En la foto Claudio Abbado y Lucas Macias al finalizar un concierto en 2004.

José Manuel Macias Romero

Primavera 2018

EXCEPCIONAL PROYECTO CUMPLE 50 AÑOS.

Portada de Farkas

 

«Nunca me quisieron ni los emperadores ni los reyes, ni los poderosos, ni los que detentan la autoridad, ni los alcaldes, ni los magistrados, ¡pero sí me quisieron mis pacientes!.»

(KARAJAN)

 

 

Con ocasión de su 50 aniversario, es oportuno dedicar un pequeño espacio a una institución musical escasamente conocida: LA ACADEMIA DE LA FILARMÓNICA DE BERLÍN.

El deseo de mantener constantemente un elevadísimo nivel de calidad en la interpretación orquestal fue el motivo que impulsó a Herbert von Karajan a fundar en 1968 LA ACADEMIA.

Abrió sus puertas a jóvenes músicos de todo el mundo con una edad máxima de 25 años; no había límite inferior de edad, raza, religión, nacionalidad, condición; nada de lo anterior se tenía en cuenta: sólo la CALIDAD.

Los encargados de impartir las enseñanzas musicales son los solistas de la Filarmónica, trabajan individualmente, en grupos de cámara y en la orquesta de la ACADEMIA. A los más destacados en sus respectivas especialidades instrumentales, se les invita ocasionalmente a tocar como segundos atriles o tuttis con el fin de consolidar y perfeccionar su experiencia profesional.

Como no a todos los excelentes profesionales que de esta singular institución salen se les puede garantizar una plaza en la Orquesta, los apoyan cuando los jóvenes concursan para cubrir plazas en las mejores orquestas del mundo; algunos de ellos con este apoyo de la Filarmónica no tienen que realizar pruebas de admisión dadas las garantías que en el mundo de la música ofrece la Filarmónica de Berlín.

Este legado, de los muchos que Karajan dejó al mundo de la música y más concretamente a la Filarmónica de Berlín, ha provocado un nivel de excelencia que va más allá de la ciudad de Berlín y sus muchas orquestas sino en las orquestas de todo el mundo que destacan por su excepcionalidad.

Por todo esto, Berlín, para mí siempre será diferente y tú, admirado Karajan«puedes estar seguro de que tus pacientes de 50 años de Academia siempre te querrán.»

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En la foto, detrás de la solista y de pie, Lucas Macias Navarro con la Filarmónica de Berlín de la que fue un academista.

José Mel. Macias Romero

Primavera 2018

 

LA MÚSICA, FUENTE INAGOTABLE DE GRATAS SORPRESAS.

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«La música es la mejor escuela de la vida.»   (D. Barenboim)

En mi último concierto en directo, formando parte del público que atiborraba la sala, me percaté de cómo la gran mayoría de los músicos y de forma especial los solistas de las diferentes secciones instrumentales y en especial el concertino de la formación musical, disfrutaban apasionadamente del trabajo artístico que estaban realizando y en ese tono de jovialidad y entrega concluyeron su concierto.

La música, una vez más, me concedió la grata sorpresa de que aquella noche, en el restaurante que elegí para cenar, lo hacía también el concertino al que tanto tiempo me llevé observando minutos antes de entrar en el restaurante. Le felicité por su extraordinario trabajo y como agradecimiento me propuso compartir mesa con él.  No lo dudé porque se me ofrecía la oportunidad para clarificar con el profesional una cuestión que últimamente ocupaba mi actividad neuronal musical y ansiaba contrastar con un profesional de forma directa; la cuestión es la siguiente: cómo es posible que, ante la misma obra a interpretar la respuesta de los profesionales de la música varíe tan ostensiblemente al punto de que los aficionados (público) seamos consciente de ello ?.

Mi anfitrión, con todo tipo de detalles, me explica que todo se debe a las motivaciones que reciben del Director que interpreta la obra y me explica textualmente:

«cuando nosotros trabajamos con una persona que conoce a la perfección todos o casi todos los secretos que guarda una partitura musical, cuando además esa persona domina de forma brillante los aspectos técnicos de la profesión porque ha invertido mucho tiempo en su estudio y cuando como ha sido el caso de esta tarde, ese Director ha sido durante muchos años uno más de nosotros, ejerciendo como solista en las mejores orquestas e influenciado por las más excelsas batutas del panorama musical mundial, está todo dispuesto para que el trabajo sea exitoso; este tipo de profesional que describo, rehusa tener la partitura delante en el directo para entregarse enteramente a nuestro servicio, mirarnos a los ojos a cada uno de nosotros, indicarnos cuando las secciones pueden respirar, atacar, controlar la duración de las pequeñas pausas, en definitiva culminar un trabajo bien hecho que el resto de compañeros sólo tenemos que seguir. Este es el secreto de por qué, cuando Ud., asiste a la interpretación de una sinfonía de Mahler, al final puede observar: que los músicos están ansiosos por llegar a casa o que los músicos después de los aplausos del público se abrazan entre ellos y en el mismo escenario; toda esa magia o no, es producto del Director y mis largos años de experiencia profesional me dicen que pocas veces ocurre el fenómeno que describo y que por fortuna Ud., ha presenciado esta noche.»

Omito dar nombres: concertino y director porque no les pedí autorización para hacer esto que hoy hago, no quiero perder la amistad que me concedió tan excelente persona y profesional. Y me identifico con Barenboim: La música es la mejor escuela de la vida.

José Manuel Macias Romero

Primavera 2018.

INSÓLITO DESTINO DE ARNOLD SCHÖNBERG.

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Me ocurre con Schönberg lo mismo que le ha ocurrido a miles de aficionados a la música e incluso yendo más lejos a profesionales de la misma: siempre posponemos para mejor ocasión un acercamiento que nos proporcione un correcto conocimiento de su obra para disfrutarla o rechazarla con personal propiedad y casi nunca lo realizamos.

 

Pero, ahora, he decidido embarcarme en este proyecto y siguiendo instrucciones de respetables profesionales de la música que tan buen rendimiento me dieron en otros casos, simultáneo las escuchas con el mejor conocimiento posible de su biografía dado que la vida de todo artista inexorablemente tiene repercusiones en sus obras.

 

Y, de esta manera me entero que nuestro personaje de hoy Arnold Schönberg (Viena 13 septiembre 1874- Los Angeles 13 julio 1951) padeció en vida una exagerada fobia al num. 13. Estaba totalmente convencido de que el susodicho numerito (13) se lo llevaría al otro mundo.

 

Desde bien temprano cultivó una desmesurada obsesión por las relaciones numéricas en la música poniendo especial énfasis cuando se trataba del num. 13.

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(foto de Arnold Schönberg)

Al cumplir 76 años (no olvidemos 7 más 6 = 13), comenzó a sentir auténtico pánico a la fecha del 13 de julio. Cuando llegó la citada fecha, pasó casi todo el día en la cama, tratando de escamotear lo que sería ineludible. Pero se despertó a las 11.45 de la noche y preguntó la hora. Murió cuando faltaban 13 minutos para la media noche: 11.47 = 1+1+4+7= 13.

Su fobia-obsesión se cumplió pero perdió la vida por ello me pareció bien calificar de insólito su destino porque aunque el mundo es grande y somos muchos, no creo que abunden casos similares a este.

Si este post te incitara a conocer la música de este genio, ten en cuenta tu predisposición para arriesgar, sus primeros trabajos se pueden considerar postrománticos, regidos por la tonalidad (agradables a los oídos); a partir de 1908 Schönberg dice adiós a la tonalidad para mostrarnos su dodecafonismo y ahí, al menos yo, necesito paciencia y perseverancia, atributos que no se si tendré. Puede que otro día os lo cuente.

José Manuel Macias Romero

Invierno 2017.

GRAN PROYECTO NACIDO DE PEQUEÑA OCURRENCIA.

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Junio/julio de 1892, Gustav Mahler interpreta en el Covent Garden de Londres el Anillo del Nibelungo. Henry Wood, director de orquesta inglés (3.3.1869- 19.08.1944), salió tan impresionado de la representación que acabó de hacer Mahler que necesitó pasear horas por las calles de Londres para tranquilizar su alma.

Este episodio, le sirvió como idea para crear una serie de conciertos en los que el público pudiera pasear mientras escuchaba la música.

De este pequeño suceso, nacieron los English Promenade Concerts, los celebérrimos PROMS.

Mahler, por lo que cuenta Wood, le sacudió en 1892. Hoy, 125 años después Mahler sigue haciendo lo mismo con muchas personas pero ahora con sus sinfonías y no dirigiendo a Wagner.

Los PROMS se inauguraron el 10 de agosto de 1895, Wood dirigió durante 45 años; todos los veranos miles de personas aguardan su momento en el Royal Albert Hall que se ha convertido en un lugar de turismo musical por excelencia.

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En las fotos: Royal Albert Hall, Henry Wood y Gustav Mahler.

José Manuel Macias Romero

Primavera 2018

LA OJA Y SU 25 ANIVERSARIO

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Dice la letra del tango: «veinte años no es nada» y 25 ¿son algo, o puede que mucho?. Depende de nuestras expectativas, sería la respuesta más coherente; no obstante veamos:

Comenzaba 1990, las autoridades políticas andaluzas Junta de Andalucía y Corporaciones Locales de Sevilla, Málaga, Granada y Córdoba creyeron oportuno incorporar a la vida cultural de estas ciudades la música sinfónica. Era necesario pues crear las correspondientes orquestas como responsables de la tarea.

Se anunciaron las pruebas de admisión a los profesionales de forma abierta, como era preceptivo a ciudadanos de la Comunidad Europea. Estas pruebas, en algunas estuve, pese a las protestas de los sindicatos españoles, pusieron de manifiesto el bajo nivel de los españoles en la materia y de forma más alarmante en las diferentes  familias de cuerdas; casi el 90% de plazas eran cubiertas por profesionales de Europa del Este.

Con estos antecedentes y para corregir deficiencias, en 1994 la Junta de Andalucía ( que participaba al 50% en el sustento económico de estas orquestas andaluzas ) decide crear un Programa Andaluz de Jóvenes Instrumentistas (16 a 25 años) llamado ORQUESTA JOVEN DE ANDALUCÍA (OJA) encargada de fomentar una auténtica cantera andaluza de instrumentistas de todas las especialidades y cuya formación recaería entre los mejores solistas de las orquestas profesionales ya en funcionamiento en nuestra tierra.

En el caluroso verano de 1994, se llevaron a cabo las pruebas de admisión de esta 1ª promoción de la OJA. Su primer encuentro una vez elegidos los candidatos se celebró en ÚBEDA (del 5 al 25 de septiembre) preparándose el siguiente programa musical:

Obertura de EL BARBERO DE SEVILLA (Rossini)

Sinfonía num. 8 INCOMPLETA (Schubert)

Sinfonía num. 4 de Tchaikovsky

cerrándose el encuentro con conciertos de estas obras en ÚBEDA, UTRERA Y CÁDIZ.

Durante estos años, muchos son los alumnos que por su buen hacer, se han  incorporado a las orquestas profesionales: andaluzas, españolas y algunos a las mejores del mundo. Otros, con menos suerte o aspiraciones diferentes, ocupan importantes plazas en Conservatorios de todo el territorio español.  En definitiva, un proyecto este que examinado detenidamente y con la perspectiva del tiempo, no ha podido ser más fructífero y eso sin mencionar el futuro que le queda si la política no le corta las alas.

Al cumplir su hijo 25 años, debe la JUNTA DE ANDALUCÍA, sentirse orgullosa de su existencia y celebrarlo como merece tan digna ocasión; pero, ojo! de esta celebración, a mi modesto entender, hay que hacer partícipe al pueblo andaluz porque con sus impuestos hace posible que año tras año esto siga confirmándose como una realidad positiva.

Los que en 1994, por las razones que fueren, asistimos a este parto esperamos que nuestra administración esté a la altura de la efeméride.

Finalizo con mi personal agradecimiento a dos buenas personas de la causa: Angela Aguilar (Gerente) y Begoña Madruga (Secretaria) que ya nos dejaron.


En la foto primera promoción de la OJA (1994)

José Manuel Macias Romero

Primavera 2018.

LAS GEMELAS

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Nacimos juntas, eso es lo que cada día predican más voces autorizadas y estudiosas sobre nuestros orígenes. Las dos tenemos nombres femeninos, las dos llevamos en nuestros genes: la tristeza-alegría, la negación-afirmación, la tempestad-calma, la tensión-relajación, la pasión-indiferencia, la seriedad-el humor.

Las dos estamos en todos los lugares imaginables, son muy pocos aunque algunos, los que rehusan de nuestra existencia y casi siempre esos pocos, no son culpables de ignorarnos, ellos, seguro que quisieran estar con nosotras pero pueden haber razones insalvables que no lo hagan posible y que nosotras, como entes racionales, comprendemos y disculpamos.

Una de nosotras, constantemente está enseñando cosas de la otra pero, paradójicamente y a la misma vez trata de que se olviden ciertas de esas cosas mediante un proceso de diversión que ahuyenta los posibles problemas que se presentan.

Las dos nos llevamos a las mil maravillas porque somos conscientes de que una, sin la otra, no tendría sentido; tenemos vocación de utilidad y buen servicio y jamás abandonaremos estos principios y aunque se nos pueda tildar de catastróficas, si algún día fallamos, todo habrá desaparecido.

Bueno, va siendo hora de que juntas, como siempre, nos presentemos:

Yo, me llamo LA VIDA y yo, me llamo LA MÚSICA y ambas nos consideramos a todos los efectos hermanas gemelas y quienes, con todo su derecho, puedan entender que estamos equivocadas que se esfuercen en hacer una profunda reflexión con toda tranquilidad sobre su existencia y entorno para que luego nos comente a qué conclusiones ha llegado; si las razones que se nos formulan fueran convincentes no dudaremos en hacer pública nuestra aprobación y felicitación.

Agradezco al Maestro Barenboim sus aproximaciones filosóficas sobre VIDA Y MÚSICA.

Sin ellas, posiblemente, el presente post no hubiera surgido.

José Manuel Macias Romero

Muy cerca ya la Primavera 2018.

HOY, MÁS QUE NUNCA, LA MÚSICA SUENA EN MODO MENOR.

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«Todo lo que te imagines se puede lograr. Lo que sueñas ya comenzaste a crearlo conscientemente.»

(JOSÉ ANTONIO ABREU)

 

Si fuera cierto lo que popularmente se dice: » que el modo menor en música es sinónimo de tristeza,» entonces, así sonarían hoy todas las músicas del mundo.

Ayer tarde, 24 de marzo fallecía en Caracas a los 78 años JOSÉ ANTONIO ABREU.

La aportación de esta insigne figura, Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2008, a la música no tiene parangón. Cientos de miles de jóvenes y niños venezolanos se sienten hoy huérfanos musicalmente hablando. El fue el padre del innovador método llamado EL SISTEMA que toma a la música como eje vertebrador para mejorar social e intelectualmente la sociedad venezolana.

De su bien organizado entramado de escuelas musicales dispersas por barrios y ciudades  con el fin de ilusionar a los jóvenes, retirarlos de las ociosas calles en las que primaban la delincuencia y la droga, han salido innumerables intérpretes de todas las disciplinas instrumentales así como excelentes directores de orquestas  cuya, de momento, más conocida representación es el Maestro DUDAMEL.

Su metodología, aplicada a sus escuelas, se está mostrando tan eficaz y fructífera que numerosos países avanzados la están copiando como modelo a seguir.

Su prestigio personal y musical, fue suficiente para ganar a su causa la ayuda de los mejores músicos del mundo, que acudían a su llamada de forma desinteresada, para impartir sus conocimientos a los jóvenes valores musicales venezolanos.

Como buque insignia del proyecto, nos queda la ORQUESTA SINFÓNICA DE LA JUVENTUD VENEZOLANA SIMÓN BOLIVAR fundada en 1979 y reconocida hoy como excelsa formación en todos los rincones del mundo.

Abrí este homenaje con una de sus frases y cierro con el recuerdo de esta foto y con otra de sus más populares frases: «La cultura para los pobres no puede ser una pobre cultura.

José Antonio, nada me extrañaría que hoy 25 de marzo 2018, estés con tu buen amigo Claudio Abbado, hablando de la vida y de paso de la música.  Gracias amigo!

José Antonio Abreu

José Manuel Macias Romero

Primavera 2018.

 

CUATRO AÑOS YA DE UNA ACERTADA DECISIÓN.

Portada de Farkas

Este próximo 27 de marzo 2018 se cumplen cuatro años de una iniciativa personal consistente en ubicar mis reflexiones y experiencias musicales bajo un paraguas llamado  DESDE EL RINCÓN DE FARKAS.

Con este nombre pretendía homenajear a dos personas: a un pastor llamado FARKAS (que mientras cuidaba su ganado tocaba un caramillo -hoy actual oboe- ) y al gran artista GUSTAV MAHLER (al que le encantaba disfrutar de la naturaleza y escuchar en ella las melodías que el pastor interpretaba con su caramillo) y con el que me siento totalmente identificado en lo personal y musical.

Durante este tiempo, muchas y variadas han sido mis propuestas musicales para vosotros; entiendo y asumo que este proyecto es muy minoritario dado que pertenecemos a un país que lee poco y que ignora sistemáticamente porque así lo quiere, la grandeza de la música como arte pero a pesar de estos inconvenientes y como dice la canción: «resistiré» hasta que mis neuronas quieran aguantarme a mi, a los músicos y a sus historias.

En julio próximo se cumplirá un año desde que este proyecto tiene su propio blog, conservando como es lógico la misma finalidad y objetivo pero adaptándose así a los nuevos tiempos de la comunicación digital y redes sociales.

Tengo la confianza en que con mucha moderación seremos más los interesados en la música y sus entresijos y lo que es más importante: ganaremos en participación, abriendo debates, contrastando opiniones, practicando las escuchas musicales de forma consciente; en definitiva aprovechando y disfrutando mejor las grandes oportunidades que este arte nos reserva cada día.

Sirva este cumpleaños para invitaros a conocer estos trabajos en: desdeelrincondefarkas.blog por si aún no los conoces.

José Manuel Macias Romero

Primavera 2018.

LA MÚSICA EN EL CASTILLO DE LA MUERTE.

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Antes que nada, las gracias a JOHN ELIOT GARDINER, si una autoridad musical de primer orden como él, tuvo a bien titular su magnífica obra sobre Johan Sebastian Bach: “LA MÚSICA EN EL CASTILLO DEL CIELO”, ¿por qué, un aficionado como yo, si me apetece opinar de MAHLER no voy a poder titular mi post: “LA MÚSICA EN EL CASTILLO DE LA MUERTE?. Reconozco cierto toque tétrico para el título pero encontrarán razones.

 

La ortodoxia freudiana (en la actualidad no del todo superada a pesar de los nuevos enfoques de la psicología actual) pone especial énfasis dentro de la búsqueda de los síntomas y los cuadros clínicos; el psicoanálisis analiza y profundiza el desarrollo y las situaciones vividas o fantaseadas en la infancia, donde quiere encontrar las claves de los comportamientos adultos-futuros.

Esta pequeña incursión psicológica-freudiana que me acabo de permitir, es para mí la que dota de cierto sentido al tema que me propongo abordar y que no es otro que las relaciones entre GUSTAV MAHLER y la MUERTE.

Si es cierto, lo que decían FREUD y sus escuelas, MAHLER tenía grandes motivos para reflejar tanta muerte en forma de notas musicales durante su corta vida y a ello voy:

Marie, su madre, dio a luz catorce veces ( 3 hembras y 11 varones), siete de estos hermanos mueren antes de cumplir dos años (aunque hoy parezca exagerado era normal a finales del siglo XIX por la precariedad de la medicina). La muerte hasta cierto punto lógica de sus padres, si bien la de su madre (el ser que más quería) le supuso una gran pesadilla al no poder asistir a su entierro. Su hermano Otto, al que GUSTAV dedicó mucho tiempo y dinero para su formación, acabó suicidándose a los 21 años y dejando una nota que Mahler recordaría cada vez que cualquiera de sus obras fracasaba en el estreno, caso éste último muy frecuente. La nota de Otto, tenía su enjundia: “La vida ya no me divierte, devuelvo la entrada”, algo propio del

exacerbado romanticismo de la época.

Su hija mayor, Maria Anna (Putzi), murió poco antes de cumplir 5 años víctima de escarlatina maligna y difteria. Esta muerte fue la más atroz de todas la vividas por el personaje que le sumió en un profundo cuadro depresivo. Sin salir del túnel que le provocó la muerte de su ser más querido, fue diagnosticado de un gravísimo problema cardíaco con pocas expectativas de vida para el futuro.

Con esta ingente mochila a cuestas, repleta de muerte, no tiene nada de extraño como dice Naguib Mahfuz, que la crueldad de la memoria de Mahler se manifestara reiteradamente en recordarle tanta muerte como había acumulado a lo largo de los años y dispersa en su imposible olvido.

Cuando había compuesto sus dos primeras sinfonías, escribió a su compañera de estudios (violinista) Natalie:

“Mis dos sinfonías expresan toda mi vida. En ellas

         he volcado todo lo que he vivido y sufrido, son ver

         dad y poesía hechas música. Quien sepa escuchar

         bien, descubrirá mi vida entera”.

Y, no es azar el hecho de que en las dos se hable de muerte, de acuerdo que con matices diferentes pero en definitiva de muerte.

Si, cada uno de nosotros mantenemos de forma más o menos esporádica nuestro propio dialogo con la muerte, el de Gustav Mahler ha quedado para la eternidad pero en forma de notas musicales que a medida que pasa el tiempo cobran mayor protagonismo y relevancia artística musical. De este testamento mortífero-musical que nos ha legado Gustav, personalmente destacaría tres obras por su redondez artística ligada a su madurez: la 9ª sinfonía, el Adagio de la incompleta décima y La Canción de la Tierra de la que dijo Shostakovich:

Si sólo dispusiera de una hora de vida no dudaría

         en emplearla en escuchar el Adiós (último movi-

         miento) de La Canción de la Tierra.”

 

Estas para mi tres obras, contienen un fuerte hedor a muerte pero están tan bien construidas, una orquestación tan amplia y bien lograda que aunque Mahler no lo creyera o llegara a dudarlo, sus oyentes las podemos soportar y hasta en ciertos momentos refugiarnos en ellas para nuestro personal alivio espiritual. Es sabido que el mismo, refiriéndose a La Canción de la tierra, le pregunto a su alumno preferido Bruno Walter ¿de verdad crees que las gentes podrá soportar esta música sin causarle trastornos?.

También, sin necesidad de ser musicólogo, se detecta muerte en su 2ª, 5ª, 6ª y 8ª sinfonías y de forma ya descarada en sus canciones a los niños muertos (Kindertotenlieder) con poesías de Ruckert y que dieron lugar a su comentario a Natalie:

“He sentido dolor al escribirlos, como lo siento

         por el mundo que un día tendrá que escucharlos;

         tan triste es lo que dicen.”

 

Y…con este mismo propósito comentaría su esposa Alma:

“Puedo entender muy bien que se compongan textos tan terribles si no se tienen hijos o si se ha perdido alguno.(…) Pero no puedo comprender que se cante la muerte de niños cuando, media hora antes, se los ha estado besando y acariciando, alegres y sanos.”

 

Razonable la expresión de su esposa Alma pero para mí, muy razonable también la fijación de su marido Mahler con la muerte en sus obras.

Fue tan habilidoso en su construcción musical que a veces trataba a su inseparable muerte con burla y sarcasmo pero no podía olvidarse de ella porque con ella convivió a lo largo de su corta vida (51 años).

Es incuestionable que la vida y obra de este genio estuvo marcada por la muerte así como la de Beethoven estuvo marcada por el destino; si estas circunstancia no hubieran ocurrido, seguro que estos grandes artistas se hubieran buscado otros motivos para dar riendas sueltas a sus impulsos creativos, esos que portaban en sus genes y que les han hecho únicos en la historia de la música.

No ha sido gratuita mi cita en el presente trabajo de Freud y al comienzo del mismo, porque con lo que no contaba Mahler, de hecho se resistió todo lo que pudo (anuló varias citas) antes de verse con el psicoanalista el 25 de agosto de 1910 a raíz de una fuerte impotencia sexual (probablemente causada por sus trastornos cardíacos) que le estaba alejando de su esposa Alma a pasos acelerados. El encuentro, que tuvo lugar en Leiden (Holanda) en pleno paseo por la calle, le sirvió al músico para ahondar en sus raíces y obtener una leve mejoría en su complicada patología mental en la que una vez más la muerte era una de las estrellas favoritas.

José Manuel Macias Romero.

Verano 2018.